La importancia de la estafa de los sellos, ya saben, Afinsa y por ahí, con 350.000 afectados y cerca de 3.500 millones de euros de agujero, es de tal importancia, afecta de forma tan directa al Gobierno de turno, sea del color que sea, que don Pedro Solbes, alias La Esfinge, ha saltado al ruedo en un par de ocasiones, una de ellas en la SER, dónde si no, echando las culpas del desastre al Gobierno del Partido Popular que, según él, no le informó en su día del regalo que le dejaba por herencia.
En fin, ya se sabe que si en algo son particularmente diligentes los Gobiernos es en echar las culpas de cualquier desastre al empedrado. Pero si la mentira tiene las patas cortas, según dice el refrán, ésta en particular las tiene cortísimas, puesto que ha bastado una carta al diario El País el pasado sábado, 20 de mayo, del actual gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, para dejar las cosas claras.
En un lenguaje muy aséptico, frío incluso, quizá obligado por la relevancia de su actual cargo, Rato afirma que “la verdad es que sí lo hice en los documentos que transmití al señor Solbes y a su equipo”. Tras referirse al desarrollo del reglamento de la ley de inversión colectiva, el ex ministro del PP asegura que “además, el secretario de Estado de Economía, don Luis de Guindos, personalmente en el despacho de traspaso a su sucesor, don David Vegara, también le indicó de manera detallada...”
La misiva, lo suficientemente clara como para acabar con la polémica, deja en un mal lugar a Pedro Solbes, un hombre que parece haber mentido sin ninguna o poca necesidad de hacerlo. De un tipo con fama de templado, a quien se le supone garante de la ortodoxia económica, valladar frente a las veleidades de un Gobierno que tira a radical por la primera a la izquierda, cabe esperar esa especie de arquitectura moral que impide decir trolas bajo cualquier circunstancia, por muy bien que le puedan venir coyunturalmente hablando.
Sobre todo porque la mentira no tiene mucho sentido, y el señor Solbes se ha metido en un jardín sin ninguna necesidad de ello. Afinsa y Fórum Filatélico llevan más de 25 años funcionando, de modo que la responsabilidad de haber mantenido a esas sociedades de inversión al margen de cualquier tutela garantista para los inversores, en mi modesta opinión verdadera piedra angular del escándalo, están muy repartidas entre Gobiernos de distinto signo.
Y en segundo porque usted, señor Solbes, lleva ya más de dos años con sus posaderas bien asentadas en el Ministerio de Economía, y es además vicepresidente de un Gobierno que tiene una ministra de Consumo, y a su cargo está una Agencia Tributaria que, salvo noticia en contrario, ha seguido haciendo su trabajo en los últimos dos años largos, y lo mismo cabe decir del Banco de España, de la Dirección General de Seguros y hasta de la propia CNMV. De manera que no se llame usted andana, que ya no cuela, que ha pasado ya mucho tiempo desde el 14 de marzo de 2004, no tenga usted tanta cara, please.
Ayer mismo el diario El País, cuya filiación no necesito recordarles, que ha operado de altavoz y portavoz de la polémica en el obvio deseo de prestar un nuevo servicio al Gobierno Zapatero, volvió a editorializar sobre el enfrentamiento Rato-Solbes con un matiz esencial: para el periódico de Polanco la polémica estaba zanjada, un desenganche que no puede resultar más llamativo y que indica a las claras quién tenía razón y quién no.
Por si todo ello fuera poco, también ayer el diario El Mundo venía a echar su cuarto a espadas, con una información que dejaba malparado al hasta hace pocas semanas secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, nuevo consejero del Banco de España con todas las papeletas para ocupar el cargo de gobernador. Y es que, a pesar de que en junio de 2005 la Agencia Tributaria le puso sobre aviso del desastre que se avecinaba, el famoso Mafo no movió un dedo por evitarlo, permitiendo que ambas sociedades siguieran captando clientes. Estamos esperando un desmentido del aludido al respecto. Y algún detalle pinturero de cierta grandeza y amor a la verdad por parte de Solbes. Papelón el suyo.

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