Se unen en Ferran Mascarell dos cosas que aprecio en la gente: la inteligencia y la cultura. Y otras dos que yo también aprecio, pero que a algunos asustan: la astucia y la ambición. Mascarell podría ser un magnífico conseller de Cultura, y a mí al menos me produce toda suerte de buenas sensaciones su nombramiento en el nuevo gobierno de la Generalitat.
Empecemos por el principio. Mascarell no entiende la cultura como un adorno, ni como un emblema de las esencias patrias, sino como algo que se lleva metido en la sangre, que él lleva metido en la sangre, y que sirve para pensar, para vivir más en el mundo, para ser más humano.
Mes llibres, mes lliures es una frase brillante que abanderó el año del libro que celebró el ayuntamiento de Barcelona, y que para Mascarell es algo más que cuatro palabras bien puestas.Y no sólo cree en ellas como teoría, sino que las ha llevado a la práctica durante los años en que ha ejercido como concejal de Cultura del ayuntamiento barcelonés. Si su trabajo al frente de la consellería obtiene resultados comparables a la red de bibliotecas que ha creado en la ciudad de Barcelona, vamos bien.
Pocas veces los dineros públicos en materia de cultura se han invertido con tanta generosidad y con tanta eficacia. Teníamos una red de bibliotecas insuficiente, polvorienta, anticuada y poco utilizada, y ahora la ciudad posee una red completa, moderna, con una cantidad enorme de usuarios, con unos locales magníficos y montones de libros actuales además de clásicos, y con cedés, conexiones a internet, salas de conferencias, etc.
No suelo emplear esta columna para dar parabienes, pero a mí Mascarell me parece el hombre adecuado para el cargo. Es cierto que su astucia y su ambición no caen bien a todo el mundo. Es cierto que además de ser inteligente y culto es muy político.En todos los sentidos, buenos y no tan buenos, de la expresión.
No me asusta que lo sea. Ni me disgusta su astucia, finalmente la literatura occidental empieza con la historia de Ulises, un hombre astuto. En cuanto a la ambición La ambición explica que esté en política, pues sin ella nadie trabajaría en un oficio tan expuesto a la crítica.
Va a tener que crear el consell que su antecesora no se atrevió a crear. Va a tener que liderar la participación catalana en la Feria de Frankfurt 2007, va a tener que revitalizar (como anunció la semana pasada que haría) la danza Tendrá que hacer cosas por el mundo del arte (perdimos la oportunidad de crear una feria tipo ARCO, algo debería inventar en ese campo), por mantener vivo el teatro y darle mayor dimensión incluso. Tendrá que recordar cada día que Barcelona es la capital mundial de la edición en dos idiomas, catalán y castellano.
Creo que puede hacer un buen trabajo, que tiene las cualidades necesarias para desarrollarlo. Y por esa misma razón todos le vamos a exigir mucho. Repito, tiene ambición, y esta consellería puede ser para él un trampolín. Tendrá que hacerlo tan bien como en el ayuntamiento.

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