Cultura. Unas 300 personas, la mayoría actores y gente de la cultura, se reunieron ayer en protesta contra el cierre de este escenario. Solicitan que se compre o que se declare Bien de Interés Cultural para que no acabe siendo un centro comercial.
Todos tenían ayer el recuerdo de una buena noche en sus cabezas mientras protestaban por la transformación del teatro Albéniz en un centro comercial. Unos estando encima de las tablas y otros, en la platea. Actores, actrices, productores, directores, gente del mundo de la cultura se bajaron ayer del escenario y se mezclaron con ciudadanos de a pie para conformar la plataforma Amigos del Albéniz. «Se trata de un movimiento ciudadano, ajeno a cualquier postura política, que lo único que quiere es que se reconozca al teatro como patrimonio de todos los madrileños», explicó a las puertas del Albéniz la portavoz de la plataforma, Eva Aladro-Vico, hija de la que durante muchos años fue su directora, Teresa Vico.
«Este teatro fue el último escenario al que se subió mi marido, Francisco Rabal. Fue un acto muy tierno en favor de la Casa del Actor. Una noche muy bonita», recordaba ayer Asunción Balaguer, una de las primeras en acudir a la protesta contra el cierre.
Pero Balaguer no fue la única. En tan sólo 10 minutos, la puerta del Albéniz se llenó de rostros conocidos tanto de la televisión como del teatro y otros más comunes, anónimos, vecinos y aficionados que sienten el teatro como parte suya.
«Sabemos que la ley que protege la propiedad privada está a favor de los dueños, pero la ley de protección cultural está a favor del teatro. Ahora hay que ver cuál prevalece. Nuestra petición es que el teatro se quede como está sin esperar a ver qué hace la propiedad. Porque sería lo mismo que si le damos el Museo del Prado a un privado y vamos a ver si nos deja alguna Menina.El teatro es parte de los madrileños», añadió Aladro-Vico.
Entre los asistentes a la protesta se pudo ver a Concha Velasco, Loles León, Rossy de Palma, Pilar Bardem, Nuria Espert, Pepe Sancho, Héctor Colomé, Juan Diego Botto, Manuel Banderas, Paco Marsó, Roberto Alvarez, Francis Lorenzo y Paco Valladares, entre muchos más actores que acudieron a la llamada del Albéniz.
«En este teatro se ha hecho una de las programaciones más coherentes de la ciudad y del país. Y ya se sabe, se empieza con la tala de árboles, nos quitan los teatros y acaban convirtiendo la ciudad en un lugar irrespirable», aseguró Angel Pardo, el popular Rusti de la serie de televisión Hospital Central.
Para Nuria Espert, «a Madrid le faltan muchos teatros para estar a la altura de otras capitales europeas y, sin embargo, le sobran centros comerciales». La madre de la actual concejala de Las Artes en el Ayuntamiento de Madrid, Alicia Moreno, explicó que su hija está «absolutamente disgustada por la decisión» pero que es la Comunidad la que tiene que comprar el edificio.
Dejadez de las autoridades
Los miembros de la Plataforma creen que ha habido «una actitud de dejadez» por parte de las autoridades, que no recurrieron la sentencia de 2003, en la que se desprotege el teatro Albéniz en contra del Plan General de Ordenación Urbana y se permite su cambio de uso.
«Al primero que se le pasó de largo que se trata de un bien cultural de todos los madrileños es al arquitecto sobre cuyo informe se basó el juez para desproteger el Albéniz. No estamos hablando de paredes o tabiques, estamos hablando de obras, representaciones y palabras», insistió Eva Aladro-Vico quien advirtió de que no va a haber concesiones intermedias hasta que la Comunidad declare el teatro Bien de Interés Cultural o inicie un proceso de expropiación.
La plataforma Amigos del Albéniz ha recogido en una semana más de mil firmas y cartas de personas de la calle y del mundo de la cultura en su lucha por preservar el teatro.
La próxima cita ciudadana y cultural en auxilio del Albéniz será el 5 de junio, a las 19.30 horas, bajo el lema: Una ciudad por un teatro. Están todos invitados a la función.
Los dueños se comprometen a mantener el uso de teatro
El consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Santiago Fisas, se reunió ayer con la propiedad del Albéniz para buscar una solución al conflicto. El compromiso que ha arrancado de los dueños es que «se mantendrá el uso de teatro» en parte de la superficie del proyecto que están diseñando para varios inmuebles. Sin embargo, esta solución no es válida para los defensores del Albéniz porque no garantiza la permanencia de la escena tal y como está diseñada ahora.
Es decir, el teatro podría verse reducido tanto en escenario como en aforo y hasta podría cambiar de lugar.
Para PSOE e IU esto es inadmisible. La portavoz socialista en el Consistorio, Trinidad Jiménez, denunció «la venta del edificio a una inmobiliaria» y propuso que el Ministerio de Cultura, la Comunidad y el Ayuntamiento lo compren a medias para crear «una templo del flamenco, algo que necesita la ciudad y el país».
Tanto PSOE como IU van a solicitar en el Pleno que se inste a la Comunidad la declaración del teatro como Bien de Interés Cultural.Además, la coalición añade que el teatro sea adquirido por la Administración y pase a ser una instalación pública.
«No entendimos que ni Ayuntamiento ni Comunidad recurrieran la sentencia por lo que ahora pedimos un movimiento rápido para adquirirlo. Una solución ya, la más eficaz, que consiga preservar su uso», denunció la portavoz de IU, Inés Sabanés.

Escribe un comentario