Ayer reseñábamos que la nacionalización de los hidrocarburos anunciada por el presidente boliviano, Evo Morales, no había provocado reacciones editoriales en los diarios de referencia. Ni siquiera valoraciones de urgencia mínimamente articuladas. Posiblemente porque la noticia les había cogido por sorpresa, aun cuando algunos subrayaran que era esperada. Veinticuatro horas después, han llegado las reflexiones. Y el abanico de posiciones es amplio y lleno de matices. Unos cuantos periódicos latinoamericanos han aplaudido la iniciativa y otros, cuando menos, la han respetado. No así los diarios brasileños, que, en general, han criticado a Morales, pero hay que recordar que Petrobras es el primer inversor extranjero en la explotación de los recursos energéticos de Bolivia. También algunos diarios argentinos expresan inquietud por el suministro de gas a su país.
En la prensa occidental hay actitudes variadas. Tal vez los comentarios más duros han sido los del londinense THE TIMES, que parece no haber arrumbado del todo el lenguaje de la época en que ese diario era uno de los emblemas del imperialismo británico: "Puede que algunos bolivianos aplaudan ese petulante despliegue de nacionalismo; la mayoría descubrirá que lo que ha hecho Morales es enfadar a sus vecinos, reducir la confianza internacional, dañar a un sector vital y retrasar el desarrollo boliviano por lo menos en 10 años". No menos negros han sido los pronósticos que ha trazado THE WALL STREET JOURNAL: "La iniciativa de Morales ha sorprendido a los mercados, pero no por su originalidad. La recientemente inaugurada presidencia boliviana sigue el camino del presidente venezolano, Hugo Chaves, que es una copia del argentino Juan Domingo Perón. ... Lo que de verdad predice el futuro económico de un país es la tasa de inversión. Incluso si la brasileña Petrobras y la española Repsol YPF deciden quedarse y operar en los términos fijados por Morales, no es probable que las inversiones acudan con particular alegría. Lo cual supone que Bolivia tenderá a ser cada vez menos productiva y cada vez más dependiente de las empresas estatales de Venezuela o tal vez de Rusia. Ninguna de esas opciones reforzará la soberanía del país, ni tampoco su prosperidad".
Más prudente se ha mostrado un diario de izquierda, moderada o no, según los casos, como THE GUARDIAN: "Un país cerrado y desesperadamente pobre como es Bolivia, no debe dañar sus exportaciones. Los nacionalistas económicos deben pensar en todas las consecuencias de sus acciones". Y la posición menos agresiva ha sido la del FINANCIAL TIMES, un diario que en los últimos años, y en particular en lo que a Latinoamérica se refiere, muestra un registro ideológico bastante más amplio que el meramente liberal que muchos le atribuyen: "Más allá de la inflamada retórica con que ha sido presentado, ... el plan de Morales parece menos una expropiación total que un intento de obtener más ingresos para las arcas públicas. Ello implica un riesgo. Pero no hay nada intrínsecamente erróneo en tratar de maximizar derechos fiscales e impuestos. La adoptada no es la mejor respuesta a los altos precios de la energía. Pero en Latinoamérica es también la respuesta al fracaso del desarrollo económico, la persistencia de una pobreza generalizada y la atracción fatal del populismo".

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