La fluctuación entre las grandes potencias es una constante histórica. A finales del siglo XV, las potencias dominantes eran Francia y el sacro imperio romano, con España e Inglaterra como potencias emergentes. Durante el siglo XVI y primeros decenios del XVII, la potencia fue España. A mediados del XVII, Francia y Suecia pasaron a encabezar la lista. En el siglo XVIII, después del tratado de Utrecht, el club de los grandes, encabezado por Francia y Gran Bretaña, se amplió con Austria y Rusia, mientras Prusia pedía paso. Yen el siglo XIX, la pentarquía europea quedó integrada por el imperio austro-húngaro, Francia, Gran Bretaña, Prusia y Rusia.

El siglo XX empezó con el ingreso en el club de las primeras potencias no europeas: Estados Unidos, cuyo poderío se consolidó con la victoria sobre España en Cuba, y Japón, que al imponerse a Rusia en 1904 materializó la primera victoria de un pueblo no blanco sobre una potencia occidental. El mundo, entonces, se hizo mundial.

La Gran Guerra de 1914-18 cambió la clasificación general, que se redujo a Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón y, para fines limitados, Italia. El resto de la historia ha sido cosa de dos superpotencias (Estados Unidos y la Unión Soviética) y, finalmente, de una sola. Pero ¿cómo es en realidad el mundo actual: unipolar o multipolar?

A finales de 1990, poco antes del hundimiento de la Unión Soviética, Charles Krauthammer publicó un ensayo, The unipolar moment,con el que introdujo la idea de un mundo unipolar. Para Krauthammer, se equivocaban quienes, después de la guerra fría, pronosticaban una escena multipolar, con una dispersión del poder entre Estados Unidos, Japón, Alemania (y/ o Europa), China y una capitidisminuida Rusia. El pensamiento convencional del momento lo resumió el senador Paul Tsongas al afirmar: "La guerra fría ha terminado; Japón ha ganado". Krauthammer, por el contrario, situó el poder en un solo centro: Estados Unidos.

Thomas L. Friedman, un entusiasta de la globalización, ha definido ahora el mundo, después del 11 de septiembre y de la guerra de Iraq, de otra manera. El mundo, para Friedman, es plano gracias a la globalización y multipolar por culpa del petróleo (The post-post-cold war,Herald Tribune,11/ V/ 2006). Según Friedman, el mundo posterior a la posguerra fría es multipolar porque el poder estadounidense es contestado desde todas las esquinas del mapa: por un lado, desde China, porque trabaja duro y ahorra obsesivamente, y, por otro, desde un eje que utiliza el petróleo como arma política.

Este eje, que Friedman denomina eje del petróleo,idea que toma prestada de Michael Mandelbaum, autor de The case for Goliath,está integrado, en su opinión, por la Rusia de Vladimir Putin, que empieza a utilizar el petróleo y el gas como lo hacía la Unión Soviética; la Venezuela de Hugo Chávez, que empuja a los países de la OPEP a rebajar la cuota de producción para que suban los precios, y el Irán de los ayatolás, que, a 70 dólares el barril de petróleo, puede permitirse jugar una partida de ajedrez nuclear con la Administración Bush.

Friedman, ganador de tres premios Pulitzer, cuenta en su apasionante La Tierra es plana (Ediciones Martínez Roca, 2006) cómo el mundo se ha aplanado y empequeñecido, y cómo los gobiernos y sociedades deberían adaptarse. Pero, de momento, es el petróleo el que está modificando las conductas, empezando por Estados Unidos, país que, en palabras de Bush, es adicto al crudo.

Los hechos son recientes. El vicepresidente Cheney acusó a Rusia de no estar por la labor democrática y de chantajear a sus vecinos con el gas. Pero ¿a qué teme más Cheney: a la autocracia en Rusia o al chiste que los húngaros han recuperado de la guerra fría? Dice esa chanza que los húngaros, después de vencer a los soviéticos en un partido de fútbol, recibieron del Kremlin un telegrama que decía: "Felicidades por vuestra victoria Stop. Petróleo Stop. Gas Stop".

La historia tiene su ironía. Después de dar una lección de democracia a Putin, Cheney viajó a Astana, la capital de Kazajstán, para estrechar la mano de Nursultan Nazarbayev, presidente desde 1991, cuya reelección en el 2005 fue criticada por los observadores europeos por diversas razones, entre otras la revelación de que mil millones de dólares han sido transferidos a su nombre a un banco extranjero. Nazarbayev, un posible aliado frente a Rusia, nada en petróleo.

¿Fue la visita a Astana un error que no se repetirá? El pasado abril, Condoleezza Rice, secretaria de Estado, calificó a Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial, de "buen amigo de Washington". Obiang fue reelegido en el 2002 con el 97% de los votos, un porcentaje propio de Saddam Hussein, y después se supo que tiene en el extranjero unos 13 millones de dólares. Desde 1995, cuando se descubrieron unos sustanciales yacimientos, Guinea Ecuatorial se ha convertido ya en el tercer exportador de petróleo del África subsahariana.