"A este paso al Ibex no lo va a conocer ni la madre que lo parió". Pena que Alfonso Guerra, paladín del constitucionalismo socialista, no se dedique a las finanzas corporativas. Podría gritar de nuevo a los cuatro vientos, como hiciera en 1982 refiriéndose a España, esta frase premonitoria. En efecto: el Ibex se enfrenta al mayor nivel de alteraciones en su composición en sus quince años de historia. Como ha bautizado el Santander en un informe reciente, vivimos la calma antes de la tempestad. Y dado que tales vientos suelen venir acompañados de buenas oportunidades de trading -a río revuelto, ganancia de pescadores-, bueno será que nos refiramos a ellos.
Varios son los motivos que van a causar alteraciones en lo que los cursis han bautizado como ‘el selectivo español’. En primer lugar, operaciones corporativas como la fusión de Telefónica con su filial de Móviles, que abre la puerta a una nueva inclusión en el índice; en segundo término, las distintas OPAs parciales y compras de participaciones acontecidas en los últimos meses que van a afectar al coeficiente aplicado al free float de las compañías cotizadas (Prisa-Sogecable o toma de Planeta de un 5% de Antena3); tercero, deals transnacionales que harán que las acciones afectadas tengan mucho mayor peso en el Ibex (como es el caso de Abertis); y cuarto, posibles exclusiones derivadas de compras amistosas u hostiles como las de Endesa o Arcelor.
Si a este cóctel añadimos la guinda de la especulación que rodea a valores como Bankinter, Popular, NH Hoteles, Altadis, Gamesa, Indra, Repsol y Acerinox, a este paso el Ibex 35 se va a convertir en un Ibex15, donde los reyes del mambo van a ser las constructoras, reflejo de esta España que ha crecido desequilibradamente al calor del ladrillo.
Sin embargo, a corto plazo, el único movimiento claro parece ser la salida del índice de NH Hoteles, lo que explicaría su peor comportamiento relativo de los últimos días, y la potencial inclusión de Mapfre. Resulta curioso que ambas compañías se encuentren a día de hoy en el ojo del huracán. La primera por el rumor de una OPA a 18 euros que estaría auspiciada por Pontegadea, el brazo inversor de Amancio Ortega, y secundada por algún constructor de moda y por la propia Hesperia.
De hecho, la posible oferta por la británica De Vere por parte de la compañía española se interpretaría, en ese contexto, como una huida hacia adelante de difícil financiación, que dañaría mucho la cotización de la hotelera. NH ya está suficientemente cara a 14 euros como para imaginar, por mucho valor que se quiera sacar a la firma, ofertas por encima de los 16 euros. Dream, dream, dream.
Por otra parte, Mapfre ha saltado a la palestra por el interés mostrado recientemente por Generali por el mercado español del seguro. La compañía italiana está llena de cash y quiere crecer fuera de sus fronteras. Dicho esto, no sé hasta que punto la estructura societaria de Mapfre hace viable una oferta sobre la sociedad. Por cierto, de Mapfre tendremos que hablar algún día. Con lo que ha corrido la bolsa, sus gestores ponen ahora su ojo en el mercado inmobiliario y de acciones. Brillante novedad. Cuando la Mutua vuelve, ellos van. Quién se lo iba a decir.
Pues bien: volviendo al principio, las salidas y entradas del índice dan oportunidades extraordinarias de compraventa... contra mercado. Quizá con las compañías que se incluyen en el selectivo no resulta tan evidente. Pero si uno analiza los últimos movimientos del Ibex se dará cuenta que la salida de acciones de su composición ha supuesto muy buenas oportunidades de compra. El propio ejemplo de Mapfre, recientemente excluida, es más que evidente. Por cierto que, aunque algunos hablan de Prisa como la otra candidata a salir del Ibex, yo muestro cierto escepticismo. Claro que, en base a la teoría aquí expuesta, quizá sea una buena herramienta para que alguien distinto de Polanco entre en el valor. Buen fin de semana a todos.

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