Nadie duda que en España hay una conspiración. Una conjura de necios que no logran ver la realidad virtual en la que se mueve nuestro presidente del gobierno y su equipo económico. "Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él".
Esa cita de Jonathan Swift, que sirvió de base a John K. Toole para crear uno de los personajes más redondos de la novela contemporánea: Ignatius J. Really, parece resultar de aplicación a nuestro presidente si echamos un vistazo a la multitud de comentarios no precisamente elogiosos que acumula sobre España la prensa internacional. Parafraseando a César Vidal, "sin ánimo de ser exhaustivos", y obviando la portada de un decadente Newsweek que sitúa a Zapatero como paradigma de un nuevo modelo de hacer socialismo, veamos tres ejemplos recientes sacados del Financial Times.
24 de abril, ayer. John Plender en su columna On Monday. Al hilo de la OPA de Ferrovial sobre BAA, aprovecha para despacharse sobre España en un símil que no comparto en su forma, pero sí en su fondo. Este primer toro se lo brindamos a Sebastián, estratega en la sombra: "España se parece ligeramente a un hedge fund. Tiene un enorme déficit comercial, equivalente al 8% del PIB, que se financia, principalmente, a través de préstamos o no mediante inversión extranjera directa. Dado que hay superávit fiscal, todo el déficit es achacable al sector privado que vive en la cresta de una burbuja inmobiliaria a la que todavía queda fuelle gracias a la pertenencia de España a la Eurozona, que le permite tipos de interés por debajo de la inflación. Sin embargo un día la burbuja estallará y...".
17 de abril. Hace una semana. Martin Wolf en un especial sobre inmobiliario global de interesante lectura. El segundo astado para Trujillo y sus kelifinder, que para qué necesitamos el inglés en la escuela si fomentamos el cutre spanglish desde el Gobierno. Tras recordar el informe de la OCDE que habla de la burbuja inmobiliaria en España señala, "en aquellos países en los que los precios (de la vivienda) han subido más rápido que la renta disponible, sólo caben dos posibilidades. O bien los precios se han situado en un punto de equilibrio más alto (entre oferta y demanda) en cuyo caso los compradores tendrán que ahorrar más y consumir menos, lo que traería, de por sí, importantes consecuencias económicas, o han alcanzado una sobrevaloración tal que sólo cabe su caída en términos reales, cuyas implicaciones serían aún mayores. El tiempo nos dirá muy pronto cuál de las dos es la verdadera".
20 de febrero. Wolfang Munchau en un artículo reseñado en su día por este diario en el que apuntaba que era más fácil que España abandonara el euro que Italia. El bagaje europeo de Solbes le acredita para este último brindis. Se queda a gusto: "España ha perdido más competitividad respecto a la Eurozona que Italia (...) su crecimiento económico se deriva de una burbuja inmobiliaria que no va a durar eternamente (...) se consume como si no hubiera un mañana (...) España puede vivir una ralentización económica similar a la experimentada por Alemania o incluso peor...". Sin tregua.
"Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades". Ignatius J. Really se encontró, a raíz de un accidente, en un puesto de trabajo para el que no estaba preparado, pero que creía le venía pequeño. ¿Les suena? Sin embargo, la realidad anunciada por los "necios" es tozuda y acaba imponiéndose. Como en el libro de Toole, cuya lectura encarecidamente recomiendo. Sólo queda saber a qué precio.

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