La descoordinación entre proveedores dificulta alcanzar esa velocidad.

Fue el objetivo del ex ministro del PP, Francisco Alvarez-Cascos, y también de la actual titular de la cartera de Fomento, Magdalena Alvarez. Pero, al final, Italia se ha adelantado en la carrera por poner en circulación comercial trenes que alcanzan velocidades punta de 300 kilómetros por hora con la ayuda del innovador sistema de señalización ERMTS (European Rail Traffic Management System).Desde el pasado mes de enero, los usuarios pueden realizar el trayecto Roma-Nápoles, 214 kilómetros, en una hora y 27 minutos, tiempo que en las próximas semanas se reducirá a una hora y cinco minutos, a medida que se pula el sistema. La multinacional Alstom, encargada de instalar este complejo sistema de señalización, ha sido la pionera en poner en marcha con fiabilidad el sistema.
Pese a que el proyecto del corredor del AVE Madrid-Lleida es anterior al italiano, dos años y medio después de que se pusiera en servicio comercial los trenes en la línea no han conseguido rodar a lo que se considera alta velocidad. Los convoys no superan los 200 kilómetros por hora precisamente por las deficiencias que el innovador sistema de gestión de circulación de trenes ERMTS - encomendado al consorcio integrado por la empresa italiana Ansaldo y el grupo Cobra, filial de ACS- han dado durante meses.Cierto es que cuando Magdalena Alvarez ocupó el Departamento de Fomento tras el relevo en el Gobierno se encontró el corredor en un estado que dejaba mucho que desear, pero después de dos años como máxima responsable de las infraestructuras ferroviarias, los trenes siguen funcionando a medio gas y con la señalización ASFA, que es la que utilizan los trenes convencionales.

Alvarez se ha visto obligada a retrasar los plazos en los que, en principio, estaba previsto que los trenes comenzarán a volar por las carencias que mantenía el sistema. La ministra incluso llegó a plantearse hace unas semanas sustituir el sistema ERMTS por el LZB -se emplea en la línea Madrid-Sevilla- para que el AVE alcanzase los 300 kilómetros por hora y llegue a Barcelona el próximo año. Es más: fuentes del sector ferroviario indican que el ministerio también estudió el cambio de proveedores para que la línea pudiera asumir la velocidad para la que ha sido diseñada.

Responsabilidades

Según los responsables de Alstom, las dificultades con las que se han encontrado responden a la complejidad para coordinar a las diferentes empresas contratadas para instalar la señalización: a Ansaldo-Cobra se le adjudicó los trabajos en la infraestructura, mientras que el equipo a bordo de los trenes fabricados por Talgo-Bombardier es responsabilidad de la alemana Siemens. Pese a todas las dudas que presentaban hasta hace un mes los propios técnicos de Fomento, la ministra anunció el pasado jueves que, en dos semanas, el corredor Madrid-Lleida estaría disponible para alcanzar los 250 kilómentros por hora, lo que supondría un ahorro de 20 minutos en el trayecto. Casualmente, el anuncio coincidió con la presentación a la prensa internacional del servicio de Alta Velocidad del Roma-Nápoles a 300 kilómetros por hora.

Fuentes del sector interpretaron este anuncio como una maniobra de la ministra para acallar las críticas que pudieran surgir por el tiempo que se ha dedicado a resolver las deficiencias y su falta de confianza en el sistema. Ahora, habrá que esperar a comprobar si dentro de 15 días los trenes pueden cumplir su objetivo. El aumento de velocidad a 300 kilómetros tendrá que esperar unos meses.