Sant Jordi en Sevilla, de Lluís Cabrera en El Periódico
En abril del 2003, se inauguró en Sevilla el Casal de Catalunya, presidido por Marta Strohecker. Si no estoy mal informado el casal català pretende captar a la mayoría de los 1.500 catalanes que residen en la capital andaluza.
Si ocurriera lo mismo que en Catalunya, de aquí a unos años el casal sevillano sería el organismo encargado de celebrar el Día de Sant Jordi en la ciudad donde se hace fluvial el Guadalquivir. De lo que no estaríamos tan seguros es de que las autoridades políticas andaluzas permitieran a Strohecker ejercer, a través de una distribuidora de su propiedad, el monopolio en la venta de libros y rosas, además de cobrar a cada parada su cuota y de que, encima, por organizar la gran fiesta de la primavera, su entidad recibiera sustanciosas subvenciones del Ayuntamiento de Sevilla, la diputación y la Junta de Andalucía. Tampoco sabríamos la postura de la Generalitat.
¿Alguien se imagina que estando informado el Gobierno catalán del cambalache colaboraría económicamente en una hipotética Festa de Sant Jordi en Sevilla? En Catalunya no hay duda. El pacto se consumó hace tiempo, la Junta apoya con dinero a la Federación de Entidades Culturales Andaluzas de Catalunya (FECAC), organizadora de la Feria de Abril catalana. Suponemos que el Gobierno andaluz dispone de información acerca de la cuantía que abocan las instituciones públicas de Catalunya en nuestra fiesta.
Aunque en Andalucía el PSOE se llame PSOE, y en Catalunya PSC, alguna relación tendrán. Como ocurrirá entre CiU y el Partido Andalucista (PA). A ambas parejas les ha interesado hasta ahora autoengañarse, silbar y mirar hacia otro lado. Mejor y más rentable que reflexionar sobre la FECAC, no vaya a ser que Francisco García Prieto se mosquee, los declare non gratos y les prohíba entrar en la feria, como ocurrió en 1998 con el conseller Joan M. Pujals.
LA FERIA, la de casa nostra, ocupa unos cuantos metros cuadrados de terreno público que el Ayuntamiento de Barcelona cede gratuitamente a la organización que considera representante de los andaluces catalanes. Para ello ha sido necesario que todo el mundo se crea el cuento de la lechera: es andaluz en Catalunya todo aquel que llegó a esta tierra, no importa en qué época, y se le suma toda su descendencia posterior. De ese galimatías surgen los tres millones del pacto (cifra de asistentes a la feria). Por la misma regla de tres, si García Prieto se presentara como candidato a la presidencia de la Generalitat, encabezando una coalición nucleada en torno a la FECAC, y suponiendo, que ya es mucho suponer, que se cumpliera el cuento de la lechera, tendríamos como líder político indiscutible, y con mayoría absoluta en el Parlament, a ese entramado que tanto han ayudado a construir los políticos catalanes que en 1980 comprobaron que la operación andalucista en Catalunya (PSA), tan sólo obtuvo dos diputados.
El cuento de la lechera ofrece resultados multiplicadores hasta que se derrama la leche, se rompe el recipiente o la vaca se cansa de ser muñida. En Catalunya nada de esto va a ocurrir. Nuestro país nos ha criado con leche de primera calidad. Estamos lustrosos y nos gusta el agua del pantano de Sau. Cualquier intento de poner en duda el modelo catalán topará con las redes de intereses y complicidades que tan bien hemos sabido tejer en nuestro preciado paraíso. Aquí en Catalunya paz, allá en Andalucía gloria.
Pero para que la paz y la gloria Dios nos la siga conservando hemos de lograr que la vaca mastique bien el pasto, haga una buena digestión y regurgite, dando paso a que la esencia vitamínica siga produciendo una buena leche. La vaca de la Feria de Abril de Catalunya empieza a marearse. Y el mareo le empezó el viernes 28 de abril. El animal no comprendió que desde el estrado se lanzaran frases ofensivas contra las minorías. Puede que sea por eso que ya haya empezado a dar leche mala. Mal asunto para una Catalunya que se prepara a pasar el mal trago del Estatut.
EL SÁBADO, 29, un periodista avisa: "Cuanto más duras son las críticas, cuantas más sombras arrojan sobre su gestión, más se rodea García Prieto de los que de verdad importan". Y el viernes, esos que de verdad importan, sentados alrededor de las mesas preparadas para la ocasión, se deleitaron de lo lindo con el sabor jugoso de las tapas de categoría, degustando los placeres del buen vino y dando palmas sin ritmo a los contoneos escénicos por sevillanas de jóvenes ataviadas con el tradicional traje de gitana. Nos recordaron una imagen propia de los tiempos de la posguerra en Andalucía.
Esa fue la impresión que las fotos de los diarios catalanes nos ofrecieron en el pasado sábado. Las fotos auguran una mala digestión cuando ya hemos traspasado la frontera del siglo XX. Recuerdos funestos servidos en el XXI en la Barcelona del Fòrum (Pena, penita, pena, pena, pena de mi corazón).
LLUÍS Cabrera. Coautor del proyecto Home das Bubas y del libro 'Els altres andalusos'.
