SE LLAMA Josep Cusí y es un hombre tan cercano al Rey que le acompaña cuando va al médico. No es aristócrata ni millonario y apenas aparece citado en biografías reales. Su valor es su silencio
Desde hace más de 30 años es la sombra del Rey. Su mejor amigo.Está a su lado en todas las regatas, en viajes privados, cuando caza, en sus salidas sociales, como cuando estuvo hace un mes en la fiesta de aniversario de La Vanguardia: Cusí acudió con su mujer, Inés Muiños. Hasta acompaña a Su Majestad al médico.Lo comentó Jaime Peñafiel en CRONICA hace un par de semanas: «Posiblemente acompañará al Rey la persona que lo ha venido acompañando estos últimos años: su amigo de largas horas de navegación Josep Cusí. La Reina no lo ha hecho nunca. La Infanta Cristina, tampoco».
Y es cierto, ambos acudieron a CIMA, elegante clínica barcelonesa situada en Pedralbes que, gracias a la propaganda indirecta que le hace el Rey, se ha convertido en la favorita de la gente bien de Barcelona.
El monarca se realiza cada año un chequeo completo, que revela su inmejorable estado de salud. Después, Don Juan Carlos y Cusí acudieron a la Clínica Planas, enfrente de la nueva casa de la infanta Cristina, también en Pedralbes. Allí el Rey se somete a un tratamiento de rejuvenecimiento llamado antiaging, que consiste en un programa de nutrición, vitaminas y ejercicio, y que exige un control cada pocos meses. Don Juan Carlos dispone desde hace un par de años de un pequeño apartamento en la clínica para estar más cómodo y disfrutar también de una privacidad que en otro lugar no tendría. Incluso cena muchas veces con Cusí u otros amigos, o incluso con los médicos de la clínica en su pequeño apartamento.
Siempre con Josep Cusí. Tanto en Mallorca, como en Barcelona, como en las cacerías, en el extranjero o en cotos de España: esta semana salían en la revista ¡Hola! unas fotos de la finca de Samuel Flores, El Palomar, en la provincia de Albacete, a la que suele acudir el Rey, con las paredes cubiertas de cornamentas.La más espectacular correspondía a un venado cazado por Don Juan Carlos, récord de ese año, que había sido criado por el propio Flores. Varias veces ha acudido allí con Cusí.
No ha sido sólo en la última revisión médica cuando Cusí ha sido el acompañante del Rey. En 1986, cuando el famoso urólogo catalán Gil Vernet operó al monarca, parece que Cusí se brindó a llevar personalmente a un laboratorio de EEUU las muestras que debían ser analizadas para comprobar el estado de los tejidos extirpados a Su Majestad.
Y la gente se pregunta: ¿Quién es este hombre? No es aristócrata, ni millonario, ni latifundista, ni tiene un pedigrí reconocido de monárquico de toda la vida, de los que iban a Estoril, ni ha sido compañero del Rey en el colegio ni en las academias militares.Con apenas referencias en los libros que se han dedicado a los amigos del Rey, nadie alude a él en ninguna entrevista, no se le ha podido achacar ninguna indiscreción, ningún comentario off the record. Es hombre discreto, casi misterioso, del que muy pocas cosas se conocen.
INGENIERO ELECTRONICO
Josep Cusí Ferret nació en 1934 en Barcelona, tiene pues, 72 años, cuatro más que el Rey. Estudió Ingeniería Electrónica en el Escuela de Ingenieros de Tarrasa e hizo un máster en Toulouse.Está muy relacionado con Francia, ya que, a pesar de su afición a la caza, era muy amigo de Jacques Costeau y participó en varias expediciones del Calypso como submarinista. Tiene la Legión de Honor en la modalidad de tiro, deporte del que también fue campeón.En su juventud fue asimismo internacional de waterpolo. No es ningún intelectual, es un deportista nato, tiene un excelente carácter, fuerte pero muy alegre, y se conserva en una estupenda forma física. No bebe, no fuma, si acaso un puro de vez en cuando para acompañar al Rey después de una buena comida, ya que es un gastrónomo reputado.
Empezó a participar en regatas en el año 72, cuando conoció a Don Juan Carlos. Primero competían en barcos rivales, aunque gemelos, hasta que constataron su afinidad y decidieron aunar sus fuerzas compitiendo en el mismo barco, el Bribón II, el Rey como patrón y Cusí de armador y tripulante. Han ganado juntos muchas competiciones, entre otras la Sardinia Cup, la Copa del Rey y el trofeo de SM la Reina.
La amistad es tan estrecha, que Su Majestad fue padrino de la hija nacida del segundo matrimonio de su amigo, quien ya va por un tercero y tiene dos hijas, mayores e independizadas, de su primera mujer. Del bautizo del descendiente del armador, sé que Cusí preguntó a protocolo de Zarzuela si cuando el Rey entrara en la iglesia debía sonar el himno nacional... Lo cierto es que son tan amigos que hasta se parecen físicamente. En ocasiones, dice el propio Josep Cusí, los escoltas se le cuadran confundiéndole con el Rey.
Don Juan Carlos valora muy especialmente la discreción de Cusí y sabe que para el armador lo primero es la amistad y el deporte.Está al corriente de que, a diferencia de otros, nunca se ha beneficiado de su amistad. Esto ha hecho que, mientras otros amigos han desaparecido del entorno real, Cusí permanezca y su relación con el Rey sea cada día más fuerte. Su Majestad le está especialmente agradecido, ya que gracias a sus desvelos disfruta de su nuevo Bribón, que estrenó el año pasado, un fórmula 1 del mar. Cusí coordinó la inversión del millón de euros que costó.
El armador seguía la construcción del barco casi día a día, lo cual tiene su mérito porque fue construido en los astilleros Cookson de Nueva Zelanda, y fue por su sugerencia que se introdujeron mejoras que han convertido a este Bribón en uno de los más rápidos veleros en su género.
Muy vinculado a Galicia por su compañero de tripulación, el gallego Pedro Campos, y por su aportación al auge de la vela gallega, Cusí recibió hace poco la medalla de plata de Galicia. Si Don Juan Carlos está en Zarzuela y Cusí en Barcelona, se llaman cada día. El catalán es de las pocas personas que tiene el número del móvil de Su Majestad. Al estar jubilado de su empresa de componentes electrónicos, está dispuesto siempre a seguir a su Rey adonde quiera que éste le llame. En verano, se ven a diario, una amistad entre hombres en la que es difícil ver en el grupo a Doña Sofía o a Inés, la mujer del armador.
A pesar de tanto roce, Cusí no le apea el tratamiento al Rey en ningún momento y sus «¡majestad majestad!» por encima del fragor de las olas y en medio de la peores tormentas se han hecho legendarios. Es lo que decía la madre del Rey, doña María, «para ser amigo íntimos, no hace falta tratarse de tú, ¿no?».

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