La llegada a Mallorca centra una semana que discurre entre descubrimientos gastronómicos y placeres literarios.

Entre dos mundos

Jueves, 25 de mayo

Amor sobrecogido y callado

Todo sucede demasiado deprisa: hoy nos hemos venido, después del concierto del Teatro Filarmónica, a un llagar de Colloto a celebrar los primeros años de 'Les Noticies', un proyecto periodístico en asturiano por el que en sus comienzos, ironizamos hoy, nadie daba un duro; pero como un caballo que corre por no parar hacia el río sin fin del tiempo, han pasado diez años, que es nada, y yo casi ni me he enterado. Es cierto que han pasado muchas cosas, muchas: días, mujeres, ciudades, taxis, años; pero también es cierto, como en la letra del bolero, que parece que fue ayer nomás cuando nos reunimos por primera vez a ver si era posible lo que casi todo el mundo decía que para qué. ¿Para qué? Quién sabe: allí, en aquella redacción, aprendí, de alguna manera, que la única manera de hacer literatura que bulla es dejarse arrastrar por el bullicio de la vida. Hoy nos juntamos a festejar la labor hecha, que bien parece, y brindamos por los años que vengan.

Me dice Anabel Santiago que está muy contenta de la canción en la que musica mi «poema inacabáu»; la grabará, dice, para el próximo otoño en su nuevo disco. Yo lo espero con impaciencia, y con un poco de vanidad, y no me atrevo a decirle que canta «con un amor puro» cuando yo había escrito un «amor mudo». Los amores, como la buena literatura, se hacen puros en la impureza de la vida; y a ese milagro asistimos, tantas veces, con el corazón sobrecogido y callado.

Viernes, 26 de mayo

Instituto Jovellanos

Xuan Cándano me pide que le presente, en la cátedra Jovellanos de Xixón, su estudio sobre 'El pacto de Santoña'. No soy historiador y, en esta clase de libros, más que ideas globales sobre un determinado periodo busco las historias de la Historia. Xuan, tras mis breves palabras, se demora en contar lo que sucedió: cómo los gudaris del PNV, en agosto de 1937, amañaron la rendición ante el fascismo italiano, cosa que les parecía más decorosa que hacerlo ante Franco. Pero el caso es que se rindieron y de un día para otro los leales de la República que defendían el frente norte, se vieron acosados también por los gudaris. Cándano explica la batalla del Mazucu «donde los asturianos sólo estuvieron mes y medio». Sonia, que ha estado escuchando la conferencia, me cuenta a la salida que a su lado estaba un señor mayor que había luchado en El Mazucu; al parecer, cuando oyó lo del «sólo mes y medio», se despabiló y murmuró entre dientes:

-¿Coño, sólo mes y mediu! Haber tao tu allí, a ver lo qu'aguantabes.

La guerra civil sigue siendo una herida abierta porque, a estas alturas de la historia, sigue de alguna manera debatiéndose. Recuerdo los campos de Gettysburg, hace ahora un año: parecía, como en aquel poema de Borges, que las tropas del General Lee se volvían a agrupar entre la niebla.

Sábado, 27 de mayo

Gallery

Art & Food

Me invitan, para celebrar una alegría secreta, en el Gallery Art & Food, un restaurante, me dicen, que está en Xixón en la Carretera de la Costa pero que cualquiera podría encontrase en una esquina de Manhattan. Voy un poco temeroso: como cualquier comida tradicional -sea asturiana, coreana o mapuche- pero a mí alma campesina se le resiste esa comida experimental de sabores difíciles y colores extraños. Alejandro Urrutia, que a pesar de su juventud tiene fama de genio de la cocina, nos explica lo que vamos a comer. Me dejo llevar y sucede el milagro: atreverse, muchas veces, es el primer paso del placer. Platos bien dispuestos, sabores sutiles y olores penetrantes, colores que se enredan en la mirada dejando una estela de huertos cubistas.

A la salida, una copa en algún sitio cerca del Muro. Aún no me oriento del todo, lo que causa más de un chiste entre mis amigos. José Luis Cienfuegos, que acaba de llegar de Cannes, me da la bienvenida a la ciudad:

-¿Ya estabas tardando!

Domingo, 28 de mayo

Dos ríos mínimos

Mallorca no tiene ríos. Posee algún 'torrent', regueros de invierno que rara vez he visto con agua pero que dejan crecer, a sus márgenes, una vegetación verde y espesa. Miro viejas fotografías de Mallorca: Biel Mesquida, el poeta que organiza el Festival de Poesía del Mediterráneo, me acaba de llamar para confirmarme los horarios del avión. Bien, vuelvo a la isla. Cierro los ojos y recorro, mentalmente, el sendero que conduce, bajo la sombra de los pinos, hacia la cala de Lluchalcari. En Mallorca, ya digo, no hay ríos: torrentes que descubren piedras secas, hondos pozos artesanos donde el silencio acaricia la piel del agua. En Lluchalcari, cosa rara, hay dos fuentes de agua dulce y fresca. Brotan a escasos metros del mar y su agua forma un pequeño reguero, un río mínimo que camina hacia su desembocadura apenas unos metros. Un río así quisiera yo, para ponérselo en la mano a quien amor merezca.

Lunes, 29 de mayo

Tribulaciones de un antípoda

Comienzan los despistes: me voy al Café del Rosal a ver a García Martín y no encuentro a nadie de la tertulia. Me quedo esperando mientras leo 'Parménides', la última novela de César Aira. Me impaciento, ha pasado casi una hora, y no aparece nadie. Me decido, finalmente, a llamar por teléfono. García Martín me dice que acaban de salir de la Librería Cervantes: presentaba su último libro. «¿No te has enterado? Claro, ¿cómo vives en Gijón!». Uno cambia apenas veinte kilómetros el lugar de su costumbre y parece que se ha mudado a las antípodas.

Martes, 30 de mayo

El aliento de la lengua

¿Soy un escritor mediterráneo? Geográficamente, está claro que no. Mi patria son las nieblas del interior donde no es fácil sorprender mañanas luminosas. Biel Mesquida, que tan amablemente me ha invitado a un congreso donde habrá poetas catalanes, yemeníes, marroquíes y argelinos me pide que hable de esto. «También va a venir Kirmen Uribe, que es vasco, y tiene tu mismo problema», dice. Bueno, creo que no tanto. Roma -el Mediterráneo- está en mi lengua tan enraizada que cuando describo la bahía de Xixón de alguna manera me estoy refiriendo a la de Nápoles. Sí, ya sé de nuestro carácter atlántico pero es evidente que quien como yo sigue escribiendo «lleche, llin, llume y llana» sigue diciendo el «lacte, linu, lumine, lana» que resonó por la Vía Apia. El aliento de la lengua que amamos trae la fragancia de islas recién descubiertas hace 3.000 años.

Miércoles, 31 de mayo

Las cosas de César Aira

Acabo en el autobús la última novelita de Aira, que había dejado estos días. Es deliciosa: cómo alguien descubre, jugando, que las palabras enredándose a los conceptos desvelan la faz de la diosa. Ironía, claridad de ideas, cierta aspereza siempre en función del decoro: estas son las principales virtudes del autor de 'Flores'. En 'Parménides' indaga en las entrañas del escritor -en este caso, el primer 'negro'-, el poeta Perinola que escribe, a jornal, 'De la Naturaleza' para un presuntuoso e inane hombre de leyes que responde al nombre de Parménides.