Cacofonía: de todas las críticas formuladas contra la decisión de la Unión Europea de suspender la ayuda directa al Gobierno de la Autoridad Palestina se desprende una impresión de cacofonía, de modo que a muchos les resulta difícil darse cuenta de que, en el momento en que escribo estas líneas, la Unión Europea sigue siendo el primer donante de ayuda al pueblo palestino.
En primer lugar, la Comisión no ha suspendido su ayuda al pueblo palestino. Muy al contrario: el compromiso asumido en febrero de 120 millones de euros de ayuda ha permitido hacer frente a las necesidades más elementales de la población. Estos 120 millones de euros representan cinco veces los fondos que habíamos comprometido el año pasado en la misma época; son casi la mitad del presupuesto que destinamos cada año, como media, a la ayuda en favor de los palestinos. Nos encontramos en una fase de aceleración del gasto en favor de los palestinos.

En la actualidad, la suspensión afecta únicamente a la ayuda presupuestaria concedida directamente al Gobierno palestino o que pasa por sus manos. Consiste en una medida preventiva para evitar que los fondos europeos se utilicen por el movimiento Hamas. Los 25 ministros de Exteriores de la UE han apoyado unánimemente esta decisión de la Comisión.

Respetamos el veredicto de las urnas, pero no podemos dar nuestro apoyo a un Gobierno que niega los fundamentos mismos del proceso de paz. Cuando los miembros del Cuarteto (ONU, Estados Unidos, UE, Rusia) piden el fin de la violencia, el reconocimiento del derecho de Israel a existir y la aceptación de los acuerdos existentes, no hacen sino pedir al nuevo Gobierno palestino que se adhiera a dicho proceso de paz y extraiga todas las consecuencias de su decisión de presentarse a las elecciones.

Al fin y al cabo, somos responsables de nuestros actos ante los contribuyentes europeos. Lo que esperan de nosotros es que apoyemos a quienes, pacíficamente, trabajen por la paz. Soy la primera en lamentar que el nuevo Gobierno palestino todavía no se haya comprometido en esta vía.

¿Cómo actuar frente a un Gobierno dirigido por miembros de una organización que todos los Estados europeos califican de «terrorista»? ¿Qué hacer ante unas autoridades que, todavía muy recientemente, intentaban justificar los atentados suicidas que golpean Israel? Hoy en día las preguntas a las que nos enfrentamos son éstas.Nuestra política responde a un doble objetivo: seguir apoyando al pueblo palestino y mantenerse muy firmes frente al nuevo Gobierno en tanto no evolucione su posición sobre los temas fundamentales definidos por el Cuarteto.

Nuestros críticos no parecen darse cuenta de que, si tuviéramos que movilizar en un día toda nuestra ayuda financiera anual, con ello no se lograría sino aplazar la crisis financiera que se va esbozando.

Sobre el terreno, la situación sanitaria, económica y social en los territorios palestinos evoluciona de manera muy preocupante.La Comisión es consciente de ello. Sin embargo, es preciso mantener la lucidez en cuanto a la influencia real de la comunidad internacional: ésta, por sí sola y con sus únicos medios financieros, no podrá impedir una catástrofe humanitaria.

Cada cual debe asumir sus responsabilidades. Por lo que respecta a Israel, el bloqueo del pago de los ingresos de los impuestos palestinos constituye un grave problema, como el bloqueo de los territorios. Los ingresos de los impuestos, que Israel transfiere habitualmente, pertenecen en propiedad a los palestinos y representan una suma mucho más elevada que todo lo que la comunidad internacional pueda nunca reunir.

Hay que decir a quienes temen las consecuencias de la suspensión de la ayuda europea que más del 90% de los salarios de los empleos públicos se financian habitualmente por ingresos propios de la Autoridad Palestina, percibidos a través de Israel, y no gracias a la ayuda europea. Un déficit de ingresos que la Unión Europea jamás estará en condiciones de colmar.

Desde la suspensión estamos reflexionando sobre alternativas que nos permitan proseguir nuestra ayuda en favor del pueblo palestino. En el centro de dicha reflexión el presidente Abu Mazen desempeña un papel de primer orden, ya que es una figura clave en la prosecución de las negociaciones y la UE apoya su actuación. Este apoyo no se dirigirá al establecimiento de estructuras de financiación paralelas, que, por definición, son incontrolables.

Nuestra primera preocupación, la del contribuyente europeo y la del conjunto de los miembros de la comunidad internacional, es garantizar el control de los fondos que se paguen, por ejemplo, para apoyar sectores como la educación o la sanidad. Nuestra reflexión se orienta hacia la instauración de un mecanismo internacional de supervisión. La reunión de los miembros del Cuarteto hoy martes en Nueva York permitirá al conjunto de los donantes presentar propuestas concretas.

No pretendemos empujar un Gobierno al fracaso, sino proponerle una solución para salir del callejón sin salida en el que, por el momento, se encuentra. Lo que espero es que converjan las posiciones del Gobierno palestino y el objetivo de la UE. Este objetivo no es otro que dos Estados puedan vivir, uno al lado del otro, en paz y con seguridad.

Benita Ferrero-Waldner es comisaria europea de Relaciones Exteriores.