Extraños compañeros de cama, de Marçal Sintes en El Mundo de Cataluña
SEÑALES DE HUMO
CiU y PSC, eternos rivales, defienden juntos el 'sí' al Estatut contra ERC y PP, situados en esquinas opuestas del mapa político.
El referéndum del Estatut está enfrentando a dos bandos bien extraños.El sí se fundamenta en la alianza de los eternos enemigos: socialistas y nacionalistas catalanes. En el no encontramos, juntos aunque no revueltos, a los independentistas de izquierdas y a los españolistas de derechas. Una divisoria de este tipo se había producido en una sola ocasión importante anteriormente, al menos que yo recuerde: cuando tanto ERC como el PP se negaron a apoyar, naturalmente por razones opuestas, la vigente ley sobre política lingüística.Aunque improbable, no cabe descartar que esta vez nos hallemos no ante una anécdota, sino ante un preámbulo y que este tipo de geometría se repita tras las elecciones catalanas de la mano de un gobierno sociovergente.
Desde luego, podemos interpretar que sobre el tablero hay otras cosas. Podemos ver la partida como una lucha entre los sectores moderados y assenyats de Cataluña y los radicales y arrauxats.O entre el establishment y los sectores populares y auténticos.O entre los que entienden la política como pacto y transacción y aquellos que la contemplan únicamente como un instrumento más de la batalla ideológica. Si nos circunscribimos a la dialéctica CiU-ERC, mientras los unos acusan a los otros de freakies, poco serios e irresponsables, éstos replican con epítetos como traidores, vendepatrias y pixafredes. Si, en cambio, nos fijamos en el PSC y el PP, enseguida nos daremos cuenta de que mientras los socialistas buscan reforzarse por la vía del choque con el PP (algo que suele dar buenos resultados), los del PP conciben la campaña como la oportunidad para un gran spot destinado fundamentalmente al público allende las fronteras catalanas. A su vez, los socialistas aprovechan para encumbrar a Zapatero y los populares para hacerle encajar unos cuantos golpes.
Y la sociedad catalana, ¿cómo vive el asunto? Pues a mi entender va a intentar acercarse a las urnas haciendo abstracción, o no poniendo en primer lugar, el proceso de más de dos años que nos ha llevado hasta aquí. Cataluña ha sido víctima de boicots, ataques, insultos e infamias de todo tipo, cierto. Por parte del PP y su entorno, pero no exclusivamente. Sin embargo, hay que reconocer que nuestros políticos lo han hecho notablemente mal. Y que el tacticismo y el partidismo han dominado. Pese a todo, como les decía, tiendo a pensar que los catalanes sabrán aparcar su mal humor y van a esforzarse en analizar fríamente la situación.Y que al final la decisión que tome la gran mayoría de ciudadanos que voten partirá de la siguiente pregunta: ¿Es mejor este Estatut que lo que tenemos? ¿Sí? Pues lo cogemos, nos lo quedamos. A lo que hay que sumarle, por supuesto, la inexistencia de un plan B, de una estrategia plausible por parte de las huestes del no.Creo que este tipo de enfoque es el que mejor conecta con la lógica de la cotidianidad de la gente.
Por consiguiente, el sí se impondrá sin dificultades. Contamos ya con algunos indicios de ello, como la desangelada presentación de la plataforma a favor del no y la victoria contra pronóstico del sí en la consulta realizada por Omnium Cultural entre sus socios. La actitud reservona, con el freno de mano puesto, que a mi entender ha adoptado ERC parece anticipar también una cómoda aprobación del Estatut el domingo 18.
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