El Grupo Caixa ha mantenido ya contactos con la eléctrica alemana E.On con vistas a la adquisición, por parte de Gas Natural, de aquellos activos de Endesa que las autoridades regulatorias españolas pudieran obligar a desinvertir a la alemana en caso de triunfo de su OPA sobre la eléctrica que preside Manuel Pizarro.
La idea tiene ya varias semanas de vida en La Caixa y sus filiales, y fue puesta en marcha en cuanto se hizo evidente el bloqueo judicial de la OPA lanzada por Gas Natural, particularmente el fallo del Tribunal Supremo suspendiendo cautelarmente la aprobación condicionada del Gobierno a la oferta de la gasista, como consecuencia de las maniobras defensivas puestas en marcha por Pizarro.
Fuentes cercanas al Grupo Caixa han asegurado a este diario que la semana que hoy se inicia puede resultar decisiva para calibrar las posibilidades de llegar a una solución negociada con Manuel Pizarro, bajo los auspicios del Gobierno, porque, en caso contrario, el grupo catalán optará definitivamente por la alternativa consistente en participar con E.ON en el reparto de activos de Endesa.
“Esta semana deberá quedar claro si las conversaciones que el jefe de la Oficina Económica del Presidente, Miguel Sebastián, en nombre del Gobierno, ha mantenido con Manuel Pizarro han valido para algo, dan algún fruto o no, porque en caso contrario se iría ya de forma resuelta a un acuerdo con E.ON”, han señalado dichas fuentes.
Según ellas, existe “un acuerdo de principio” con la eléctrica alemana, acuerdo que entraría de lleno en otro de más calado y de ámbito claramente político acogido al ámbito de los Gobiernos de España y de Alemania, y que resultaría definitivo a la hora de fijar las condiciones a imponer a E.ON por parte de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para dar el visto bueno a su OPA.
En otras palabras, el acuerdo de principio entre La Caixa y la eléctrica alemana haría posible que la CNE abriera la mano con E.ON en la aprobación de su OPA, en contra de los criterios iniciales de oposición frontal a la misma, criterios que llevaron al Gobierno Zapatero a ampliar y reforzar vía Decreto las prerrogativas de la CNE para entender de la OPA alemana.
Iberdrola sale perdiendo
Un acuerdo entre E.ON y Gas Natural para el reparto de activos de Endesa tendría un perdedor claro: la Iberdrola de Ignacio Sánchez Galán, que ocho meses y medio después de la arriesgada apuesta que realizó con el polémico acuerdo con la gasista se quedaría compuesta y sin activos.
La realidad es que, al margen de las declaraciones oficiales más o menos voluntaristas, hace tiempo que en el entorno de La Caixa están convencidos de que no se puede esperar gran cosa de los contactos mantenidos por Sebastián con Pizarro. El presidente de Endesa parece estar representando su papel con la habilidad negociadora que le caracteriza: acude a la llamada de Moncloa, escucha, expone sus argumentos (“Gas Natural tiene que retirar primero su OPA hostil”) y se va como ha venido, sin dar su brazo a torcer.
Pero, por encima de todo, son ya mayoría en La Caixa los que creen que, con la anuencia de Pizarro o sin ella, hay muy poco que negociar en tanto en cuanto exista sobre la mesa una OPA competitiva a 26,5 euros: “Los alemanes han descubierto una presa tan apetitosa como Endesa, y no la van a soltar bajo ningún concepto, de modo que a menos que el Gobierno decida cargarse esa OPA por las bravas en el trámite de la CNE, cosa nada fácil, no habrá nada que negociar entre Fornesa y Pizarro”.
Esta es la situación que ha llevado a La Caixa a volver los ojos hacia E.ON en busca de un acuerdo. Según uno de los bancos de negocios situados en la órbita de Endesa, “que la primera eléctrica española vaya a parar a manos alemanas no gusta a nadie, pero es algo que el Gobierno se ha ganado a pulso poniendo a Pizarro contra las cuerdas y queriendo obligarle a vender a 21 euros y pico”.
Declaraciones de Montilla
Por su parte, el ministro de Industria, José Montilla, realizó ayer unas agresivas declaraciones al Periódico de Catalunya en las que se dice sorprendido por la "rapidez" y la "impertinencia" con la que actúa la Comisión Europea en el tema de la OPA de E.ON sobre Endesa, "frente a su lentitud burocrática y falta de iniciativa ante otros problemas (...) Ojalá la CE fuese igual de sensible a los dramas de la inmigración como lo es a las presiones de E.ON (...) Tanto derecho tiene la CE a llevarnos a los tribunales como nosotros a no hacerle caso (...) No tenemos ningún complejo ante Bruselas”.

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