Las nuevas directrices regionales de Ordenación del Territorio de Asturias, recién aprobadas por el Gobierno regional, contradicen abiertamente al Ministerio de Fomento al plantear que, una vez construida la variante de Pajares, sea el actual trazado ferroviario el que se destine a tráfico exclusivo de mercancías. O las directrices de marras están muy anticuadas o deliberadamente se separan de las ideas ministeriales, circunstancia que, pese a todo, nos parece un acierto.

Veamos. Que la variante está destina al tráfico mixto de viajeros y mercancías lo sabemos desde la época de Cascos. De hecho, en aquel momento, sólo se contemplaban en España dos trazados mixtos: el de Pajares y el de Barcelona, pasando por Figueras, hasta la frontera francesa, camino de Perpiñán y en dirección a Montpellier y Nîmes.

En ambos casos, atravesar la cordillera Cantábrica o una zona transpirenaica, recomendaban un corredor único, aunque con pendientes y radios mínimos que permitan velocidades de 300 kilómetros por hora (la verdad es que cuando la Variante esté terminada veremos si se alcanza esa velocidad en un túnel de tal longitud).

Después de esto, vino el actual equipo de Fomento y empezó a señalar trazados de tráfico mixto por toda España, de manera que en el presente estamos en un sin dios ferroviario que no sabemos como acabará.

Sin embargo, lo que dicen las directrices del Principado apunta a lo más racional y a lo que señala la planificación ferroviaria europea: que las líneas antiguas sean las destinadas a crear una red continental de mercancías. Mezclar convoyes de viajeros con trenes de mercancías supondrá un deterioro más pronunciado de las líneas de alta velocidad, a la par que obligará a renovar todo el material rodante de carga para adaptarlo al ancho europeo.

Pero ya venimos diciendo que no hay cabeza en Fomento, y que andamos a golpe de ocurrencias. Ahora, a discutir las directrices del Principado.