El bobo solemne, al que Otegi le quiere birlar Navarra y le está haciendo el teléfono en los morros como se lo hacía Miguelín a los toros afeitados de El Cordobés en Madrid, ahora se pasa todo el día dándonos la matraca con el Barça. Marcello se imagina lo de anoche. Se lo pasó en grande, jugando al mus y viendo el partido del Milan mientras bebía cava y fumaba sin cesar en la Moncloa a espaldas de Elena Salgado, convencido de que el Barça gana gracias a él, y a pesar de Carod y Maragall. Por eso ha prometido asistir a la final de París para ejercer de talismán. Es como la mascota del Barça, tiene una foto dedicada por Ronaldinho en la mesilla de noche, un llavero que le ha regalado Laporta y una bufanda culé que se pone en el Consejo de Ministros para hacerle rabiar a Rubalcaba, quien poco a poco está haciéndose con los mandos de este avión español que está a punto de superar al de la película aquella de Aterriza como puedas.

Al Villarreal, por el que llora Fernando Roig como un enamorado Boabdil, ni agua, ni una palabra, y al Madrid de los gatos blancos, que están de riguroso luto negro, que le den dos duros y que se hunda hasta el cuello en su crisis demencial por causa de don Florentino Pérez, que las empresas las lleva muy bien, pero al Real lo ha dejado hecho unos zorros. Primero por su espantá, luego por el nombramiento a dedo del chico de Martinsa, con cara de permanente cabreo, y finalmente por no haber hecho lo que ha debido hacer desde el principio de su fin: convocar elecciones. Y al final llegan por fin las elecciones y ya veremos qué pasa; veremos si el Madrid juega la Champions el año que viene, que todavía está por ver, como lo de Thierry Henry, a quien los blancos le han puesto una vela para que fulmine a los culés en París.

Se acerca el Mundial de Alemania y España ya sueña con pasar los cuartos de final, el gran objetivo de la selección que pronto se llamará del Estado español, o ibérico, ¡vaya usted a saber! Y llevará una bandera con diecisiete estrellas de la confederación, y un balón en lugar del escudo real. Llega el Mundial de Alemania y semejante espectáculo servirá para tapar los problemas de los Estatutos, la negociación con ETA, la OPA de Gas Natural —que está perdiendo mucho gas, y vamos a ver si Isidro Fainé nos hace caso de una vez— y el misterio de la dimisión de Bono, que está a caballo entre la patria, lo que sabe de ETA por el CNI, lo del monstruo de Seseña y las joyerías de Tous de su santa, como pronto se sabrá.

De la misma manera que a la espera estamos de una explicación sobre el agua que desde Madrid —Canal de Isabel II— se le quiere dar al monstruo sediento de Seseña. Hoy se dice que fue un mal sueño de Bono con Zaplana, que transcurrió imaginariamente en el yate hortera de Paco Hernando, el pocero, al que el cartagenero del PP condecoró con el ladrillo de plata antes de dejar el ministerio social. Y todos saben que Pedro Pérez ha dado en su portal la noticia del agua, metiendo en el lío a I.G., para ayudar a su patrón Zaplana, por encargo de Pedro Antonio Tontonio, y de ahí a la cosa oficial de Madrid, que pide agua al Gobierno de ZP y luego la dilapida por ahí. Ojo al Cristo que es de plata, como la medalla del pocero y los atraques de Puerto Portal, donde rendida en sus brazos cayó la futura ideóloga del PP. Y no me pregunten más, no se pongan nerviosos que ya les contaré, porque esto no ha hecho nada más que comenzar.

Volvamos al Real Madrid (el gafe es Luis del Rivero, de Sacyr, que no da una), porque Florentino es también del club de los falsos liberales, antes radicales del PRD, y porque Baldasano, que se pone la insulina al quiebro, es medio socio de Pérez y a lo mejor aún quiere volver a presentarse de presidente del Madrid. Como el de los relojes de oro para marujas, Juan Palacios, otro que también es amigo del pocero de Seseña y del que dicen que ahora es el tapado de Florentino. O sea, que la banda del PRD se quiere quedar con el Madrid otra vez. La banda del PRD donde manda mucho Zaplana, el mismo al que Pedro J. protege y elogia en sus editoriales en justo pago por todas las preguntas que el cartagenero lleva al Congreso de los Diputados sobre el 11M , ¡215 ya tiene Rubalcaba sobre su mesa, muertas de risa! Los de la banda del PRD son insaciables y andan a palos entre ellos, pero con garrotes de terciopelo, y se quieren quedar con el Madrid para invitar al palco al Mandril, al que Zapatero le va a otorgar muy pronto derechos humanos.

Vamos, en cuanto el presidente regrese de París con la copa de Europa, mientras los blancos siguen en su discusión presidencial embarrando la gloriosa despedida de Zidane, que el Real Madrid ya no es lo que era. Porque los ricachones del ladrillo le han quitado el señorío y han convertido el palco en una lonja de pescado, donde huele a boquerón y donde se subastan los negocios y se pasean los reyes del pelotazo nacional. Cuando lo que hace falta en el Madrid son balonazos, pero dentro de la red del Barça, a ver si le bajan los humos a ZP. Aunque al final, galgos o podencos, como entre unos y otros se descuiden el Madrid se lo queda Polanco, porque le falta este cromo en su colección, y donde Jesús pone el ojo pone la bala. Lo tuvo con Mendoza, pero entonces se le escapó, y ahora lo quiere recuperar; se lo ha pedido Rubalcaba, y eso es ya motivo suficiente para no fallar.