LA derrota sufrida por los 'gabinistas' en la formación del comité electoral del PP no ha dado paso a reacciones claras por parte de los dirigentes de este partido. Las batallas internas en los grupos políticos están llenas de comportamientos opacos, así que la contundente victoria de Ovidio Sánchez en los números (109 votos contra seis) no ha tenido continuación en los discursos. Reinerio Álvarez Saavedra, secretario general del PP asturiano, ha optado por recurrir al tópico, al afirmar que «el partido está más cohesionado que nunca». Álvarez Saavedra debería estar eufórico, porque es uno de los principales artífices del triunfo de la dirección regional sobre el alcalde de Oviedo, pero se acoge al eufemismo de la cohesión partidaria, cuando esta es en realidad la asignatura pendiente del PP asturiano.
El único juicio rotundo ha sido el de Alicia Castro, al afirmar que respalda la lista propuesta por Ovidio Sánchez. La diputada Castro señala que es el momento de integrar y que deben dejarse de lado las rencillas internas. Es muy significativo que Alicia Castro, una dirigente que ha realizado su carrera política al lado de Gabino de Lorenzo, se distancie de la postura de Jaime Reinares, presidente del comité electoral y mano derecha del alcalde de Oviedo. Con el distanciamiento de Alicia Castro, la estrategia de la organización ovetense de ocupar el comité electoral, como paso previo a dominar en la candidatura autonómica para hacerse con la dirección regional tras las elecciones, ha sufrido un duro revés.
Juegos de poder aparte, lo cierto es que el PP asturiano no puede permitirse más luchas internas. No es de recibo esa permanente guerra de banderías, basada en ridículos agravios que sólo suceden dentro de la derecha política asturiana. El espejo en el que deben mirarse los miembros del PP es el PSOE. Todos sabemos que en la familia socialista hay distintos sectores, que tienen intereses encontrados y visiones diferentes sobre la política regional. Pero el socialismo, con excepciones, mantiene una imagen unitaria ante la opinión pública. Desde el año 2000, en que tuvo lugar la crisis interna por la Ley de Cajas, el discurso de la FSA y del Principado es uniforme. La solidez del partido es un activo electoral de primer orden.

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