Las compañías de pequeña capitalización bursátil, también llamadas small caps, están inmersas en uno de los ciclos alcistas más largos desde los años 90. Ello a pesar de los vaticinios a favor de los grandes valores en momentos de mercados al alza como el actual y a las expectativas de subidas de tipos de interés, que clásicamente han limitado su crecimiento.
El índice HSBC Small Cap Europe, que mide la evolución de las empresas de baja capitalización del Viejo Continente, repuntó otro 2,3% en abril, superando de nuevo a las grandes compañías.Con este nuevo avance, el balance en lo que va de año arroja ya un saldo positivo del 21%, mientras que suma un repunte del 158% en los tres últimos ejercicios. Y las perspectivas de beneficios siguen siendo robustas para buena parte de las pequeñas empresas.No hay que olvidar, además, el elevado nivel de actividad de fusiones y adquisiciones, tanto real como especulativo, lo que anima la inversión en las small caps.
En este contexto conviene la selección de activos en Austria, Noruega, Suecia, Suiza e Inglaterra -que resulta de nuevo atractiva-.También conviene incrementar la exposición en Alemania y Noruega y reducir Dinamarca, Italia y Holanda. En cualquier caso es recomendable sobreponderar el norte de Europa e infraponderar el sur de la región -España, Italia, Portugal y Grecia-. Por sectores, preferimos energía, industrias, servicios públicos, materias primas y tecnologías de la información. Por el contrario, no nos gustan los sectores de consumo discrecional, consumo básico, salud y finanzas.
Nils Francke es gestor de Pictet Funds.

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