Unos días después de que los máximos dirigentes iraquíes eligieran a un nuevo primer ministro y presidente, Al Qaeda lanzó un bombardeo mediático. Hasta ahora, los tres principales dirigentes de este grupo terrorista -Ossama Bin Laden; su mano derecha, Ayman Al Zawahiri; y su comandante en Iraq, Abu Musab Al Zarqaui- no habían sincronizado con tanta precisión sus mensajes. En el espacio de una semana se fueron relevando para instar a la resistencia en Iraq, como parte de una guerra mayor contra Occidente.
¿A qué debemos estas súbitas ansias de protagonismo en los medios de comunicación?
El reciente aluvión de mensajes de los dirigentes de Al Qaeda es, sin lugar a dudas, una reacción a las medidas tomadas por los dirigentes iraquíes para formar un gobierno de unidad nacional. Un acuerdo político en Iraq sería algo desastroso para Al Qaeda. Su apoyo entre la población suní del país se evaporaría si los árabes suníes, que encabezan la sublevación, depusieran las armas para aceptar su puesto en un gobierno de coalición. La cúpula de Al Qaeda sabe a la perfección que su existencia en ese país desgarrado por la guerra depende del consentimiento y el apoyo de los árabes suníes.
En sus mensajes, los jefes de Al Qaeda pregonaron sus logros, que, en apariencia, son varios. Cientos de atentados suicidas en Iraq han "partido la espalda" al ejército estadounidense, afirmó vanagloriándose Al Zawahiri en su vídeo de 16 minutos, publicado en una página web islamista. En el vídeo, Al Zawahiri -que lucía el tradicional turbante negro y una túnica blanca, y estaba sentado frente a una cortina blanca de encaje- declaró que las fuerzas estadounidenses y británicas, que están empantanadas en Iraq, "sólo han conseguido pérdidas, desastres y desgracias".
Unos días antes Zarqaui había hecho su primera aparición en vídeo. En un intento de acaparar la atención, tras varios meses de mantenerse al margen, menospreció al Gobierno iraquí embrionario por considerarlo un "títere" estadounidense y un "puñal envenenado" clavado en el corazón del mundo musulmán. No se sabe si escribe sus propias alocuciones, pero acostumbra a usar unos giros que, en comparación con el lenguaje escueto de Bin Laden y Al Zawahiri, a menudo resultan escalofriantes y evocadores. Se dirigió al presidente Bush personalmente: "Juro que no hallarás la paz en la tierra del islam. Nuestra sangre y nuestros cuerpos derrotarán tus sueños. Lo que está por llegar es aún peor". Al Zarqaui también amenazó con llevar a cabo más atentados contra la policía y el ejército iraquíes: "Libraremos... batallas que harán encanecer a los niños".
Los vídeos de Al Zawahiri y Al Zarqaui aparecieron sólo unos días después de que lo hiciera una cinta de sonido de Bin Laden, en la que exhortaba a los musulmanes para que apoyaran a Al Qaeda en la lucha contra los extranjeros, sobre todo en Iraq. "Su derrota en Iraq supondrá la derrota en todas sus guerras y también el debilitamiento de la corriente sionista y cruzada contra nosotros. Vuestros hijos y hermanos muyahidines de Iraq le han dado una buena lección a Estados Unidos, durante el cuarto año de la invasión de los cruzados", declaró Bin Laden en una cinta de sonido emitida por Al Yazira.
Los máximos dirigentes de Al Qaeda consideran que la guerra de Iraq ha sido el avance más importante desde el 11-S para lograr la fundación del ansiado Estado islámico en el corazón del mundo islámico. Antes de la invasión y la ocupación de Iraq, encabezada por Estados Unidos, la guerra global no marchaba muy bien para Bin Laden; ni tan siquiera la umma, la comunidad musulmana mundial, apoyaba su causa. Al Qaeda había sufrido unos duros reveses militares y, con la caída del régimen talibán de Afganistán en el 2001, perdió su refugio y su patrono político.
La guerra de Iraq proporcionó una nueva causa a Al Qaeda, una segunda generación de reclutas y un discurso ideológico para los musulmanes de todo el mundo. Iraq, sede del califato musulmán histórico, es la batalla central de una tercera guerra mundial, afirmó Bin Laden, iniciada por la coalición cruzada sionista contra la comunidad musulmana: "Todo el mundo -advirtió- está observando esta guerra", que ofrecía "una oportunidad de oro y única" para hacer sangrar a Estados Unidos y extender el conflicto a países árabes vecinos como Siria, Jordania, Líbano y el frente palestino-israelí.
No es de extrañar, entonces, que Bin Laden y sus lugartenientes estén asustados debido a unos avances políticos que permitirían que los dirigentes chiíes, suníes y kurdos formaran un gabinete de unidad. Un futuro político como ése provocaría graves problemas a militantes extranjeros como los de Al Qaeda, ya que cabe la posibilidad de que los árabes suníes se volvieran contra la red de Al Zarqaui. Algo que ya ha ocurrido: en algunas ciudades, las tribus suníes han matado a muchos hombres de Al Zarqaui y han expulsado a otros. El presidente Jalal Talabani se ha reunido con representantes de siete grupos armados suníes y cree que se les podría convencer para que depusieran las armas.
En su vídeo, Al Zarqaui advirtió a los suníes que se encontraban dentro y fuera de Iraq de que su comunidad corría el peligro de ser aplastada por "los cruzados y los malvados rechacistas", en referencia a los estadounidenses y los chiíes. Sus palabras de inspiración también pueden leerse como palabras de desesperación: "Dios Todopoderoso os ha elegido para que llevéis a cabo la guerra santa en vuestras tierras y os ha abierto las puertas del paraíso". Los mentores de Al Zarqaui, Bin Laden y Al Zawahiri, expresaron el mismo sentimiento e hicieron un llamamiento a todos los musulmanes, pasando por encima de sus gobernantes. Al Zawahiri, el portavoz que más se hace oír de Al Qaeda, criticó a los dirigentes de Iraq, Pakistán, Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Jordania por considerarlos unos "traidores", y pidió a los musulmanes que se alzaran para "enfrentarse a ellos".
Existe una clara sensación de apremio en el nuevo bombardeo propagandístico de los dirigentes de Al Qaeda. Notan el peligro que empiezan a correr en Iraq, que hasta ahora era el escenario más prometedor de su guerra global. Su objetivo es reafirmar su existencia e inspirar a sus simpatizantes para que continúen con la lucha. Al Qaeda estuvo a punto de no sobrevivir a la pérdida de su base afgana, por lo que no parece probable que pudiera sobrevivir a la pérdida de Iraq.
F. A. GERGES, cátedra Christian Johnson de Asuntos Internacionales y de Oriente Medio en la Universidad Sarah Lawrence (Nueva York). Autor de ´Journey of the jihadist: inside muslim militancy´ (Harcourt Press) Traducción: Robert Falcó Miramontes.

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