La Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid, acaba de inaugurar su habitual campamento de verano en la cueva Tito Bustillo de Ribadesella. Ya hace tres décadas que las autoridades científicas del Area de Prehistoria de la Universidad Complutense dedican sus vacaciones estivales a realizar investigaciones en este rico yacimiento prehistórico; cuyos misterios aún no han sido desvelados en su totalidad, a pesar de que este singular tesoro arqueológico sea uno de los más intensamente investigados y estudiados desde que, en la primavera del año 1968, fuera descubierto de una manera casual.

Durante estos treinta y ocho años transcurridos desde entonces, Tito Bustillo ha sido un codiciado yacimiento para los investigadores, dando como resultados numerosos trabajos publicados, que constituyen una interesante colección bibliográfica sobre la famosa cueva riosellana. Destacan las publicaciones realizadas por el profesor ovetense --y riosellano de adopción-- Magín Berenguer Alonso, a quien se le deben dos cosas principales: a) él fue el primero en advertir de la enorme transcendencia que, para la cultura y la ciencia, tuvo el insólito descubrimiento; y b) fue el primero en adelantar la valoración sobre la inmensidad de este mundo perdido, que consideraba que era el Londres de la Prehistoria ubicado en las entrañas orogénicas de Ribadesella.

En esa misma línea llevan a cabo, actualmente, sus investigaciones los arqueólogos de la Universidad alcalaína; los cuales, obviamente, cuentan con la colaboración del Gobierno del Principado; muy especialmente con la de la Consejería de Cultura, que es la dueña universal del yacimiento. Llama la atención el hecho de que sea esa Universidad madrileña la que monopolice --o así...-- las investigaciones de los recónditos secretos que aún guarda la inmensa ciudad prehistórica encerrada en el interior del macizo de Ardines, una plataforma caliza en el litoral riosellano comprendido entre el Picu Pienzu (Sueve) y la orilla izquierda de la ría de Ribadesella. Sorprende, sobre todo, porque la Universidad de Oviedo no haya asumido ese protagonismo científico, en donde no faltan (por lo menos, no le faltaban) profesionales muy capacitados para responsabilizarse de tan delicada tarea investigadora.

PERO SI EN lo científico el tesoro escondido de Tito Bustillo pertenece a una Universidad foránea; en lo político, su presente y su futuro depende única y exclusivamente de la singular tarea globalizadora que patrocina y gestiona la Consejería de Cultura, Turismo y Propaganda... Gracias a ella, las autoridades culturales del Principado han logrado que el patrimonio prehistórico de esta región se extienda prácticamente por toda ella; con o sin fundamentos científicos que avalen esa expansión territorial; simplemente, por necesidades estratégicas de quienes determinan ese reparto patrimonial en función del sagrado principio político de la solidaridad.

Por solidaridad , Teverga se ha convertido de la noche a la mañana en la capital de la Prehistoria asturiana; por solidaridad , Ribadesella ha de renunciar a su condición de lugar original del yacimiento prehistórico más importante de Asturias, y uno de los más ricos de Europa occidental, e incluso a sus aspiraciones para capitalizar cultural y turísticamente Tito Bustillo. No sé si por solidaridad también, ha renunciado la Universidad de Oviedo a protagonizar esa cátedra estival , cediéndole ese honor a la Universidad madrileña. Si fuera realmente así, me parecería un exceso de solidaridad ; pero no un caso excepcional, puesto que, en estos últimos treinta años, Asturias se caracteriza por sus excesos solidarios ...

La conclusión que se saca de todo este cúmulo de solidaridades dirigidas, es que Ribadesella, en la actualidad, es una sociedad menor de edad y, como consecuencia directa, un territorio férreamente colonizado . Al mismo tiempo, se puede comprobar cómo a su patrimonio cultural le están disminuyendo su auténtica importancia al generalizarlo incluyéndolo en ese océano (demagógico) de la solidaridad cultural y patrimonial, sin importarles a sus mentores la confusión cultural que se origina al mezclar los grandes yacimientos prehistóricos con los medianos, los pequeños, los ínfimos y los inventados ...

En estos momentos, una espesa nube de proyectos orgánicos y de promesas políticas flota sobre las cabezas de los riosellanos. Cuando esa nube se despeje, y vuelva a lucir el sol del sentido común, comprobarán que ni los proyectos ni las promesas han sido cumplidos. Los riosellanos son personas civilizadas cultural y políticamente; distinguen perfectamente lo que es suyo y lo que pertenece a los demás; pero no admiten que la cultura del fraude les condicione su presente ni su futuro. Sólo entendiendo esta inteligencia local es posible comprender la pertinaz lucha de la sociedad civil riosellana por el patrimonio cultural que sus ancestros depositaron en el interior de las galerías de Tito Bustillo.

DESPRECIAR esas cualidades de los riosellanos, tal como --pertinazmente-- también las desprecian las autoridades culturales de esta autonomía, me parece un grave error. Ese desprecio lo materializan contribuyendo al deterioro (intencionado) de la popularidad alcanzada por este yacimiento asturiano; con la (malintencionada) confusión científica que provoca el totum revolutum de un virtual Parque de la Prehistoria en el oriente de Asturias; con la (interesada) reducción de las funciones culturales y turísticas de Tito Bustillo, hasta convertir a este formidable yacimiento prehistórico en un simple laboratorio para prácticas estivales de arqueólogos en vacaciones.

Lorenzo Cordero. Periodista. Cronista oficial de Ribadesella.