Un centenar de republicanos rindió tributo ayer con humor al animal que abrazó con sus garras al rey Favila

Llueves (Cangas de Onís)

Daniel BÁRBARA

Una fiesta republicana con grandes dosis de humor. Así fue el III Encuentro republicano, celebrado ayer para recordar al oso que mató al rey Favila en Llueves (Cangas de Onís). En total, medio centenar de republicanos se dio cita en la localidad canguesa portando banderas, tocados con el gorro frigio -el utilizado durante la Revolución Francesa por los «sans culottes»- y con mucha, mucha jocosidad.

Una de las novedades de este año fue la constitución y establecimiento de la cofradía del temible oso regicida, con la lectura y reflexión sobre las memorias de Nicolás Estévanez Murphy. «La idea surgió de la leyenda de estas memorias que cuentan la historia», indicó Francisco Pérez Quirós, impulsor de la idea.

El acto, organizado por el Ateneo Republicano de Asturias (ARA), se celebró por primera vez el mismo día de la boda del heredero de la Corona con doña Letizia Ortiz, el 22 de mayo de 2004, que además coincidió con el tercer sábado de ese mes, que, según cuenta la historia, fue el día del año 739 en que el oso abrazó con sus garras al rey Favila y acabó con su vida.

Los actos se iniciaron con la llegada de los republicanos a pie y del oso -de peluche- en andas, para, después de un corto camino, acomodar al animal, tan venerado por los republicanos asistentes, en una losa en la que aparecen grabadas unas palabras en recuerdo de tal acontecimiento.

Con ironía

Sin perder nunca la ironía -ni la compostura-, una niña realizó la ofrenda de los arándanos junto a los pies del oso, para acto seguido dar paso al respetuoso saludo descubriendo las testas cubiertas por los gorros frigios, una prenda obligatoria para participar en los actos.

Los divertidos actos continuaron en la plaza del pueblo cangués, donde se procedió al teatro, discursos o recitados improvisados en los que participaron unos y otros. Algunos de ellos fueron, por ejemplo, el poeta Javier Vallín, que recitó un borrador del poema «Yo soy el gran blasfemo», o Manuel Herrero Montoto, que cito una parodia sobre la historia del oso que los reúne cada año en Llueves. Al finalizar los actos, los republicanos que se dieron cita para honrar al oso volvieron a la losa para, de nuevo, saludar al protagonista de la acción con todo el respeto que a ellos les inspira.

La celebración de este año continuó con una comida campestre bajo un menú «conveniente, nutricio y módico», y finalizó con un brindis en el que se coreó, alto y claro: «España será republicana. ¡Que viva la República!». Y el oso regicida.