Los cambios de legislación laboral realizados desde la Transición han dependido de un puñado de hombres. CEOE, CCOO y UGT renuevan poco su propio mercado de trabajo.
El pasado martes, Gobierno, patronal y sindicatos estampaban su firma en el Acuerdo para el Crecimiento y el Empleo, una propuesta que, entre otras cosas, pretende atajar la temporalidad en el mercado laboral. Por parte de los agentes sociales rubricaron el texto el presidente de CEOE, José María Cuevas, y los secretarios generales de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, respectivamente. Ninguno de los tres ha sufrido en sus carnes la incertidumbre de la temporalidad en los últimos años, ya que llevan unos cuantos dirigiendo los destinos del diálogo social.
De hecho, por parte de patronal y sindicatos, en las decenas de acuerdos firmados desde la Transición hasta nuestros días -una treintena de años-, no se pueden encontrar más de siete nombres: dos por parte de la patronal (Carlos Ferrer Salat y José María Cuevas), dos de UGT (Nicolás Redondo y Cándido Méndez) y tres de CCOO (Marcelino Camacho, Antonio Gutiérrez y José María Fidalgo). Está claro que la temporalidad no es el principal problema de las direcciones de las organizaciones patronales y sindicales.
El récord de longevidad se lo lleva, de largo, el presidente de CEOE, que ha negociado, apoyado o rechazado todos y cada uno de los acuerdos que, en materia sociolaboral, se han firmado en España en los últimos 30 años. El patrón de patrones fue elegido en 1978 -con Adolfo Suárez al frente del Gobierno- presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de CEOE y, como tal, y hasta su elección como presidente en 1984, participó en la negociación del Acuerdo Nacional de Empleo firmado en 1981. Ya como presidente de CEOE ha protagonizado, entre otros, el Acuerdo Económico y Social de 1984, el Acuerdo para la Estabilidad del Empleo firmado en 1997 durante el Gobierno de José María Aznar o el Acuerdo para la Mejora del Crecimiento y el Empleo, suscrito el pasado martes en La Moncloa.
El debate sobre la necesidad de renovar caras y prácticas en CEOE centró la confrontación de la última reelección de Cuevas, en febrero de este mismo año, y fue la idea-fuerza de su único oponente, el presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo, Joan Rosell, que no llegó a formalizar su candidatura.
José María Cuevas ha firmado acuerdos con el ucedista Calvo Sotelo, con Felipe González, con José María Aznar y también con José Luis Rodríguez Zapatero. Cuevas ha sobrevivido a innumerables ministros de Trabajo. Entre ellos, Joaquín Almunia, Manuel Chaves, Luis Martinez Noval, José Antonio Griñán, Javier Arenas, Juan Carlos Aparicio, Eduardo Zaplana o Jesús Caldera.
Su reelección por cuatro años el pasado mes de febrero le garantiza que, cuando menos, y a sus 71 años, está en condiciones de sobrevivir también al actual titular del Ministerio y, quién sabe, según el resultado que dicten las urnas en las próximas elecciones generales, quizás, también, al propio Zapatero.
Desde la otra parte de la mesa de la negociación, también Cándido Méndez, que fue elegido secretario general de UGT en el mes de abril de 1994, podría presumir de haber dejado atrás a ministros como José Antonio Griñán (1993-1996), Javier Arenas (1996-1999), Juan Carlos Aparicio (2000-2002) o Eduardo Zaplana (2002-2004).A alguno, incluso, le ha hecho una huelga general.
En este longevo contexto, el recién llegado es el secretario general de CCOO, José María Fidalgo, que ocupa el cargo desde el 15 de abril del año 2000 y al que, de momento, le ha dado tiempo a firmar la reforma de las pensiones del año 2001, cuando, entre otras cosas, acordó con el Gobierno del PP ampliar de ocho a 15 años el periodo de cálculo para fijar la cuantía de las mismas.
La tendencia a lo perenne en las direcciones de las organizaciones patronales y sindicales está seguramente relacionada con la ausencia de disposiciones para la limitación de mandatos en sus estatutos.Está claro que la patronal no cuenta en sus reglas internas con directriz alguna que limite los mandatos de su presidente. Tampoco en la Unión General de Trabajadores los estatutos ponen coto a las sucesivas reelecciones del cargo de secretario general, ni de ningún otro. De hecho, Cándido Méndez, que ocupa la secretaría general desde 1994, optará muy posiblemente a un nuevo mandato cuando, en 2008, concluya el actual. Y a ver quién es el guapo que le disputa el puesto al presidente de la Confederación Europea de Sindicatos.
También José María Fidalgo puede optar a otros cuatro años al frente del sindicato, ya que los estatutos de CCOO prevén una limitación de dos mandatos más, eso sí, un tercero extra. Y, de momento, no da la impresión de que el secretario general se plantee renunciar al extra.
La estabilidad en el empleo de presidentes y secretarios generales se hace también extensiva a sus principales órganos de dirección.La mayor renovación en las ejecutivas sindicales se ha producido en los últimos años gracias a la incorporación de la cuota femenina.Han sido las mujeres las que, eso sí, no en las áreas de mayor responsabilidad, han renovado las cúpulas sindicales. Por esta vía, la renovación de la patronal ha sido bastante menor.

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