“Yo he vendido más futuros que en toda mi vida”, decía al cierre exhausto un operador de un banco privado español. Se han hecho 116.861 contratos de futuros sobre Ibex, el dato más abultado desde el nacimiento de Meff. 5.100 millones de euros movidos en Bolsa.
“Mucha gente se ha dedicado a cerrar los largos que tenía desde hace varios meses”. A otros le han saltado los stops que tenían en 11.450 y 11.500 puntos y se han visto obligados a ser muy agresivos, tanto que han generado pánico por momentos”.
Son sensaciones transmitidas por distintos operadores del mercado de contado y de futuros que se han sorprendido ante la abrupta sacudida tras un dato de IPC en Estados Unidos peor de lo previsto, pero no “peor que en otras ocasiones”.
De repente el mercado se ha roto ante las ventas masivas de algunas instituciones y hedge funds que han diseminado su actuación desde los mercados de materias primas, como a los de divisas- el euro ha oscilado entre casi 1,29 y 1,27 tras la ejecución de algunos contratos de opciones y futuros , según los operadores, sin olvidarnos de la deuda pública a largo que ha visto como subían las rentabilidades y por último las bolsas.
“Nadie se salva de estos movimientos que recorren la tabla entera de cotizaciones. Nadie, ningún mercado. Es la globalización”, indica un operador mientras que un asesor bursátil insiste en que “cuando los activos están hinchados y hablamos de vivienda, cotizaciones... y los desequilibrios acechan en las economías más desarrolladas como ocurre con el déficit comercial en Estados Unidos, y las curvas de tipos están aplanadas y todo parece que va bien, de repente se quiebra la confianza y ocurren estas cosas. Lo peor es que no sabemos si será la primera, ni la última”.
Algunos operadores buscan argumentos en los bancos centrales. “Es que tras los últimos discursos de Bernanke y de Trichet, tenemos muchas dudas sobre si los bancos centrales tienen realmente controlada la inflación”, indica un analista. Y lo que es peor, no saben si en Estados Unidos continuará en todo su esplendor la batería de subidas de tipos de interés y se duda que en Europa los intereses sólo avancen un cuarto de punto en junio.
“Las subidas pueden ser mucho más agresivas”, indican. Cuando los analistas se ponen a reflexionar en negativo, la hecatombe parece cercana. Es como si habláramos con los milenaristas, que hace solo unos días no querían ni oír hablar de lo que ocurre a su alrededor porque la bolsa subía casi un 13%.
Esta idea de una subida de intereses intensa en Europa se contradice con el deterioro de las expectativas económicas en Europa mostradas ayer mismo en la encuesta ZEW.
Por otro lado, no sorprende a nadie que, en esta época de burbuja crediticia, dos particulares sean capaces de pedir préstamos por valor de 400.000 millones de las antiguas pesetas, conseguirlos en menos de una semana, para controlar sólo una parte mínima de una compañía cotizada. Una cifra que es similar a la que se vieron obligados a contabilizar como pérdida los bancos españoles, los grandes, en 1992 cuando el no danés a Maastricht. O los dos citados particulares son unos auténticos “monstruos” de la inversión y la gestión o hemos saltado al otro lado del espejo.
Otros analistas directamente indican que ha sido una corrección, una “dura corrección similar a la de octubre del año pasado que dejará al mercado muy tocado durante algún tiempo. Puede caer un poco más, el suelo desde el punto de vista técnico podría estar en el Dow en los 11.100 puntos, pero los fundamentales son buenos”.
En lo que todos coinciden y casi nadie se atreve a plantear cuando el mercado está en subida libre es que, llegados a un punto de hinchazón, con la especulación metida de hoz y coz en los mercados de commodities, la distorsión de los mercados de tipos y las bolsas en la zona de los 12.000 puntos en España y Estados Unidos, el ambiente de ganancias resultaba insostenible. No estamos más que ante una violenta corrección.
Veremos si es sólo el primer episodio. Pinchazo en hueso y aviso, con altas dosis de especulación y huída por piernas de los más temerosos. Los valientes todavía no han aparecido, puede ser demasiado pronto. Paciencia.

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