Hoy saltaba a la prensa la noticia del acuerdo que vincula a los sindicatos y a la SEPI en un acuerdo para la supervivencia los cuatro astilleros españoles de la empresa pública en la que están acogidos los pufos estructurales, como son Hunosa, RTVE o Izar. Ese acuerdo se supone que responde a un plan, que se vende, por los firmantes, como un proyecto de supervivencia para estos cuatro astilleros, entre los que está el de Gijón.

De acuerdo con este plan, a los tres años las empresas adjudicatarias podrán reducir las plantillas actuales, y a los cinco, tal y como dice hoy el columinsta de La Nueva España Javier Morán, en su artículo titulado “El plan de la puntilla”, “podrán comerciar con los terrenos de las factorías, todas en privilegiada primera línea costera, como es el caso de Gijón”.

En este asunto hay una dimensión de Estado, una dimensión global, al producirse un acuerdo entre sindicatos y SEPI que vincula cuatro astilleros españoles. Pero no es menos cierto que también hay una dimensión local, de responsabilidades compartidas entre sindicatos y gobiernos, por la presión desatada por los políticos, con la complacencia de los sindicatos mayoritarios –con la meritoria excepción de la Corriente Sindical de Izquierdas-, sobre los terrenos de la bahía gijonesa, que al problema y la presión que crearon los solares expropiados en Poniente para construir viviendas de lujo al lado de los astilleros, ven ahora unirse un cierre programado de la actividad, que ya tiene preparada la opción inmobiliaria. Lo que se empezó con las viviendas de lujo de Progea, se termina ahora con el acuerdo de Izar.

La empresa Progea, vinculada a IU, y comandada en Asturias por un activo político de IU, José Antonio Hevia Braña, jugó un papel decisivo en la configuración del escenario de especulación inmobiliaria que rodea los astilleros de Naval Gijón, en situación terminal, y que ahora se lleva por delante también Izar, con lo que ya sólo queda en aquella parcela el “Tallerón” de Duro Felguera –en capilla- para completar en Gijón el “pelotazo del siglo”, iniciado por el político del PSOE Vicente Álvarez Areces, con el apoyo inestimable de la IU de Jesús Iglesisas –concejal cuande se organizó este potaje-, Francisco Javier García Valledor –presidente local de IU- y Hevia Braña.

Las parecelas que Progea compró a Sogepsa en la zona de los astilleros, se adquirieron el 21 de julio de 1999, y la sociedad Prosein –del grupo Progea- consiguió la licencia de obra el 5 de agosto, es decir, desde que Progea se hizo con la parcela, hasta que el ayuntamiento le dio la licencia, transcurrieron sólo quince días. ¿Por qué tanta prisa? ¿Tiene algo que ver que el 21 de julio de 1999 Sogepsa firmase la venta a Proseín de los terrenos y el 22 de julio Vicente Álvarez Areces tomase posión de la presidencia del Principado? Curiosamente, Areces, dejaba de ser alcalde de la ciudad que tenía que dar la licencia, y tomaba posión como presidente de la entidad vendedora, Sogepsa, y el de Poniente es un plan que todo el mundo sabe que él llevó personalmente con el máximo interés. Más allá de la coincidencia en el tiempo, conviene señalar que desde que en 1987 tomó la alcaldía, hasta que en el 99 saltó a la presidencia, Poniente fue, junto con el PERI del Llano, la niña inmobiliaria de sus ojos.

Sogepsa invirtió en Poniente 18.000.000 de euros, y allí se metieron en el mismo saco los casi 3.000 metros de suelo público del antiguo matadero municipal que se utilizaron para beneficiar a las mismas promotoras que ya resultaron sobradamente beneficiadas con los precios de expropiación y la inversión a fondo perdido de Sogepsa en la urbanización. Allí no se hizo ni una sólo vivienda protegida, ni se aplicó la cesión obligatoria del 10% al ayuntamiento. Salta a la vista que en Poniente se mataron dos pájaros de un tiro. Las empresas inmobiliarias como Progea, se forraron a costa de los propietarios expropiados y a costa del dinero público.

¿Qué es lo que ligaba de esta manera a Vicente Álvarez Areces y José Antonio Hevia Braña? Hevia Braña era consejero en Cajastur, en representación de IU, y en esa época, Areces, acosado en el Consejo por Manuel Menéndez, huía hacia delante, para salvar los trastos financieros de las deudas del Grupo Mall, generadas en su otra gran operación urbanística, el PERI del Llano, también en Gijón. Areces tenía todas las razones del mundo para confiar en aquel hombre de IU en la Caja, que apoyó a Areces en la pelea más dura de su vida. Se merecía que su empresa, Proseín, obtuviese la adjudicación de aquellos dos solares.

¿Saben quién firmaba personalmente las escrituras de venta de los pisos de los edificios de Progea en Poniente? Los firmaba José Antonio Hevia Braña como delegado de Proseín. Él personalmente iba a las notarías a firmar.

Firmado: Crispín