Impresionante lo de las fusiones amistosas. De repente aparece el caballero blanco en forma de ruso millonario amable dispuesto a una transmutación auténtica en europeo y la acción pasa a valorarse a 44 euros, algo nunca soñado por los accionistas de a pie, que han visto cómo el título llegaba a ganar un 70% con la oferta de Mittal y luego sufría diversos avatares.

El accionista de Arcelor no sabe de personalismos, conoce única y exclusivamente la marcha del título y, sobre todo, quién le da dinero contante y sonante y quién no. Arcelor no ha explicado, ni de lejos, en qué basa esa valoración tan impresionante que, por cierto, va a servir para una unión, una operación mucho menos sexy, aparentemente, desde el punto de vista financiero que la oferta de Mittal.

Tampoco han explicado demasiado bien de dónde salen los 7.600 millones que se van a repartir entre los accionistas, un /dividendazo/ que puede dejar escaso margen para hacer otras cosas como, por ejemplo, modernizar plantas o invertir en momentos en que el ciclo se tuerce. No olvidemos que hablamos de un sector cíclico por excelencia.

La empresa anglo-india, presidida por la familia Mittal, ha sufrido en Europa el deporte del proteccionismo nacional convertido en una especie de mal de Moctezuma, que pone a prueba la moral de todo aquel que se decide a lanzar una oferta sobre un sector considerado estratégico. Pasa entre los europeos, así que cómo no va a ocurrir cuando vienen del Éste.

Mittal ha puesto en valor Arcelor, que nunca antes había alcanzado cotizaciones similares y eso es algo que su equipo directivo ha sido incapaz de justificar y que muchos grandes fondos institucionales saben. Y ha aprendido la lección de que en Europa no se hace ningún movimiento empresarial sin el permiso de los gobiernos como el francés o el luxemburgués, incluido el español.

*Laskhmi Mittal* lanzó la oferta y después se sentó a hablar con todos, incluido el ministro del ramo de la Comunidad Autónoma de Asturias. Mittal se ha mostrado en contra de la unión con los rusos y se niega a retirar la OPA mejorada lanzada. Goldman Sachs, que para eso trabaja con Mittal, ha enviado una dura carta contra los rusos de Servestal. No les gusta la fusión ni en pintura, ni tampoco a los de Centaurus, el /hedge fund /que directamente dice que semejante unión destruye valor.

La unión está condicionada a que la OPA de Mittal no triunfe. Se va a celebrar una junta de accionistas el día 28 de junio y al menos el 50% deberá apoyar la fusión.

*Joseph Kinsch*, presidente de Arcelor, y el activísimo *Guy Dollé* están contentísimos con el joven millonario ruso *Alexei Mordashov*, presidente de Severstal, un oligarca hecho a sí mismo en el periodo de las privatizaciones. Su colega *Abramovic*, propietario del Chelsea, ha salido también de compras en el sector y quiere adquirir el 40% de Evraz.

En este tipo de operaciones los personalismos mandan tanto como cualquier otro asunto. Por eso todo va a quedar atado y bien atado en el consejo. Kinsch, Dollé y los demás siguen todos en sus puestos, no es para menos, y aquí paz y después gloria. El ruso consigue poner en valor todo su grupo, y de qué modo, y pondrá de su bolsillo 1.250 millones de euros, que para eso es un nuevo rico de la nueva Rusia de *Putin*. Y se mantiene como presidente no ejecutivo.

Y en todo esto, si el ruso en cuatro años llega a tener más del 45% tendrá que lanzar una OPA. Pero se va a quedar en el 38%.

Las OPAs a la europea como la de Arcelor han servido, además, para poner de manifiesto entre otras cosas la disparidad de regulaciones en Francia, España y Luxemburgo. Aquí el deber de pasividad se habría vulnerado, en Luxemburgo no pasa nada.

Los accionistas españoles de Arcelor han tenido mucha menos información que los franceses y luxemburgueses. Y esa información se ha publicado más tarde en España que en el resto de países. Esto crea accionistas de primera, de segunda y de tercera. Una muestra de lo que es la Europa de los servicios y los mercados financieros. No existe como tal. Es sólo un remedo de sí misma.

Vamos camino de crear un líder mundial sobre unas bases nada explicadas. El indio Mittal debe estar subiéndose por las paredes porque ha podido tirar mucho dinero en tiempo y esfuerzo en esta transacción para que ahora se pacte de este modo. Arcelor quiere convencer a sus accionistas de que la unión con el ruso es mejor que la OPA del indio. Faltan argumentos claros por encima de las declaraciones institucionales.