Los dirigentes de Batasuna pretenden ser especie protegida del Estado de Derecho, de Antonio Casado en El Confidencial
Una vez más la ilegal Batasuna, brazo político de ETA, nos amenaza. Si sus dirigentes son encarcelados, el “proceso” puede bloquearse. Aunque dicen referirse sólo al proceso de “superación del conflicto”, el recado es mucho más crudo. Quieren que a esta parte de la barricada verbal entendamos, y así lo hacemos, que la banda puede volver a las andadas si sus jefes no son declarados exentos en la aplicación de la Ley.
Las advertencias han sido tan claras y el tono tan conminatorio, que dejan en situación delicadísima a sus interlocutores de Moncloa. Si el juez Marlaska ordena la prisión de Otegui y compañía, el Gobierno tendrá que ir pensando en retrasar la puesta de Zapatero a disposición de la historia como el pacificador de Euskadi. Si, por el contrario, Otegui y sus amigos se van por donde vinieron después de pasar por la Audiencia Nacional, se maliciará un paso atrás del Estado de Derecho por presiones externas.
En esta ocasión, la delirante aspiración de Batasuna a convertirse en especie protegida del Estado de Derecho se recuesta en la otra versión del nacionalismo vasco, el que gobierna. Pero también, y eso es más preocupante, cuenta con la complicidad del sector del PSOE más comprometido con Moncloa, que se expresa además a través del fiscal general del Estado y la línea editorial de El País, mientras el ministro Rubalcaba se limita a pedir que no se polemice con una organización ilegal.
La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azcárate, se mostraba ayer perpleja por la contradicción que, según ella, supondría meter en la cárcel a los dirigentes de Batasuna mientras Zapatero les tiende la mano para negociar la solución del conflicto vasco. Por otra parte, este fin de semana la dirección del PNV ha vuelto a vincular la “normalización” de Euskadi con el principio de autodeterminación, lo cual es como venir a recordarnos de nuevo que ETA sólo desaparecerá de nuestras vidas cuando desaparezcan las causas que, según esa doctrina, dieron origen a la formación de la banda terrorista. O sea, otro jarro de agua fría.
En cuanto al entorno de Moncloa, se abraza la doctrina del dirigente socialista José Blanco: gobernantes y jueces deben “remar juntos” en la pacificación vasca que apadrina Rodríguez Zapatero. Doctrina inspirada en un principio del Código Civil sobre la aplicación de la ley “de acuerdo con el contexto y la realidad social del momento” y aireada el sábado por el diario del grupo Prisa. Me parece indefendible, pero vale la pena repetirla por ser concomitante con la política de Moncloa y la posición del fiscal Conde Cumpido. Sostiene en su línea editorial que anunciar un posible bloqueo del proceso de paz si los dirigentes de Batasuna van a la cárcel no es amenaza sino opinión, merecedora de un reproche político pero no penal. El periódico, incluso, sugiere a Otegui y a sus amigos lo que deberían decir ante el juez para tener la fiesta en paz: que no tuvieron intención de coaccionarle.
Tal cual.
