Estamos metidos en la nacionalcursilería como el franquismo implantó el nacionalcatolicismo. La izquierda ha abrazado la presunción, el engolamiento y la prosopopeya igual que antes se abrazaban a la reliquia del brazo incorrupto de santa Teresa de Jesús. El talante es como un repollo con lazo rosa, una moralina barata. La izquierda se ha vuelto redicha y ramplona, mojigata allá donde predicaba el amor libre y otras pamplinas como la nacionalización de la banca y la reforma agraria. La vicepresidenta del Gobierno, la señora María Teresa Fernández de la Vega, ora chica Vogue, ora negrita katanga según las circunstancias, sentenció: "No queremos excluir a los hombres, que son una parte importante de nosotras mismas, se trata de sumar, siempre de sumar", y para ello nada mejor que organizar, con motivo de la visita a España de la señora Michelle Bachelet, presidenta de Chile, una cena exclusivamente para mujeres. Exactamente igual que hacía el Cercle del Liceu, pero en sentido contrario, que sólo admitía a hombres, motivo por el cual yo medi de baja. La izquierda ha traído la discriminación positiva y las cuotas, es decir, el gineceo, y así hemos tenido a la ínclita Caterina Mieras como consellera de Cultura igual que a mí me podían haber nombrado arzobispo de Manila o almirante de la Armada. En ocasiones lo mejor es sencillamente enemigo de lo bueno. El feminismo ha triunfado, porque hoy en cualquier gobierno que se precie hay el mismo número de incompetentes de un sexo que de otro. Sin duda alguna un gran avance, aunque quizás lo bueno sería que no hubiera ninguno.
A las señoras y señoritas hay que mirarlas de lejos y con cuidadito. La cosa se está poniendo francamente peliaguda porque según el Instituto de la Mujer, una de cada diez mujeres se ha sentido acosada en el trabajo durante el último año. Por lo visto, 835.000 mujeres han sido objeto de presiones, insinuaciones y propuestas. Tras lo cual espero ya con verdadero anhelo la instancia oficial para poder ligar con la compañera o compañero de trabajo legalmente y sin necesidad alguna de acabar en comisaría por decirle a la susodicha o susodicho si quiere cenar con uno o con una. Es decir, que nos la estamos cogiendo con un papel de fumar tan ricamente. Pero mientras tanto se celebra la fasta elección de miss Nació Catalana y el Institut
Català de la Dona no ha dicho ni media palabra.
Ahora no hay que pasarse ni un pelo. Y para ello nada mejor que seguir a pies juntillas el decálogo que con el apoyo del Col · legi de Periodistes de Catalunya explica cómo los informadores debemos hacer "un tratamiento profesional y riguroso de las noticias referentes a lesbianas, gays y transexuales". Además, no debemos presentar su condición "como si estuviese conectada con situaciones de truculencia, la enfermedad, la muerte o el sufrimiento". Es decir, que nos dicen cómo debemos dar las noticias, exactamente igual que hacía don Manuel Fraga Irribarne.
Pero siempre nos quedará la proposición del grupo parlamentario del PSOE aprobada en las Cortes, para que la selección nacional de fútbol - con el señor Luis Aragonés a la cabeza, el del "negro de mierda"- condene la prostitución en el Mundial de Alemania. ¿Acaso no les basta con que haga el ridículo como siempre? Algunos y algunas confunden la gimnasia con la magnesia y no recuerdan a Maradona en un anuncio por televisión contra las drogas y rodeado de niños. Inolvidable.
mtrallero@telefonica.net

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