La palabra la tienen los catalanes, de Lluís Foix en La Vanguardia
El trámite imprescindible para que el nuevo Estatut de Catalunya pueda ser refrendado por la población catalana pasó raspadamente por el Senado. Las cuatro abstenciones de Esquerra Republicana y las de Eusko Alkartasuna y el Partido Aragonesista permitieron la aprobación por las Cortes del texto que viajará a Catalunya para ser sometido a referéndum el 18 de junio.
La palabra la tienen ahora los catalanes. Un referéndum siempre es un riesgo porque el electorado no suele responder exactamente a la pregunta que se les formula. Los dos partidos mayoritarios y también Iniciativa pedirán el 'sí'. Cada uno por estrategias propias.
Pero Esquerra Republicana y el Partido Popular, por razones contrapuestas, harán campaña por el 'no'. Sobre el papel no hay que esperar sorpresas. Pero el debate del Estatut ha sido tan errático, tan contradictorio y al final tan decepcionante que el electorado puede expresar su estado de ánimo hacia los políticos teniendo en cuenta dos cuestiones.
La primera es que el referéndum se convierta en un pronunciamiento sobre el tripartito presidido por Maragall. La satisfacción sobre su gestión es muy precaria. La segunda es que socialistas y convergentes no olviden sus diferencias y conviertan a los partidarios del 'no' en mayoritarios.
Será difícil discernir entre los síes y los noes. Su paternidad no se la podrá atribuir ningún partido porque las papeletas no llevan la señal partidista. Lo más difícil será ponderar el 'no' que tiene impulsores tan contrapuestos como Carod Rovira y Josep Piqué. Son compañeros de viaje extraños, incluso en circunstancias tan excepcionales como las de un referéndum.
Pienso que el rubor de un votante de ERC tiene que ser importante si sabe que su voto se va a mezclar con el del Partido Popular. Y al revés. Pero lo que cuenta es el resultado y no la procedencia y la intencionalidad de las papeletas.
La participación es importante. Pero no decisiva. Lo que va a contar es quien consigue la mayoría de votos afirmativos o negativos. Hay que pensar que, a pesar de todas las trifulcas, a pesar de la insólita posición de un gobierno que impulsa el Estatut pero que tiene distintas voces, que Esquerra pida el 'no' a pesar de estar en el gobierno, ¿lo estará el día 18 de junio?, la mayoría de ciudadanos acudirán a votar.
Y pienso que el resultado será positivo. Por dos razones. Primero porque el texto es mejor que el vigente. Y segundo porque sería tal el ridículo que haría la clase política catalana y también el pueblo de Catalunya si no se aprobara el Estatut que muchos ciudadanos optarán por taparse la nariz y votar a favor de un texto que mejora la situación de los catalanes.
Pero el fantasma de lo que votaron los franceses y holandeses en el referéndum de la Constitución Europea empezará a flotar en el ambiente.
Una cosa habría que tener clara. Tanto si es refrendado como no, no hay que alarmarse. No pasaría nada irreparable. El país seguirá adelante aunque la desafección entre Catalunya y España de la que hablaba Maragall sería un camino sin retorno. Sería una pena y un error de consecuencias históricas.
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