A lo largo de 2006 vencerán 12.000 millones en fondos garantizados. La cifra ya es de por sí escalofriante, pero mucho más lo es esta otra: de todo ese dinero, se estima que sólo una cuarta parte ofrecerá una rentabilidad anual superior a la inflación.Y el resultado del resto tampoco será para tirar cohetes, salvo honrosas excepciones. Es decir, que un patrimonio de 12.000 kilos ha estado literalmente a verlas venir durante años, no sólo mientras subía la Bolsa, sino cuando decenas de fondos conservadores, además de superar a la inflación, lo han hecho por goleada. Y de una cartera de fondos de perfil conservador bien gestionada, mejor ni hablamos.
Los dueños de esos 12.000 millones deberían reflexionar sobre el asesoramiento que reciben. Y deberían saber que existen alternativas.Que entre el alto riesgo que supone invertir en fondos de renta variable y la máxima seguridad/mínima rentabilidad que ofrecen los fondos garantizados, hay una gama de posibilidades que combinan seguridad con rentabilidad. Para el pequeño ahorrador, existen fondos mixtos defensivos. Pueden tener pérdidas durante un mes, o incluso un trimestre si la situación de los mercados es muy mala, pero hasta la fecha jamás han tenido pérdidas a más de seis meses. Para quienes tienen algo más de dinero para invertir, existe la posibilidad de diseñar una cartera de fondos conservadora cuyos resultados reflejen parcialmente la evolución bursátil sin por ello asumir grandes riesgos. Así que, señores inversores conservadores, aunque su banco o caja lo niegue: hay vida fuera de los garantizados.
Víctor Alvargonzález es consejero delegado de PROFIM, Análisis y Selección de Fondos.

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