EL Gobierno cree que los dos últimos atentados terroristas fueron hechos aislados que no partieron de la dirección de ETA. Así mismo considera un «gesto relevante» las reacciones de Batasuna sobre los atentados. El Ejecutivo desea que Batasuna dé más pasos por esa senda para llegar a ser un partido político convencional, con derecho a presentarse a las elecciones. Está claro que el Gobierno ha decidido poner buena cara al mal tiempo, así que no está dispuesto a que un par de atentados sin víctimas mortales le estropeen la hoja de ruta del llamado proceso de paz. Zapatero sigue adelante con su plan y mantiene el calendario anunciado: antes del verano pedirá autorización al Parlamento para negociar con ETA.

Si nos atenemos rigurosamente a los hechos y a las declaraciones del Gobierno, de los atentados del fin de semana sacaremos la conclusión de que Zapatero está dispuesto a negociar con ETA aunque se realicen actos de gran violencia, como el incendio de la ferretería del concejal de UPN. Si no hay constancia de que Josu Ternera y sus compinches ordenan los atentados, las conversaciones con la banda podrán seguir su cauce. Siempre cabe decir que los ataques son hechos aislados realizados por gente descontrolada. Desconocemos cuántos 'hechos aislados' tendrían que producirse para que el Gobierno declarara violado el alto el fuego permanente. No se trata de verificar, sino de evaluar. No hace falta recurrir a los servicios secretos para constatar que la 'kale borroka' ha vuelto a hacer aparición, pero el Gobierno es muy libre de relativizar la destrucción de tiendas y oficinas para seguir con el proceso de paz. Otra cosa es aceptar que nos venda el mensaje de que todo marcha estupendamente, porque el optimismo interesado está reñido con la verdad. En la agenda de las conversaciones Gobierno/ETA, que empezarán antes de dos meses, la cuestión de los presos es el principal punto que se va a tratar. ¿Será capaz el Gobierno de acercar los presos al País Vasco sin que los chicos de la gasolina detengan sus acciones aisladas? El momento de imponer condiciones a la banda es ahora, con los presos entre rejas y en cárceles lejanas. Si en dos meses no se detiene la 'kale borroka' nunca habrá entrega de armas.