Expertos en fibra óptica destacan las ventajas de la tecnología que se está instalando en las Cuencas.
La red de fibra óptica que se está extendiendo en las Cuencas permitirá a las empresas de la zona contar con una ventaja competitiva «muy importante» en relación al resto de la región. Al menos ésta es la conclusión de los expertos internacionales que se reunieron en Langreo, que expusieron los ejemplos de la ciudad sueca de Karlskrona y de la norteamericana de Jackson, localidades que han atraído a empresas médicas y tecnológicas.
La llegada de la fibra óptica a la ciudad de Karlskrona (Suecia) permitió que se convirtiera en la zona del país más especializada en la creación de productos tecnológicos. La fibra óptica también posibilitó que la ciudad de Jackson, en Tennessee (Estados Unidos), se convirtiera en creadora de tecnología aplicable a la medicina. Grandes empresas prefirieron esta ciudad a otras más importantes, como Memphis y Nashville. El objetivo de la creación de la red de fibra óptica en las Cuencas es hacer más competitivas a las empresas de una zona que aún sufre la reconversión del carbón y del acero.
Langreo acogió las jornadas «Experiencias internacionales en fibra óptica hasta el hogar». En ellas participaron el diseñador de la red de fibra de Karlskrona, Peter Larson; Kim Kersley, vicepresidente de la empresa pública Jackson Energy, la compañía creadora de la red en la ciudad de Jackson, y el belga Francisco Fuentes, de Cisco Systems, la mayor productora de este material en el mundo.
El proyecto asturiano, que cuesta 20 millones de euros, llegará a unas 190.000 personas y ha sido impulsado gracias a los fondos mineros, a la iniciativa pública. Ésta es una de sus similitudes con las redes de Karlskrona y Jackson. Tal y como afirmaba Francisco Fuentes, «el único lugar del mundo en el que las redes han sido pagadas por las compañías privadas es Japón».
A las grandes empresas, de momento, les interesa «estrujar hasta el máximo la tecnología del cable convencional», que permite la recepción de televisión, la telefonía y la conexión a internet de alta velocidad. «El cable soporta, como mucho, unos 10 megas de velocidad. Las redes de fibra óptica tienen capacidades, al menos, diez veces superiores», explicó Peter Larson. Karlskrona, que cuenta con 61.000 habitantes, ya dispone de un programa que permite consultar al médico desde casa. Se pueden enviar y recibir al instante documentos tan «pesados» como radiografías o resonancias magnéticas. Además, se están desarrollando programas para mejorar la educación».
La alta capacidad de estas redes es uno de los motivos por los que, tras su creación, en Jackson -que tiene 84.000 vecinos- se ha producido «un revolución para las empresas médicas», según Kim Kersley. Su infraestructura les permite intercambiarse información muy compleja «en tiempo real». Esta ventaja competitiva está haciendo que grandes compañías de otros sectores -diseño, ingenierías- «se estén planteando dejar Memphis o Nashville, las grandes ciudades del Estado», en beneficio de la más modesta Jackson.
El «efecto llamada» que corrobora Kersley parece que comienza a hacerse notar también en las Cuencas. La multinacional Capgemini, que produce «software a la carta», lleva algo menos de un año instalada en Langreo. Por su parte, en San Martín se va a instalar la firma cartográfica Venturo.
En las afueras de Karlskrona se encuentra la «Telecomcity», un espacio empresarial exclusivamente dedicado a las compañías que desarrollan nuevas tecnologías. A diferencia de España, en Suecia se apuesta por la innovación desde hace años. «Una de las ventajas que tuvimos a la hora de llevar la fibra a los hogares eran las canalizaciones, que el Estado ya había construido en la década de los ochenta, en previsión del desarrollo de la informática», señala Peter Larson. Esto ha hecho que la inversión a la hora de crear la red no haya sido alta, menos de 10 millones de euros.
Por el contrario, en Jackson «partimos de cero. Además, el proyecto fue uno de los pioneros en Estados Unidos. Por aquel entonces los materiales necesarios para la puesta en marcha de la red eran mucho más caros. Invertimos 47 millones de euros. Si comenzásemos hoy, se gastarían unos 35 millones», explicó Kim Kersley.
En las Cuencas se van a utilizar las canalizaciones de los colectores. Los desagües, convertidos en autopistas de la información. Esto permite que la inversión se limite a 20 millones de euros. El viceconsejero de Economía y Administración Pública, Luis Iturrioz, llegó a afirmar que, si no se encontraban las canalizaciones adecuadas -por aquel entonces se negociaba con Hidrocantábrico-, «el coste del proyecto sería inasumible».
La red de fibra óptica de las Cuencas tendrá una velocidad de 100 megas de carga y descarga de documentos, la misma que en Suecia, pero inferior a la de Estados Unidos. Esta mayor capacidad de la red de Jackson se explica, en buena parte, a la gran cantidad de canales digitales que ocupan el «ancho de banda». «Ofrecemos 270 cadenas de televisión», señala Kim Kersley. En Jackson, es la misma empresa pública que creó la red la que sirve como operador -empresa que ofrece paquetes de servicios- de televisión. En el ámbito de la telefonía se permitió la entrada de «empresas estatales», mientras que en internet los operadores son dos compañías comarcales, «que apostaron por este negocio».
Por su parte, en Suecia, si bien la red es de propiedad pública, las empresas que ofrecen sus servicios son compañías privadas, aunque las instituciones públicas comienzan a ofrecer servicios de «interés social» a través de sus propios canales. Éste es el modelo para seguir en las Cuencas. Tal y como anunció Iturrioz, «en Valnalón (Langreo), Mieres y Tineo habrá puntos de interconexión con las redes de otros operadores privados, como Telefónica, Telecable y Wanadoo, para que puedan comercializar sus servicios». De hecho, el centro de conexión de Valnalón ya está construido.
El proyecto de extender la fibra óptica por las Cuencas se enfrenta a un reto al que no tuvieron que hacer frente ni en Karlskrona ni en Jackson: llevar la tecnología hasta las zonas rurales. «Si se consigue ofrecer un servicio similar en la montaña, será todo un logro», señaló Kim Karsley. «En principio tenemos pensado bajar la señal vía satélite y distribuirla a través de "Wifi", aunque la tecnología avanza y podrían producirse cambios», explicó Iturrioz. La red de fibra urbana estará concluida a finales de este año. El plazo para la zona rural no está definido.

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