La Coctelera

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19 Mayo 2006

Afganistán: año iii de un desafío, de Miguel Ángel Moratinos y José Antonio Alonso en ABC

HOY inauguramos, junto a nuestros amigos afganos, un seminario internacional sobre la presencia de España en Afganistán, organizado por los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación y de Defensa, el Real Instituto Elcano y Casa Asia. Será una buena ocasión para reflexionar en torno a la situación de dicho país, que, por primera vez en muchos años, vislumbra un horizonte de esperanza y normalización institucional. Se analizará también el compromiso de la comunidad internacional con su reconstrucción y la labor que España viene desarrollando allí desde el principio. Los dos ministros hemos viajado recientemente a Afganistán, hemos comprobado las grandes necesidades que tiene planteadas y el enorme esfuerzo que nuestro personal militar, diplomático y de cooperación está desplegando para devolver la paz y la estabilidad a aquel país. Algunos datos son muy elocuentes: en Qala-I-Naw, donde se encuentra el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) dirigido por España, uno de cada cinco niños muere antes de alcanzar los 5 años; la esperanza de vida no supera los 45 y cada 30 minutos muere una mujer a causa de la gestación y el parto; en toda la provincia de Badghis, con una extensión de más de 20.000 kilómetros cuadrados, no hay ni un solo kilómetro de carretera asfaltado y la ciudad carecía de electricidad hasta que se inauguró una pequeña central construida por España.

España está en Afganistán porque lo exige la conciencia moral de los españoles y también por su propia seguridad. El 90 por ciento de la heroína que se consume en Europa proviene de Afganistán, cuyos ingresos por este origen representan el 60 por ciento del Producto Interior Bruto; muchas de las redes terroristas desarticuladas recientemente en Europa contaban con miembros adiestrados en campos afganos, y, durante el régimen de los talibanes, la guerra y el hambre provocaron oleadas de inmigrantes clandestinos que desde finales de los noventa llegaron a otros países, víctimas de mafias que comercian con la desesperación de nuestros semejantes. El panorama de Afganistán puede parecer descorazonador, pero también es cierto que, desde el derrocamiento del régimen de los talibanes y la intervención de la comunidad internacional, no han dejado de producirse avances. El pueblo afgano ha comenzado a sentar los cimientos de un Estado que aspira a ser democrático y próspero, a vivir en paz con sus vecinos y a sobreponerse a la devastación de veinticinco años de extremismo y violencia.

En dicho camino, Afganistán ha contado siempre con el apoyo y el aliento de la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad de la ONU definió la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad en Afganistán (ISAF) con un claro objetivo: «El mantenimiento de la seguridad, para que las autoridades afganas y el personal de las Naciones Unidas y otro personal civil internacional dedicado en particular a misiones humanitarias y de reconstrucción puedan actuar en un entorno seguro». Asimismo, los acuerdos de Bonn facilitaron la adopción de una constitución en enero de 2004, y una serie de procesos electorales durante 2004 y 2005. La Conferencia Internacional de Londres, el 31 de enero y 1 de febrero pasados, ha fijado el camino para superar el legado de conflicto, lograr un desarrollo económico, fortalecer las instituciones democráticas, eliminar la amenaza terrorista y afrontar el problema del narcotráfico.

España cree en ese futuro para Afganistán. Nos hemos comprometido en la Conferencia de Londres con el Pacto de Afganistán, que para los próximos cinco años reparte tareas y responsabilidades entre el Gobierno afgano y la comunidad internacional. A este respecto, España asume los compromisos que le corresponden, y ha comprometido 150 millones de euros entre 2006 y 2010, lo que ha situado a nuestro país en el quinto puesto en cuanto a contribuciones anunciadas.

Contribuimos de igual manera mediante nuestro contingente, integrado en una fuerza de la que forman parte unos 6.800 efectivos de 36 países, 26 de ellos de la OTAN. Actualmente, el contingente español se halla desplegado en la región oeste de Afganistán, liderando una base de apoyo en Herat, dirigiendo el mencionado PRT de Qala-I-Naw ( Badhis), y aportando seguridad a otros cuatro PRT en la misma zona. En el PRT de Badghis España ha desplegado una importante presencia, formada por un componente militar, encargado de labores de seguridad y estabilidad, y un componente civil, con personal diplomático y de cooperación, encargado de la estabilidad y la reconstrucción. En este ámbito, la Agencia Española de Cooperación Internacional está desarrollando un Programa de Infraestructuras de Emergencia, la rehabilitación de las infraestructuras de salud y la conducción de agua potable. Por otro lado, los militares españoles han llevado a cabo diversos proyectos de impacto rápido para mejorar de forma inmediata las condiciones de vida de una población entre la que han distribuido cerca de veinte toneladas de ayuda humanitaria. La reconstrucción y estabilización de Afganistán es un proyecto a largo plazo que requiere el apoyo sostenido de la comunidad internacional. Sin seguridad no hay desarrollo, pero sin un Afganistán desarrollado tampoco hay seguridad. España apuesta decididamente por la paz y la estabilidad mundiales mediante acciones respetuosas con la legalidad internacional, defiende un multilateralismo eficaz y aboga por la solidaridad y el diálogo entre las distintas civilizaciones. En este sentido, Afganistán, objeto de atención preferente de la comunidad internacional, con su cultura basada en el islam, debe ser un lugar de encuentro para poner en práctica los principios de la Alianza de Civilizaciones que propugnamos.

La misión en Afganistán es paradigma de un esfuerzo coordinado en materia de seguridad, cooperación y desarrollo. Esta tarea se realiza al amparo de las resoluciones de ONU, y para reconstruir los pilares de la seguridad y el imperio de la ley. Por ello, España seguirá asumiendo su parte de responsabilidad en el logro de un Afganistán en paz, próspero y democrático, capaz de proyectar estabilidad a los afganos y a la comunidad internacional.

Miguel Ángel Moratinos y José Antonio Alonso. Ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa.

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