En estos tiempos que vivimos, las cosas no se acostumbran a decir por su nombre y se buscan eufemismos por temor a salirse de lo políticamente correcto. Pero que a tres meses de unas elecciones que ha convocado el propio PSC, este partido no sepa o no quiera decir cuál será su candidato a president, es uno de los disparates más grandes que he visto en la política de la Europa occidental de los últimos veinte años. Y que el argumento que se esgrima sea precisamente el de no interferir en el referéndum sobre el Estatut es todavía más sorprendente, porque precisamente la posibilidad de que Pasqual Maragall pueda atribuirse el éxito del sí puede llevar a muchos ciudadanos a acudir en masa a votar que no o abstenerse, sólo para provocar su caída y su retirada de la política.

El no de Esquerra al Estatut va a permitir al president afrontar el epílogo de su presidencia con un gobierno netamente socialista, salvo el apéndice de dos consellers de Iniciativa. La tentación de intentar hacer en tres meses lo que no han podido hacer en tres años es muy grande y es posible que en la cabeza de algún sabio de Palau se barrunte justamente la idea de relanzar la candidatura de Maragall a la Generalitat atribuyéndose el hipotético éxito del sí en el referéndum del Estatut. Ya se presupone que nadie querría asumir el fracaso de un triunfo del no, pero el sí tendrá muchos padres.

Convertir la consulta del 18-J en un plebiscito a favor de Maragall sería el corolario de toda la serie de grandes errores que se han cometido en estos últimos meses. El president tiene una manera dignísima de despedirse y seguramente mejoraría la nota con la que los libros de historia tratarán el fenómeno del primer intento de gobierno catalanista y de izquierdas. Pero el entorno de Maragall es mucho entorno.

Que el primer secretario del PSC, José Montilla, diga que todavía no saben quién será el candidato da más alas a los maragallistas y dispara la estupefacción de los sectores más sensatos del PSOE y del PSC. Ha tenido que ser Iniciativa, de nuevo, quien ha cuestionado abiertamente la idoneidad de Maragall en su consejo nacional del pasado sábado. Como el cuento del rey que iba desnudo, los dirigentes de ICV han reflexionado en voz alta sobre si tiene algún sentido que el principal responsable del fracaso del tripartito pueda volver a ser quien intente repetir la misma operación en noviembre.

Ahora bien, podría ser que la dirección socialista entienda que el candidato ideal para las elecciones de otoño sea Maragall y no lo quiera aún hacer público precisamente para evitar que muchos ciudadanos, especialmente simpatizantes de CiU, le castiguen con una abstención o un voto en contra el 18-J. El riesgo de la operación es muy complejo, porque cada día que pasa existirá más la sensación entre la opinión pública de que Maragall será finalmente el candidato.

Lo más triste para el PSC es que, a priori, parece que es el que tiene más ganas. Y eso en política es muy importante. Se podrá estar a favor o en contra de su gestión, pero en ilusión la verdad es que no hay quien le gane. El riesgo de perder el 18-J es grande, pero si el PSC no lo remedia, Maragall querrá volver a jugársela.

Zaragoza, a favor de ERC
El único dirigente de la ejecutiva del PSC que se pronunció a favor de la continuidad de ERC en el Govern fue su secretario de organización, José Zaragoza. Maragall pidió a los cerca de 40 dirigentes socialistas que se mojaran. Al empezar por su izquierda, donde estaba Montilla, Zaragoza intervino en penúltimo lugar. Antes que él, la opinión unánime era la salida de ERC, por lo que sorprendió a todos que el hombre que controla el aparato y conoce las encuestas fuera tan claro en mantener a ERC en el Govern.

Tura despierta pasiones
La consellera de Interior, Montserrat Tura, es una de las notas positivas del tripartito y por ello ha pasado a estar en las quinielas de sucesión. Pero ello le ha granjeado toda clase de enemigos dentro del PSC. En la crisis de este fin de semana hubo varios dirigentes de peso que se opusieron a que asumiera Governació. De los futuribles, Castells y Nadal ganaron competencias y sólo Tura se quedó como estaba.

El tripartito agita Polonia
El tripartito nos lleva de cráneo a todos. Los cracks del programa Minoria absoluta de RAC1 que ahora emiten Polònia en TV3 lo sufren cada semana en sus carnes. Su programa se emite el jueves y lo graban dos días antes, por lo que muchos gags deben ser cambiados sobre la marcha o, como ha pasado esta semana, grabar dos versiones de Maragall/ Queco, una con ERC en el Govern y otra con ERC fuera.

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