LOS resultados de las últimas elecciones autonómicas situaron a nuestra fuerza política en el Ejecutivo del Principado. En función de los acuerdos de gobierno, Izquierda Unida codirige la política sanitaria de Asturias. IU cuenta, desde el inicio de la legislatura, con un plan para la sanidad asturiana de una duración mínima de ocho años y basado en la idea de que el sistema sanitario es uno de los principales activos sociales y uno de los mejores instrumentos para el desarrollo de políticas de izquierdas. Se persiguen tres objetivos principales: el incremento de la seguridad de los ciudadanos en su relación con el sistema sanitario, la mejora de la calidad del servicio que se presta y el aumento de la satisfacción percibida por los usuarios.

Creemos que al ciudadano lo que le interesa es que la experiencia de su relación con el sistema le transmita una satisfacción relacionada con dos componentes: un sistema cada día más seguro y que proporcione una sensación de calidad creciente, radicada en los servicios que se prestan y en un conjunto de elementos como son el trato, la afabilidad, el respeto, el estado de las instalaciones, etcétera. factores estos últimos determinantes a la hora de configurar la opinión del ciudadano sobre su sistema de salud. Por ello hemos planificado cuatro fases que deben suponer una mejora sustancial del ya de por sí buen sistema que hemos heredado del Insalud.

Una primera fase destinada a modificar la base material de la sanidad. Con el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el nuevo Hospital de Mieres y la política de construcción y mejora de dispositivos de Atención Primaria, la sanidad asturiana es una de las mejor dotadas en cuanto a instalaciones se refiere. Sin embargo nuestra apuesta ha de ir más allá. Debemos entrar en la nueva lógica de los procesos asistenciales que hacen del paciente el centro de todo el proceso sanitario. Esto supone que la división Atención Primaria -Atención Especializada debe releerse. Esta relectura puede hacerse desde muchas perspectivas, nosotros tenemos la nuestra. Creemos que la redefinición de los sistemas de información es un camino ineludible para ese cambio de lógica. La utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, las famosas TIC's, han de ayudar extraordinariamente a dar ese salto desde una organización estructurada según criterios internos y de lógica de grupos, a otra más efectiva y sostenible basada en la lógica de procesos. Para ello se ha puesto en marcha la mayor inversión en TIC's de la historia de la sanidad asturiana: más de 20 millones de euros ya adjudicados que permitirán disponer de historia clínica única para toda Asturias, el despliegue de la imagen digital, la receta electrónica o el desarrollo de la gestión del conocimiento en el conjunto de la organización.

Cambiar la base material de trabajo es imprescindible para cambiar la realidad, pero no suficiente. El segundo paso que prevé nuestro plan es actualizar nuestro marco legal. La actual ley del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), una ley que en 1992 se aprobó con los votos de PSOE e IU, es una ley avanzada para su tiempo, pero que ha de ser actualizada, no sólo por la recepción de las transferencias, sino porque catorce años después han cambiado muchas cosas en Asturias y en la sanidad. Una nueva Ley Reguladora del Derecho a la Protección de la Salud en Asturias es necesaria y ha de ser muy útil para potenciar nuestro sistema sanitario. Junto a ella se requiere un conjunto de medidas legales que han de darle complemento y desarrollo.

Mejoradas la base material y legal del sistema, habrá de abordarse el mayor problema y a la vez la mayor oportunidad de cualquier sistema sanitario: la política de recursos humanos. Esta es una asignatura pendiente, en general, de la Administración Pública española y en particular de la asturiana. Nuestra función pública puede mejorar. En la sanidad este problema se amplifica, pues si bien las 'máquinas' son importantes, los trabajadores lo son más, sobre todo a la hora de determinar la parte de valor que añaden al proceso asistencial.

Finalmente, será necesario poner en marcha, inmediata e intensamente, los mecanismos de ajuste fino necesarios para producir el mayor cambio necesario: una nueva cultura de servicio público.

La nueva lógica del proceso asistencial, la nueva base legal, la política de recursos humanos y una renovada cultura de servicio público han de permitir a la sanidad asturiana continuar entre las mejores de España y del mundo. Han de producir un sistema sostenible, seguro, de calidad y satisfactorio.

La elaboración de una nueva ley que actualice la Ley del Sespa; la elaboración de una Ley de Ordenación Farmacéutica, desarrollar y poner en marcha los mecanismos de participación ciudadana contemplados en la Ley General de Sanidad, la elaboración de una Ley de Derechos y Deberes de los Ciudadanos, la revisión y actualización del Plan de Salud, la elaboración de una ley de creación del ente público Centro Comunitario de Transfusiones y Banco de Tejidos; la definición del plan de inversiones para el nuevo HUCA, la homologación de los hospitales de Jove y de Arriondas con los demás hospitales generales de área para alcanzar condiciones homogéneas en cuanto a homologación laboral, criterios de acreditación, cartera de servicios, financiación y cooperación con Atención Primaria, la elaboración de una legislación propia en materia de personal perteneciente al Sespa y la configuración de una nueva red de titularidad pública formada por todos los hospitales del Sespa más el Hospital del Oriente, son los compromisos firmados en el acuerdo de gobierno.

Si hubiera que hacer una evaluación cualitativa del desarrollo del acuerdo habría que decir que mucho está hecho y mucho queda por hacer. Percibimos cierta lentitud en el ritmo de aprobación de los compromisos de carácter legal, cierto temor a abordar algunos procesos que necesariamente han de suponer roces, cierto recelo ante un sector nuevo en la Administración del Principado, que puede crear disfunciones y dificultades añadidas a la ya de por sí difícil gestión sanitaria. Somos conscientes de la complejidad del campo del que estamos hablando, y, por lo tanto, prudentes, pero también de la irrenunciabilidad de lo que hemos firmado, y por tanto exigentes.

Queda un año por delante para rematar la legislatura, confiamos en que el ritmo de trabajo permita dar satisfacción a lo acordado. En ello no nos jugamos poco, para nosotros la sanidad es clave en el sistema social, como algunas otras cuestiones que han visto sustanciales avances en esta legislatura, por ejemplo, la ley del salario social. Tenemos especial empeño en avanzar, en desprendernos de temores y prejuicios infundados y esterilizantes que en buena medida frenan hoy la iniciativa política en la sanidad de España y de Asturias.

NOEMÍ MARTÍN. PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE IZQUIERDA UNIDA-BLOQUE POR ASTURIES EN LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS.