Qué foto fija puede hacerse de la situación política de la Comunidad de Madrid? Una Esperanza Aguirre (PP) crecida y bien instalada en el Gobierno regional se enfrenta a un Rafael Simancas (PSOE) que ya fracasó dos veces en su intento de ser presidente. En mayo de 2007 se celebrará el tercer asalto del combate entre la presidenta y el eterno aspirante, que hasta ahora sólo ha dado un resultado: la llegada de Aguirre a la Puerta del Sol.La primera vez, en mayo de 2003, Simancas arrebató la mayoría al PP pero dos de sus diputados -Tamayo y Sáez- llevaron al traste aquella efímera victoria. Cinco meses después, los madrileños cambiaron su veredicto y los populares revalidaron mayoría.
Los socialistas, además, difícilmente ganarán en solitario. Si el PP perdiera la mayoría absoluta, el PSOE necesitaría el apoyo de una IU que presentará un candidato que sólo conocen en Getafe (Gregorio Gordo), una evidente desventaja para mantenerse o subir del 7,68% que obtuvo IU en las autonómicas.

Casi todos en el PP, el PSOE y en IU coinciden: hoy, los populares volverían a ganar por mayoría absoluta. Eso sí, todos también están de acuerdo en que 12 meses son muchos. Las políticas de Rodríguez Zapatero hacia Madrid, el alto el fuego de ETA, los errores del Ejecutivo de Aguirre y los aciertos de Simancas pueden dar la vuelta a la situación.

Como en cualquier carrera electoral y siempre que no exista un gran desgaste, el Gobierno parte con ventaja. Uno de los valores de Aguirre es su fortaleza, en el partido y en el Ejecutivo.Situada tras Rajoy y valorada como referente de gestión, se permite guerras con su colega municipal (Ruiz-Gallardón) que a cualquiera le estarían vetadas.

Y fortaleza en el Gobierno. Desde ahora, la presidenta comenzará a inaugurar sus 90 nuevos kilómetros de Metro, sus ocho hospitales, sus 120 colegios bilingües, bajará un poco más sus impuestos y seguirá disfrutando de unos datos económicos y de empleo que no parece que vayan a empeorar.

Además, como referentes socialistas de su gestión, Aguirre tiene a un Pasqual Maragall que no será capaz de agotar la legislatura y que ha tenido que romper con sus socios independentistas, o a un gobierno andaluz que comienza ahora a abrir debates identitarios (sobre la «realidad nacional» andaluza) que benefician al PP, sobre todo en Madrid.

De forma inmediata, la jefa del Ejecutivo se verá obligada a hacer su tercera crisis de Gobierno forzada por la dirección nacional del PP: una de sus mejores consejeras, María Dolores de Cospedal, se irá a Toledo para ser candidata popular en los comicios manchegos. En cuanto resuelva la situación, su maquinaria electoral se pondrá en marcha para no dejar respirar a la oposición entre corte y corte de cinta inaugural.

El PSOE, al contrario que en el Ayuntamiento, tiene claro su candidato: Rafael Simancas (ver la página 4). El líder madrileño representa la continuidad frente al riesgo; la estabilidad frente a la posibilidad de reabrir la caja de los truenos que muchas veces fue la vieja FSM.

Simancas confía en que a la tercera puede llegar la vencida.Pero muchos en el PSOE -algunos dirigentes de Ferraz incluidos- piensan que un candidato de gran peso en la Comunidad podría haber doblegado la mayoría de Aguirre mucho más fácilmente que la de Ruiz-Gallardón. El presunto menor tirón electoral de la presidenta comparada con el alcalde, su escoramiento hacia la derecha y la tradición socialista de gran parte de la región (sobre todo en el Sur y en el Henares) hacían a la ex presidenta del Senado y ex ministra de Educación blanco más fácil si tuviera un adversario de mayor calado. Sin embargo, el apoyo personal de Zapatero a Simancas y la conveniencia de no abrir guerras con el Partido Socialista de Madrid (PSM) cerraron el debate.

El líder de los socialistas madrileños se ha preocupado durante meses por atajar cualquier posibilidad de relevo dejando todo atado y bien atado. La clave era no dejar siquiera un resquicio para que alguien desde la dirección federal socialista pudiera colar un dirigente con más tirón. Con el proceso cerrado, en el Ejecutivo de la Comunidad y en el PP no ocultan su satisfacción por que repita como candidato.

Además, su acompañante imprescindible para formar Gobierno sería casi seguro Izquierda Unida (IU). Los terceros en el arco parlamentario madrileño están ahora empeñados en presentar como cartel electoral a un total desconocido. El coordinador del Gobierno local de Getafe, Gregorio Gordo, es la apuesta del ex coordinador Angel Pérez y de la mayoría para encabezar sus listas. La opción de la portavoz municipal, Inés Sabanés, temida por el PP y deseada por el PSOE, se diluye cada vez más en las luchas internas de IU. Si no hay sorpresas, el sábado 3 de junio el anuncio será definitivo: Gordo será el candidato a presidir el Gobierno regional por IU.

Todos los jugadores tienen, pues, nombre y apellidos. Sólo falta que sigan usando sus bazas y rebusquen cartas escondidas en la manga -sin que se note demasiado-. Rodríguez Zapatero y Rajoy, en el ámbito nacional, también repartirán juego en Madrid. La política autonómica en la capital sigue decidiéndose, en gran medida, en La Moncloa y en la Carrera de San Jerónimo.

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