La concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a la National Geographic Society de los Estados Unidos de Norteamérica supone algo más que reconocer la importancia que esta institución tiene en la conservación del patrimonio histórico, antropológico y cultural de la Humanidad. Da rango de naturaleza a las inquietudes que la sociedad moderna tecnificada tiene sobre el futuro del mundo a través del interés por la divulgación científica. National Geographic viene creando desde 1888 opinión fundada sobre ciencia y apoyando iniciativas que contribuyen a un mejor conocimiento de la naturaleza y las civilizaciones que se han desarrollado sobre la faz de la Tierra. Cuando ya parece que todo está descubierto, National Geographic continúa fomentando el espíritu explorador, apoya u organiza regularmente expediciones científicas, se interesa por todo aquello que significa avance en cualquier disciplina del conocimiento sin excepción y acerca el mundo real a todos los ciudadanos. A los científicos, en general apegados a una realidad especializada y críptica, les gusta divulgar. Pero no es fácil, y además el compromiso que tienen con la sociedad no es evidente si faltan canales de comunicación adecuados que expresen la finalidad última de su cometido. Por ello adquieren más valor instituciones como National Geographic, que desde su fundación ha actuado como transmisor del espíritu investigador volcado hacia la información para los ciudadanos de forma inmediata. Así, por ejemplo, en temas donde seguramente los ciudadanos tendrán que expresarse políticamente en un futuro próximo, dada la preocupación social por la biodiversidad, ecología, impacto ambiental, demografía, crisis energética o por la defensa de los mares, se requiere el empleo de un idioma divulgador científico, analítico, descriptivo y preciso asequible por todas las personas, independientemente de su nivel de formación, que National Geographic ha sabido extender por la mayoría de los países del mundo. Por lo tanto, su contribución a la cultura científica, que dicho sea de paso nunca es suficiente, ha sido y seguirá siendo muy notable.

Alfonso Navas es director del Museo Nacional de Ciencias Naturales.