Después de la tangana en la Asamblea de Madrid, con los diputados conservadores exhibiendo esposas, y en el Congreso de los Diputados, con la actitud de Vicente Martínez-Pujalte, el entorno de Mariano Rajoy repite off the record que el presidente del PP desconocía previamente semejante eclosión de política que cabe calificar de jabalí. ¿Quién manda en el PP? No parece que Rajoy, a juzgar por este último episodio, al que habría que añadir otros que lo han ido convirtiendo en un líder errático y con poco crédito. En cuanto al papel de Rajoy respecto del mencionado alboroto, no tiene ninguna salida airosa. Si lo sabía, mal. Si no lo sabía, peor.
Durante la Segunda República, un grupo de diputados fueron bautizados con el apodo de "jabalís" porque actuaban "hechos unos basiliscos", según recordó hace más de un año el eurodiputado Enrique Barón, tras haber tildado de jabalís a algunos de sus oponentes. Recurrir en este caso al diccionario de la Real Academia Española resulta esclarecedor: "Jabalí. (del ar. yabalï, montaraz) m. Mamífero paquidermo, bastante común en los montes de España, que es la variedad salvaje del cerdo, del cual se distingue por tener la cabeza más aguda, la jeta más prolongada, las orejas siempre tiesas ... y los colmillos grandes y salientes de la boca".
A menudo, la política de la derecha española responde al modelo jabalí. O montaraz. Es ruidosa, de bronca y alboroto, amenazante, maniquea, de una exageración que bordea más el ridículo que el abismo. El caso Bono se ha incorporado al catálogo de tamaños despropósitos. Por las cosas que se han hecho, dicho o escrito sobre la detención de Antonio Barrios y Antonia de la Cruz --marido y mujer, militantes del PP--, llevada a cabo en enero del 2005, días más tarde de la primera de las tres manifestaciones promovidas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo en cooperación con el PP, José Luis Rodríguez Zapatero se estaría deslizando --en materia de derechos humanos-- hacia la situación del régimen comunista de la Albania de Enver Hoxha.
Pero ¿quién manda de verdad en el PP? Uno es Federico Jiménez Losantos. Después de conocerse la sentencia del juez Miguel Hidalgo, Jiménez Losantos exigió que la oposición respondiera con contundencia. Su alegato rebasa la frontera de los jabalís para adentrarse en la de los terroristas verbales.
ESTA FUE la diatriba de la estrella matinal de los obispos: "¿Y la oposición? Tocando el violón. ... Tienes una sentencia que demuestra punto por punto que esto es una checa, y en lugar de encartelarte, de encadenarte al Congreso ... y decir mientras no dimita Rubalcaba, yo no me suelto de la cadena... ¡Pero haced algo! Que os han detenido a dos militantes, que no habían hecho nada más que ser del PP, que hay que hacer algo más, que no estamos hablando de un partido normal, que el PSOE nunca ha sido un partido normal, que es algo peor que un Estado dentro del Estado, que es un régimen dentro de un régimen... ¿pero qué os tiene que pasar? ¿Qué tiene que pasar para que despierte la derecha española? ¿Qué tiene que pasar? Los tienen que fusilar, es que en el 36 pasó lo mismo, igual, clavao... ¿Por qué llegó la guerra civil, porque la quería el PSOE y la derecha no daba ningún miedo?"
Le obedecieron al día siguiente de su perorata. Parcialmente, pero le obedecieron los diputados de la Asamblea de Madrid y el vociferante Martínez-Pujalte hasta lograr que el presidente, Manuel Marín lo expulsara del hemiciclo. Eduardo Zaplana ha atizado el fuego: "Lo que está claro es que el progresismo del PSOE ... se resume en recortar libertades. Hablamos de detenciones ilegales, que son actos propios de regímenes totalitarios, en los que el poder del Estado está por encima de los derechos de la persona".
Las reformas estatutarias de Catalunya son reformas encubiertas de la Constitución. El diálogo con ETA, cesiones políticas inconfesables empezando por la entrega de Navarra a Euskadi. La situación de la lengua castellana en Catalunya supone la persecución del castellano. La Iglesia también está siendo perseguida. Se va hacia la desmembración de la nación española empezando por Catalunya y siguiendo por Andalucía. Los progresistas recortan las libertades.
Y LA DETENCIÓN fue una operación para destruir al PP, aunque la policía llamara amablemente al marido, le preguntara si había algún inconveniente en que fuera conducido con su esposa a comisaría, los llevaron en coche camuflado a las doce, porque la hora de la llamada, a las diez, era literalmente "pronto" y los tranquilizaran de inmediato asegurando que no había ningún cargo contra ellos y que se trataba de un trámite sin más. Todo esto lo dijo él a un diario el día después, subrayando que habían sido estupendamente tratados.
Así se desarrolló la detención totalitaria. Luego vino el juicio y el presidente de la sala, Hidalgo, firmó una sentencia absolutoria para la pareja y enormemente dura para los agentes policiales. Hidalgo tiene una larga trayectoria, primero como policía y luego como juez. No siempre ha sido como juez tan exquisitamente garantista, según se desprende de una sentencia del 2004 que, por el contrario, sí absolvió a los policías que detuvieron a un sindicalista de UGT y le produjeron serias lesiones. Como policía, tampoco. Hidalgo perteneció a la Brigada Político Social (BPS), la policía política de la dictadura franquista. Solo por esta circunstancia Hidalgo debería estar incapacitado para administrar la ley en una democracia.
ENRIC Sopena. Director de elplural.com

Escribe un comentario