Carod-Rovira señala que un 'sí' en el referéndum salva «la futura silla» de Mas y la de Zapatero.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) dio ayer otra vuelta de tuerca en su giro hacia los orígenes y aprovechó el acto central de la campaña del referéndum del Estatut para escenificarla. El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, enarboló el texto del Estatut aprobado por el Parlament en septiembre de 2005 como el único válido, para justificar el 'no' al documento sometido ahora a refrendo. Tan válido, que no se plantea ni negociarlo: ERC lo quiere tal cual, porque «un país sin instrumentos de cohesión para avanzar tiene el futuro difícil». Y es que este Estatut «no trempa», no ilusiona a nadie, según Carod.
El dirigente republicano cerró ayer con su intervención el acto central de la campaña de su formación, en Barcelona, frente a unos 1.500 simpatizantes y arropado por su secretario general, Joan Puigcercós, por el portavoz parlamentario Joan Ridao y los ex consellers Josep Bargalló, Josep Huguet, muy ovacionado junto a Ridao, Anna Simó, Manel Balcells, Xavier Vendrell, Carles Solà y Marta Cid. También intervinieron en el acto la diputada Marina Llansana y el teniente de alcalde de Barcelona, Jordi Portabella.

Más allá del debate del Estatut, Carod centró su discurso en la forma como va afectar su aprobación a los proyectos que ha impulsado ERC desde el Gobierno, como son el pacto nacional por la Educación o las leyes de prestaciones sociales que están pendientes de aprobación en el Parlament. Y es que para Carod, «no hay un solo economista que asegure que pueden llegar más recursos económicos a Cataluña, ni un solo euro de más». «Ya basta de pagar y callar; nostros pagamos pero no decidimos, y queremos decidir», apostilló

El republicano también se defendió de los que mentan al histórico presidente republicano Francesc Macià, que en su momento aceptó un Estatut recortado. Para Carod, no se puede comparar la situación histórica, porque se tenía que salvar entonces la República.Los republicanos interpretan la consulta del Estatut en clave de Gobierno, y por eso se resisten a «salvar la silla» del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la «futura silla» de Artur Mas.

El líder de CiU se llevó la mayor parte de abucheos y críticas de los republicanos, y el mismo Carod llegó a decir que un «un Martínez ó 30 López defienden mejor Cataluña que algunos apellidos catalanes que van a Madrid a vendernos», en una nueva alusión a Mas.

Para ERC, su marcha del Gobierno es la expulsión de «los sectores populares» que dicen representar y que «hace setenta años que no gobernaban en nuestro país». Y no dudaron en definirse como la «piedra en el zapato» de los grupos de intereses económicos que se perpetuan en la Generalitat y que ahora se «frotan las manos» con la idea de la sociovergencia.«Los partidos están para gobernar, y volveremos al gobierno, porque el pueblo catalán nos hará entrar de nuevo por la puerta grande», auguró Carod.

Minutos antes, Joan Puigcercós, apeló a la dignidad del país para votar no a un Estatut que no da «ninguna garantía» de mejora, ni desde el punto de vista de financiación ni desde el de las competencias.

Los «sucursalismos»

El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira, no pasó por alto la decisión de Iberia de suprimir los vuelos que no sean rentables que pasen por el aeropuerto de Barcelona dio alas al dirigente republicano para anunciar que, cuando ERC gobierne, mantendrá sólo el puente aéreo «pero lo trasladará a la terminal de vuelos internaciones».

Decisiones empresariales aparte, el portavoz de ERC en el Parlament, Joan Ridao, advirtió que «Cataluña no entrará en el túnel del tiempo si dice que 'no'», y «después de que el PSOE se propusiese recortar de forma sustancial el Estatut, necesitaba un 'tonto útil' para aceptarlo, y fue Artur Mas, ya que así ha actuado siempre la derecha local ávida de poder».

El ex conseller Josep Huguet también echó en cara a Pasqual Maragall y a Artur Mas el recorte desmedido del Estatut y aventuró que firmaron la liquidación del proyecto «a cambio de ministerios y de puestos de administración en empresas públicas o privatizadas», porque «sólo así se entiende el sucursalismo político de Maragall y el sucursalismo económico de Mas».

En el acto también participó el secretario general de Eusko Alkartasuna (EA), Unai Ziarreta, que elogió «la fortaleza y la coherencia de ERC», y criticó «las actitudes vergonzosas y sumisas a Madrid de CiU», mientras que el ex líder del BNG Xosé Manuel Beiras lamentó que «la dignidad del pueblo catalán haya sido agredida por las Cortes españolas al mutilar el texto que había aprobado su Parlamento».

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