Los Estatutos de Autonomía se están convirtiendo en una fuente inesperada de conflicto con la Iglesia y los católicos. Primero fue el de Cataluña con un Título I sobre derechos, deberes y principios rectores, absolutamente innecesario desde el punto de vista del autogobierno. Ahora es el de Andalucía que en este apartado -como en otros muchos- sigue literalmente lo establecido por el proyecto de ley de la autonomía catalana.
Por este motivo los Diez Obispos del Sur (Odisur) han hecho público un documento en el que critican de una forma clara y contundente la propuesta avalada por el Parlamento andaluz por poco más del 50 % de sus votos. Sea dicho de paso, pero no porque resulte un detalle menor, el actual proyecto de Estatuto de Autonomía el que se ha aprobado con el menor apoyo en su parlamento regional de todos los acordados desde 1980.
Los obispos expresan sus reservas a la definición de Andalucía como realidad nacional por relativizar un bien moral indudable como es la unidad lograda por España. También manifiestan su preocupación por las consecuencias del Estatuto para la vida y el futuro de los andaluces. Hacen un especial hincapié en la educación para criticar el protagonismo que otorga el Estatuto a la escuela pública en detrimento de la concertada, cercenando así el derecho de los padres a elegir centro de acuerdo con sus creencias y convicciones pedagógicas.
A la vez, censuran el hecho que se declare que la enseñanza pública será laica. En otro orden de cosas critican el intervencionismo del Estatuto que deriva en «totalitarismo estatalista de las Administraciones públicas». Por otra parte afirman que desvirtúa la realidad del matrimonio y da protección jurídica a atentados contra la vida humana. El palo es considerable: concluyen que los católicos deben oponerse a su aprobación.
A pesar que el texto andaluz y el catalán son prácticamente idénticos en este apartado, la declaración de los obispos del sur es mucho más contundente y definitoria de la que en su momento hicieron los obispos de la Tarraconense.
No es un dato menor que entre aquellos se encuentre uno de los cuatro cardenales que tiene España, el Arzobispo de Sevilla, Cardenal Amigo. Nadie le puede negar a este destacado miembro de la Iglesia española su extraordinaria ponderación y capacidad de diálogo, lo que todavía la idea que el Título I es realmente un desafuero. Y es que una vez más el partido socialista apuesta por el trágala en un tema que por su propia naturaleza siempre había sido abordado desde un amplio consenso.
En Andalucía el catolicismo tiene un gran peso social. Se manifiesta en las encuestas y en la realidad viva, la vitalidad de sus organizaciones y su incidencia en la sociedad. Es indudable, por ejemplo, que las hermandades y cofradías constituyen una fuerza social notabilísima que forma parte del cuerpo central de la Iglesia andaluza.
Con todas estas realidades es evidente que el Estatuto de Andalucía debería tener muchas dificultades para ser aprobado. Tanto por el peso de los votos negativos, como por la abstención de aquellos fieles seguidores socialistas que a su vez se sienten cristianos coherentes y, que en la peor de las hipótesis, no están dispuestos a apoyar con su voto afirmativo la imposición del PSOE de convertir al Estado, la Junta de Andalucía, en diseñadora de la sociedad civil y su fuente de sentido, en una deriva plenamente totalitaria.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario