Hace unas semanas, mi recomendación sobre las posiciones en Bolsa eran de cierre de largos o, cuando menos, de ajuste máximo de Stop. Las razones estaban y, siguen estando, en un cóctel explosivo formado por subidas de tipos, incrementos de inflación y menor crecimiento. Si a eso le añadimos una formación de techo en los principales índices mundiales, unos precios de materias primas disparados y una creciente aversión al riesgo, entenderemos las caídas que se han producido estos días y, posiblemente, las que seguirán en los próximos meses. Los primeros objetivos de precios se sitúan en los 11.000 puntos. A esas alturas, la caída será ya de casi el 10% desde máximos. No obstante, teniendo en cuenta que el desarrollo alcista viene desde mayo de 2003, la corrección no cumplirá objetivos bajistas suficientes. Si esas referencias ceden, entonces sí que la caída buscará nuevas referencias a la baja. Importante es vigilar la volatilidad y el volumen negociado.Ambas magnitudes en aumento en las últimas sesiones.
A muy corto plazo parece lógico que se experimente un rebote por el alto nivel de sobreventa, situación clave de cara a pronosticar si esos objetivos de precios comentados son posibles o no. Del lado fundamental, si bien es cierto que las plazas europeas y americanas aún presentan buenos ratios de valoración -un PER de 14,9 veces el primero y de 13,3, el segundo-, el aumento de volatilidad y el incremento de la prima de riesgo pueden llevarnos hasta niveles de 10.000 puntos en el Ibex. En este contexto, no olvide que existen unos valores con riesgo de caídas mayores que otros.
Javier Molina Jordá es director en Société Générale Nueva York.

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