El pasado viernes se daba a conocer una nota de prensa de la Agencia Europa Press, en la que se anunciaba que los comités de empresa de los astilleros de la SEPI en Sevilla y Gijón convocarían manifestaciones en ambas ciudades, para llamar la atención de los ciudadanos, sobre lo que los comités de empresa de los dos astilleros consideran un desastre para el futuro de un sector que se está liquidando de manera programada, con todas las garantías del mundo para la situación laboral de los trabajadores, indivicualmente considerada. Por ello, los trabajadores de Gijón, han convocado para mañana jueves a los jubilados y prejubilados del astillero a las diez y media de la mañana para extender la protesta y llevarla al conjunto de la ciudad. El motivo de esta manifestación es, como decimos, llamar la atención del conjunto de los ciudadanos, pero conviene subrayar que esta llamada de atención se quiere realizar, por parte de los comités de empresa, coincidiendo con la reunión que van a mantener también en Madrid, los representantes de los sindicatos UGT y CCOO con la SEPI, una vez que su acuerdo con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido rechazado por los trabajadores en las asambleas celebradas en los propios Astilleros.

Los políticos asturianos de IU y el PSOE renunciaron públicamente, a la continuidad de los astilleros, en el 2004

Los responsables de las direcciones de los sindicatos, que insisten en las bondades del acuerdo, no han dejado de poner de relieve que el empleo individual de los trabajadores está garantizado por tres años en los propios astilleros de Izar, y por otros diez años si falla el acuerdo, con una recolocación en alguno de los astilleros que escaparon a este proceso, que son los que se integraron en Navantia -la empresa creada para absorberlos-, pues los de Gijón, Sestao, Manises y Sevilla, son los cuatro que no entraron a formar parte de este grupo y quedaron ya condenados al cierre para dedicar sus solares al negocio de moda, a la especulación inmobiliaria. Si nuestros astilleros entraron en el grupo de los cuatro a liquidar, fue porque nuestros políticos así lo quisieron.

¿Cómo explica el gobierno asturiano de Vicente Álvarez Areces, el gobierno gijonés de Paz Fernández Felgueroso, así como los sindicatos CCOO y UGT de Asturias el papelón que hicieron nuestros personajes públicos, renunciando a la continuidad de los astilleros asturianos en aquella negociación? De ninguna manera. No hicieron nada por salvarlos ni se sienten obligados a explicar nada. Lo hacen y ya está. Todos sabemos lo que pasó aquí en realidad. Todos lo sabemos y tenemos que aceptar esta vergüenza. Todos sabemos también que Vulcano, la empresa compradora de Izar Gijón, participa en Astilleros Asturianos, que es la sociedad que ya se quedó en su momento con Naval Gijón. Y que eso no es una casualidad, es fácil de advertir.

Quedan todavía más de cien mil metros cuadrados de primera línea de playa entre Poniente y el Arbeyal

El solar de Naval Gijón y el de Izar reunen la gran superficie edificable -más de cien mil metros cuadrados- que tiene ahora ante sí la bahía gijonesa, una vez que se despeje este último conflicto laboral que estalló, desde la convocatoria de unos trabajadores que ya no tragan con un apaño, como el que firmaron los sindicatos y la SEPI, que es un acuerdo en el que ya no se garantiza nada sobre el futuro de estos centros de trabajo, sino que muy al contrario, se acepta su uso futuro y expreso en operaciones inmobiliarias.

Hemos llegado, pues, al punto de no retorno, en el que poco o nada queda por hacer salvo el pataleo, a no ser que la indignación de los trabajadores del sector, de sus familias y del conjunto de los ciudadanos, por lo que ha sucedido con estas instalaciones, se convierta en un movimiento que le de la vuelta a una situación, que el dirigente de UGT, Eduardo Donaire, definía así la pasada semana: «la gente no tiene asumido que estamos en un proceso de liquidación, no en una privatización. Esto no es como el proceso de Santa Bárbara o como el de Aceralia. Aquí hay un proceso de liquidación por los expedientes de la Unión Europea al sector naval público». Respecto al acuerdo de 2004, apuntó que «negociamos adecuadamente en su momento la venta conjunta, pero no ha habido ninguna oferta conjunta por los cuatro centros y no tenemos nosotros la culpa de eso».

En el naval se destruye mucho más empleo del que va a crear toda esa monstruosa inversión del sector eléctrico

A Eduardo Donaire le está tocando poner la cara, aunque no explica todo. No dice, por ejemplo que son muchos los astilleros, de muchas ciudades españolas, que al entrar en Navantia se escaparon de este proceso, y que la venta conjunta acordada para los cuatro astilleros entre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y los sindicatos no fue más que un parche para frenar las movilizaciones iniciadas a finales del 2004, a los pocos meses de tomar posesión el nuevo gobierno, y que sólo la complicidad entre los políticos asturianos y el gobierno de Zapatero, permitió que estos cuatro astilleros, entre los que están los de Gijón, quedasen vistos para sentencia.

Hoy, el diario La Nueva España, abre sus informaciones, con un presunto estudio financiado por la Fundación Asturiana de la Energía y el Principado, elaborado por dos profesoras de la Universidad de Oviedo, en el que se reconoce que toda esa monstruosa inversión prevista en la regasificadora, los ciclos combinados cuya cuenta ha perdido todo el mundo, las líneas de alta tensión y los molinetes de energía eólica, van a crear al final menos puestos de trabajo de los que se están perdiendo en el sector de la construcción naval, y hablamos de inversiones públicas y privadas que superarán ampliamente el medio billón de las antiguas pesetas. Eso sí, en los titulares venden la moto de una manera increible, destacando como noticia la cifra más optimista de todas las posibles, contabilizando todos los empleos que se podrían llegar a crear durante unos pocos años, de manera temporal, y en toda España, como si fuesen a crearse en Asturias.

Los nombes y los apellidos de quienes destruyeron el sector naval para hacer negocios de ladrillo

La destrucción de los astilleros de Gijón tiene nombres y apellidos, y hay que ir a buscarlos en la política. Vicente Álvarez Areces construyó como alcalde las playas de Poniente y El Arbeyal, delante de estas factorías, y promovió la urbanización de este área por la empresa pública SOGEPSA, que expropió los primeros solares en los que se construyeron viviendas de lujo, con las que se realizaron beneficios que en el caso de empresas como Proseín, del Grupo Progea, dejaron más de setecientos millones de ganancia en unas cien viviendas repartidas en dos edificios. El PGOU de Gijón, redactado por un gobierno del PSOE e IU, no prevé la continuidad de los astilleros, sino el desarrollo de las operaciones iniciadas en su momento con las promociones de Progea.

Junto con el entonces alcalde Areces, había un concejal en Gijón, que le daba su apoyo, que se llama Jesús Iglesias y hoy es coordinador de IU en Asturias, mientras que el hoy diputado Francisco Javier García Valledor, era entonces el coordinador de IU en Gijón. El hoy coordinador del área de Economía de IU en Gijón, que también fue concejal y consejero de Cajastur, José Antonio Hevia Braña, es hoy en día delegado del Grupo Progea en Asturias, y él vendió personalmente los pisos de Poniente y firmó las escrituras en las notarías como apoderado.

¿Por qué no se piden ya las responsabilides de todo orden que hay detrás de la liquidación del naval?

Está claro que si los trabajadores de los astilleros y los ciudadanos que los apoyan, no están de acuerdo con su desmantelamiento, resulta inevitable la confrontación con los responsables políticos que programaron su destrucción, para utilizar estos solares en negocios que a la vista está que tienen mucho que ver con la política, puesto que el Grupo Progea, que juega un papel fundamental en el inicio de estas operaciones especulativas, y que ganó mucho dinero con ellas, está encabezado por responsables políticos del PSOE, como es el caso de su presidente, Miguel Ángel Loriente Ariza, o del dirctor de la Fundación que controla este grupo, Pedro Olloqui Burillo, que estuvo en las listas de IU en las últimas elecciones generales y es todavía hoy representante de esta coalición en el consejo de administración de la televisión pública aragonesa.

De alguna forma, ha llegado la hora de la verdad para los astilleros de Gijón, y lo que ya no vale ahora es demandar la continuidad de estas factorías, como hacen los responsables de la izquierda gijonesa, como el coordinador local de la coalición, Jesús Montes Estrada, y a la vez apoyar la gestión de una empresa vinculada a su grupo político que sacó astronómicos beneficios del comienzo de su desmantelamiento. ¿Acudirán los responsables de IU y el PSOE a las manifestaciones de un sector que están destruyendo ellos mismos para conseguir dinero, que en el mejor de los casos sirve para financiar la política? El tiempo nos va enseñando que esta gente es capaz de todo.