Hace pocos días hablábamos aquí del reino de la transparencia, del capitalismo como ficción, de todos esos sugestivos mitos que maneja Vicente Verdú en su último y sugerente libro, El estilo del mundo. Hoy mismo, una mínima y significativa anécdota hace realidad todas las especulaciones y la metafísica del lúcido Verdú a propósito de la simple física de la vida.
A doña María Teresa Fernández de la Vega la han nombrado como el político más eficaz para el contacto con la masa e incluso con otras masas ajenas, como las africanas, que también se ha ganado. Uno procura siempre estar más surtido de políticos que de política. Así, hemos ido reuniendo una pinacoteca periodística de hombres y mujeres que, efectivamente, luego han dado juego en el thriller nacional.
La noticia, que parece pintoresca, no lo es en absoluto. Ya se acabaron las noticias pintorescas como se acabaron los sucesos de la calle del Gato. Madrid es otro.
La escalada del otro día no es un divertimento social sino un indicio de por dónde van a ir las cosas. Quiere decirse que la política favorable a la moda, a la estética, al lujo, aunque sea falso, etcétera, es todo lo que hoy vota la gente pasando mucho del precio de los garbanzos que marcó en su día toda la política y la economía de hombres como Adolfo Suárez. Naturalmente, no sólo España vive de sus ilusiones comerciales, sino que eso viene de Estados Unidos como antes de Inglaterra y antes de Francia.Nos estamos quedando sin valores y esto no lleva a la creación de valores nuevos, que sería lo coherente en una sociedad tan civilizada y tan manipulada por Vicente Verdú.
Muy al contrario, el nutridísimo Verdú y todos los ensayistas de esa escuela, han descubierto que la gente no se rige ya por los viejos figurines de nuestras tías sino por las colecciones de desnudos de Marie Claire. Esto tiene una consecuencia política, y es que la moda del siglo va siendo seguirle los pasos al siglo del estilo y el capitalismo de ficción, como más o menos ya hemos dicho. De ahí sale que la vicepresidenta del Gobierno aparezca santificada por su inagotable fondo de armario y cambie todos los días de conjunto según el continente a visitar y las intenciones de Zapatero contra ese continente. Antes que el mundo civilizado ha llegado a Africa, por ejemplo, el mundo simplemente, el mundo natural y salvaje donde las maduras con buen esqueleto bailan las danzas de la tribu para los emisarios socialcapitalistas que las quieren comer el coco, tal es el caso de Zapatero que primero manda el cebo y luego manda la trucha, ya sobre seguro.
Aprovecho para decirles que así es toda la política de ZP y no esperen de él mayor cosa porque se quedarán flotando como Felipe González, un político que le critica todos los días, pero demasiado tarde, porque Felipe no tiene un fondo de armario policial como el de ZP. Sólo dos gabardinillas de los 40 y una cazadora que a lo mejor se la debe a Jaime Ostos.
Con ese escueto armario y un mobiliario tan sequizo como Don Quijote no vamos a ninguna parte. Habrá que echar mano de la derecha eterna, que ahora Penella ha consagrado con un libro.La Falange de Ridruejo y Rafael Borrás no pasará del estilo transparente, que es el de las modelos sin novio y el de los hombres sin ligue, tal que mi amigo Bardavío.
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