Siempre he creído que Rodríguez sería capaz de vender a cualquiera si lo necesitaba para perpetuarse en el poder. Lo que ha ocurrido en Cataluña con el Estatut y el Tripartito o Tripartido es una evidencia de lo que digo, además de un esperpento que los ciudadanos de Cataluña deberían castigar como se merece. Lo que está pasando allí es de una perplejidad tendente a la desmesura. ¡Sólo hace unos días que Maragall cambiaba su Gobierno, y vuelve a acometer una remodelación para sacar del mismo a los consejeros del ERC! En cualquier otro país, un presidente de Gobierno habría dimitido, se le habría planteado una moción de censura, tendría a la gente en la calle pidiendo que se fuera... pero esto es España, aunque le pese a Cataluña, que también en eso somos todos iguales y tragamos carros y carretas, comulgamos con ruedas de molino y nos dejamos llevar por la calle de la tragicomedia nacional. ¡Oiga usted, caballero! ¡Escuche, bella dama! ¿No ven lo que está ocurriendo? ¿Cómo pueden asistir pasmados a este espectáculo de república bananera sin torcer el gesto? Si los ciudadanos de Cataluña tuvieran un mínimo de sentido común y de vergüenza, el próximo día 18 de junio deberían acudir en masa a votar ‘no’ al Estatuto y decirle a Maragall y a Rodríguez: “¡Metéroslo por donde os quepa!”.

Porque esto ya no es una cuestión de si se está o no de acuerdo con que Cataluña sea una nación, o con que sólo se hable catalán y se prohíba el castellano, o con que se intervenga en la vida privada de la gente hasta extremos insospechados, o con que se institucionalice la insolidaridad territorial, o con que se estrechen los espacios de libertad, o con que se abogue por un sistema confederal y republicano, etcétera, etcétera. No, esto es una cuestión de dignidad social: no se puede permitir que a los votantes y a los ciudadanos en general se les tome el pelo de esta manera, se insulte su inteligencia y se les aboque a dos periodos electorales casi consecutivos por el capricho de unos políticos irresponsables e inmaduros. Y se les engañe. Porque de esto se trata. La imagen que se ha transmitido desde que Rodríguez pactara el estatuto el pasado 21 de enero con Artur Mas es la de que el Gobierno cambiaba de socios, dejaba atrás a ERC y se echaba en los brazos de CiU y, de alguna manera, es cierto, pero solo como escaparate, solo como fachada... porque la realidad es que Rodríguez ha cambiado de socio, si, pero no ha cambiado a ERC por CiU, sino por Batasuna. No ha cambiado a Carod por Mas, sino por Otegi, y para CiU tendrá consecuencias a medio plazo –a corto puede hasta que ganen las elecciones- el aparecer identificados con quienes han estrechado la mano de la pandilla de canallas y sus secuaces.

Rodríguez ha vendido a Carod y Carod sabe, además, que no le sirve de nada saber lo que sabe porque desde su encuentro con ETA en Perpignan cualquier cosa que diga puede tener para él fatales consecuencias, así que no tienen más remedio él y su partido que apechugar con lo que hay, porque han servido de excusa, de cebo, de primer plato en el menú que ETA y Rodríguez nos tienen preparados y en el que necesitaba un Estatuto con el reconocimiento de Cataluña como nación para que la pandilla de canallas diera los pasos que le habían prometido al presidente del Gobierno. Ya lo dice la batasuna Goirizelaia, que el PSOE acepta el concepto de Euskal Herría como nación, y supongo que ahora que son tan buenos y que Pepe Blanco les aprecia tanto, lo que digan será para tenerlo en cuenta. Rodríguez consiguió su primer objetivo de esta legislatura, el Estatuto catalán, y para llevarlo a cabo utilizó y manejó a su antojo a Carod y al propio Maragall –esto último clama al cielo, teniendo en cuenta que Rodríguez le debe al político catalán, al que ha prejubilado contra su voluntad, su ascenso al poder- hasta conseguir el objetivo que se había pactado con la pandilla de canallas: reconocida a Cataluña como nación, ¿qué impedimento hay para reconocer también el mismo estatuto al País Vasco y Navarra? Le está bien empleado, con todo, al político independentista: el que juega con fuego, se quema, y Carod jugó con el fuego del antidemocrático Pacto del Tinell y la alianza con ETA y ha salido trasquilado.

Y ahora nos enfrentamos a la peor de nuestras pesadillas: los catalanes tendrán que sufrir un Estatuto –salvo que lo rechacen- que merma sus libertades y ataca frontalmente sus derechos individuales, y todos los españoles se ven inmersos en la espiral de mentiras y de engaños que esta llevando a ETA a conseguir sus anhelados objetivos de la mano de Rodríguez. Todo es trampa, engaño y manipulación. No hay tregua que valga ni ETA tiene previsto abandonar las armas. Hace unas semanas les contaba como la izquierda abertzale estaba poniendo en marcha Euskal Herria Ta Askatasuna, EHTA, y hoy puedo decirles que en su página web han introducido inquietantes mensajes en euskera y en castellano. Mensajes en los que clama por la independencia de Euskal Herria y en los que afirma que ETA no se ha rendido: “Hemos utilizado muchos medios, armas que han servido en cada situación y podrán seguir siendo utilizadas cuando las circunstancias lo requieran. No hay tregua en las luchas de liberación. ¿Quién cree que ETA se ha rendido?”. Para esto ha servido el Estatuto de Rodríguez, para esto y para dirigirnos sin remisión alguna hacia el fin del modelo de Estado que nos dimos en la Transición. Se acabaron los consensos, enterremos la Constitución y preparémonos para la Tercera República Confederal de España. Y a mí lo de la República me da igual, pero solo unidos conseguiremos que la nuestra sea una gran nación de ciudadanos libres e iguales en derechos.

¡Qué se va a rendir la pandilla de canallas! Ni rendirse, ni dejar las armas, ni renunciar a sus objetivos. Por eso es importante que mañana, en la Asamblea de la AVT, no salga adelante la candidatura-trampa de Pablo Broseta. Lo siento por él si es verdad que nada tiene que ver con Rubalcaba y con el Gobierno, pero el solo hecho de que al Gobierno le pueda interesar acabar con Alcaraz –que no es santo de mi devoción- para tener a las víctimas entregadas a sus planes es más que suficiente para que el órdago de Broseta se quede en nada y las cosas sigan como están. La memoria de las víctimas es imprescindible para que el Gobierno se ande con pies de plomo en sus movimientos. Imprescindible y necesaria, como lo es la batalla que están dando mujeres como María, Rosa y Gotzone, como lo es la mirada entristecida de todos aquellos que han visto caer a sus seres queridos bajo la zarpa de la bestia. Consumada la afrenta del Estatut al Estado de Derecho y la Constitución, el siguiente paso es la claudicación ante ETA y la asunción de sus objetivos por parte de un Partido Socialista entregado a la causa de la izquierda revolucionaria y marxista. Y si para ese plan era necesario deshacerse de Maragall, a Rodríguez no le ha temblado la mano. No le tiembla nunca, ni le temblará cuando se la estreche a Arnaldo Otegi en las escaleras de La Moncloa.