Mientras que en los mercados financieros se viven momentos de nerviosismo y el debate se centra en las consecuencias de un posible ‘3S’, un Sistemic Sudden Stop, una parada sistémica súbita, que por cierto casi nadie se atreve admitir, Ben Bernanke llegó ayer al Senado americano y se salió por la tangente con una repentina preocupación por la educación financiera de los consumidores.

Un debate de plena actualidad en España ante el escándalo de Afinsa y Fórum y una advertencia a las instituciones para que se pueda mantener un mercado financiero sólido, pero un discurso baldío con los mercados financieros, de materias primas y derivados sumergidos en una vorágine especulativa.

Quién sabe si Bernanke empieza a pensar en el henchido mercado inmobiliario americano como elemento esencial de sus preocupaciones, aunque lo que parece cierto es que, a partir de ahora, nos va a costar saber cuáles son sus verdaderas cuitas.

Los senadores han llamado al orden a Bernanke, al profesor barbudo, que se fue de la lengua, nunca mejor dicho, con la presentadora de la CNBC, María Bartimoro, y le dijo aquello de que los medios y los mercados le habían malinterpretado sus palabras cuando indicó que la FED dejaría de subir el precio del dinero tras las últimas medidas en ese sentido.

Bernanke admitió ayer el ‘lapsus’ y dijo que nada pudo hacer ante el comportamiento histérico de los mercados. Él había provocado las dudas tras una conversación de café y empezó a darse cuenta de que sus comentarios no tienen los mismos efectos que los de un ciudadano normal.

Desde entonces -el pasado 27 de abril- podríamos decir que se ha alimentado la confusión respecto a la política de tipos de interés que va a llevar a cabo en los próximos meses la Reserva Federal. Bernanke ha tenido que decir que se comunicará a través de los canales habituales.

Ya se sabe que, desde siempre, el famoso comunicado de la FED era elaborado con primor suficiente como para que se viera el sesgo por encima de todo, sin alambiques ni extrañas posibilidades. Luego venía siempre Greenspan a aderezarlo con su lenguaje particular y las interpretaciones daban lugar a todo tipo de posibilidades.

El mensaje de Greenspan puede ser criticable por oscuro, aunque sus actuaciones han sido radicalmente claras en momentos críticos como en la crisis rusa del LTCM o la crisis asiática.

Los expertos esperan de Bernanke mucho más ante la posibilidad de que, de seguir así las cosas, deba tomar al toro por los cuernos.

Tanto el FMI como la OCDE con sus mensajes preclaros insisten en la posibilidad de que la situación mundial se oscurezca con los problemas creados por el doble déficit, los tipos de interés a largo plazo, los altos precios de la vivienda y la alocada situación de los precios del crudo, de otras materias primas y metales preciosos. Y Piden que la subida de tipos no frene el crecimiento. Por pedir que no quede.

Igual ocurre en Europa, donde el BCE se ha dedicado a modular los mercados con sus mensajes de alzas necesarias en los tipos -reflejadas por ejemplo en el euribor- y ahora se enfrenta a la realidad de elevarlos. Desde el BCE se ha fomentado la idea de que la próxima subida de junio podría ser más brusca de lo previsto y lejos de alertar a los mercados los ha acongojado.

Ahora mismo tanto la FED como el BCE deben pensárselo mucho antes de llevar a cabo políticas monetarias mucho más restrictivas porque podrían socavar sobre todo en el caso europeo el crecimiento embrionario de la economía. Por lo pronto, está llevando al euro hasta los 1,29 dólares y los temores a una caída abrupta del dólar provocan tembleque en las canillas de muchos grandes gestores. El Banco Central Europeo ha sido incapaz de dejar claro cuál es el nivel de euro que le gusta o considera razonable sino todo lo contrario. Mucho menos con la contaminación habitual que sufren los mercados ante las opiniones cruzadas de los ministros de finanzas, sobre todo el francés.

Tres cuartos de lo mismo ocurre con Japón, donde ha cambiado radicalmente el escenario, sin deflación y con síntomas de crecimiento claro.

La minicrisis de los mercados bursátiles y financieros de estos días, con una reajuste un tanto brusco necesita de mensajes claros por parte de las autoridades monetarias. Menos avisos y más hechos. De ahí la importancia de que Bernanke asuma el liderazgo y se deje de gaitas educativas, muy académicas, pero escasamente efectivas en el día a día de los mercados financieros, sobre todo cuando el miedo aparece detrás de la esquina.