La postura de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ante el referéndum catalán ha hecho, al final, mella en Pasqual Maragall. El president ha manifestado a la cúpula de su partido su intención de expulsar inmediatamente del Tripartito a los consejeros republicanos, anuncio que hará oficial en los próximos días, convocando elecciones para el próximo otoño. Hasta entonces, y conforme había prometido el pasado sábado Artur Mas, CiU se encargará de garantizar la gobernabilidad del Gobierno catalán, que ya no dispondrá de mayoría absoluta sin el apoyo de Esquerra.

Sólo un ‘milagro’ en las próximas horas podría salvar la convocatoria de elecciones anticipadas y la expulsión de los consejeros republicanos del Gobierno. Este ‘milagro’ sería la marcha atrás de ERC en su campaña contra el Estatuto y el compromiso de realizar actuaciones coherentes y que no pongan en compromisos a la Generalitat. La estrategia con la que trabajan los asesores del president, no obstante, es la de que no habrá marcha atrás ni acto de constricción de los republicanos, por lo que será inevitable plantear las duras medidas que ha previsto y de las que ya ha hablado al PSC.

Las presiones sobre Esquerra continuarán hoy, ya que Maragall se reúne con Carod-Rovira en el Palau de la Generalitat poco después de recibir a Joan Saura (ICV) y antes de entrevistarse con Manuela de Madre (PSC) y con Artur Mas (CiU), éste ya por la tarde. Estas reuniones se realizarán para analizar el tema de la convocatoria del referéndum tras el paso del texto por el Senado, pero podrían ser aprovechadas por el president para anunciarles los cambios que pretende.

Maragall, “dolido” y “quemado”

Para acabar de redondear el panorama, Maragall se guarda todavía una carta en la manga, ya que también ha manifestado a sus compañeros su deseo de no volver a presentarse como cabeza de lista del PSC en las próximas autonómicas. Y ello se debe, fundamentalmente, a dos motivos: primero, porque está muy “dolido” y “quemado” con las críticas que ha recibido tras las últimas crisis de Gobierno y por su relación con Esquerra Republicana.

Y segundo, porque las encuestas de que dispone dan como ganador seguro a Artur Mas y el PSC baja en intención de voto, por lo que se expondría a una derrota humillante ante un candidato al que considera poco preparado y al que ha llegado a calificar de “prefabricado”. Además, si CiU no saca mayoría absoluta –cosa que parece muy probable-, necesitaría coaligarse con alguien y Maragall no aceptaría nunca ser conseller primer de un Gobierno presidido por Artur Mas.

Una fuente de los socialistas catalanes quita hierro al asunto y señala que “Maragall sigue siendo el candidato mejor valorado de Cataluña. Por ello, de momento, el partido le apoya como el candidato válido de cara a las próximas elecciones, lo cual no quiere decir que al final vaya a ser él”.

No obstante, la misma fuente reconoce que “los problemas internos del Gobierno han erosionado muchísimo la figura no sólo de Maragall, sino, lo que es peor, del PSC, dejando un problema a quien le sustituya. Si no hubiese ido tanto por libre, la situación sería otra. Ni a propósito se pueden hacer las cosas tan mal. Se obcecó en defender a capa y espada a Esquerra y ahora se encuentra con que lo han dejado en la estacada cuando más los necesitaba”.