Las sicav más grandes de nuestro mercado, propiedad de los vips españoles, están empezando a plegar velas en la renta variable ante el desplome que ha sufrido el mercado. Los más avispados iniciaron el movimiento a finales del año pasado, pero el cambio de verdad ha llegado en el primer trimestre. Y es que muchos ya se olían la posibilidad de una corrección después de las fuertes ganancias logradas en trimestres anteriores, sobre todo ante el atasco de los índices en zona de máximos.
La palma al más ‘avispado’ se la lleva Naira, la sicav de Juan Abelló. Según la información trimestral de esta sociedad, a principios de año tomó beneficios en Japón, donde tenía una fuerte exposición en renta variable “tras un excelente final de 2005”. Estos beneficios se reinvirtieron en fondos más conservadores.
Con todo, el movimiento más defensivo de Abelló ha sido la entrada en la gestión alternativa, es decir, en estrategias que buscan la rentabilidad absoluta independientemente de la dirección de la Bolsa (ganar tanto si el mercado sube como si baja). Esta promesa es muy atractiva, pero no es nada fácil de cumplir, por lo que la sicav –que es autogestionada– ha optado por invertir su capital en el mejor fondo español de esta categoría: el Velociraptor de Fonditel (la gestora del grupo Telefónica), que acumula una rentabilidad del 14,4% a un año.
Otra que empezaba a apostar por la gestión alternativa ya a finales del año pasado era Morinvest, la mayor sicav española, propiedad de Esther Koplowitz. Dentro de su cartera a 31 de diciembre aparecen varios hedge funds internacionales de gestoras como Balckrock, GLG o BG, para reducir una altísima exposición a la renta variable (sólo tenía el 1,82% en renta fija). No obstante, las posiciones en gestión alternativa suponían un porcentaje mínimo de la cartera.
Keblar –la sicav de Amancio Ortega, dueño del emporio Inditex– también introdujo la gestión alternativa en su cartera en 2005, con fondos de rentabilidad absoluta de BBVA Partners, Crédit Agricole o Dexia. Con todo, al igual que en el caso de Morinvest, su peso en la cartera es muy pequeño frente a una exposición a la renta variable superior al 80%.
Según distintos profesionales del sector, la caída de la Bolsa puede ser un detonante para la entrada masiva de los grandes patrimonios en la gestión alternativa: “Los hedge funds demuestran su valor en mercados bajistas cuando todo el mundo pierde, no en los alcistas, cuando todo el mundo gana”, asegura un experto en este mundo. En Tressis creen que “la corrección de la bolsa y el techo del mercado inmobiliario harán salir dinero de estos activos, que puede ir perfectamente a la gestión alternativa”.
Polanco también saca el paraguas
Aunque aún no ha entrado en este mundo, las sicav de Jesús Polanco (Nomit) también comenzaron a protegerse el trimestre pasado. Su informe del primer trimestre adelanta la posibilidad de “que asistamos a episodios de consolidación lateral dada la intensidad de las subidas”, aunque mantiene su visión positiva para la bolsa a medio plazo. En consecuencia, ha ido “ajustando los pesos de las acciones en cartera, dada la alta volatilidad que ofrecen en el periodo”.
Otro mercado en el que Urquijo, la gestora de esta sicav, adoptó medidas defensivas el trimestre pasado fue el de deuda: “Dada la actual estructura temporal de la curva de tipos de interés, las inversiones en renta fija nunca tienen duraciones superiores a cinco años”. De esta forma, se ha salvado del batacazo sufrido en los dos últimos meses por los bonos a 10 años.
Otros muchos grandes patrimonios españoles se encuentran ahora en la tesitura de reaccionar al batacazo de la bolsa después de un primer trimestre de importantes ganancias gracias a sus fuertes posiciones en bolsa. Sus movimientos dependerán de si sus gestores consideran que la caída ha terminado ya o tiene recorrido por delante, o de si piensan que es demasiado tarde para vender y esperan un rebote para hacerlo.

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