EL MODELO DEMOCRATICO OCCIDENTAL. Mientras el presidente de EEUU afirma que no descansará hasta que la «promesa de libertad se extienda» por el mundo, el diplomático europeo señala que no podemos imponer nuestros valores.
Es interesante colocar unas junto a otras las declaraciones de dos políticos que estén hablando más o menos al mismo tiempo sobre temas parecidos. En este caso ha resultado muy llamativo observar las disonancias entre el discurso del 28 de mayo de George W. Bush a la promoción que se graduaba en la Academia Militar de Estados Unidos y el pronunciado por Javier Solana tan sólo dos días antes bajo el formato discreto de la XXII Reunión del Círculo de Economía en Sitges, que ha recibido muy poca atención de los medios de comunicación en España y ninguna en absoluto en el extranjero y que quizá contenga algunos mensajes importantes, casi telegráficos «para quien puedan interesar», en un momento sumamente ambiguo en la crisis de Irán, de deterioro notable de la situación en Irak y Afganistán y más que delicado en los mercados de la energía.
Javier Solana es el Alto Representante de la Unión Europea en Política Exterior y Seguridad Común. Su trabajo consiste en elaborar y defender una opinión sobre cuestiones internacionales consensuada entre nada menos que 25 países. Cuando Solana era el jefe de la OTAN, el embajador de EEUU ante la organización, Alexander Vershbow, dijo de él: «Es un muñidor extraordinario de consensos que trabaja entre bastidores con dirigentes de ambos lados del Atlántico». En pocas palabras, Solana es «el consenso hecho carne». Lógicamente, pues, cuando habla todo lo que dice refleja la infinidad de contactos y las conversaciones interminables que hacen posible el consenso en Europa. Es la voz de Europa. Sopesa cada palabra con cuidado, porque habla en nombre de muchos.
En consecuencia, procediendo en pura lógica, parece bastante significativo que, prácticamente al mismo tiempo que, según se recoge en The Washington Post, el presidente Bush afirmaba en su discurso que EEUU «no descansará hasta que la promesa de libertad se extienda a todos los pueblos de todas las naciones», a Solana se le atribuyera en Sitges haber dicho que «los 1.000 millones de personas que viven en Occidente no pueden imponer sus valores a los 6.000 millones del resto del mundo; este modelo se ha acabado» y que la democracia que EEUU pretende imponer en Oriente Próximo «no puede fabricarse en 10 minutos como un café instantáneo». Mientras Bush proclamaba que «décadas de justificar y de considerar aceptable la falta de libertad en Oriente Próximo no han servido de nada para proporcionarnos seguridad», Solana declaraba que, si en algún momento hubiera elecciones libres en Oriente Próximo, «lo más probable es que todos nosotros tengamos que convivir con un mundo islámico en el que gobiernen los Hermanos Musulmanes, el ala más radical del islam». Solana informó también que en la actualidad Europa importa de Rusia el 50% de su gas natural y que pronto importará el 70%, y les dio seguridades de que «en estos momentos, Vladimir Putin está en disposición total de garantizar el suministro». A buen entendedor
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