El conseller de Governació, Xavier Vendrell, fue la estrella de la recepción por su polémico nombramiento y por su pasado en el MDT y en Catalunya Lliure.
El nuevo conseller de Governació i Administracions Públiques, el dirigente de Esquerra Republicana Xavier Vendrell fue ayer, durante la recepción ofrecida por el presidente de la Generalitat con motivo de la celebración de Sant Jordi, una de las grandes estrellas de la jornada. El conseller cuyo nombramiento ha suscitado más polémica era objeto de todas las miradas, tanto de los asistentes como de los medios de comunicación.
Vendrell demostró ayer que aprende deprisa y no suele repetir errores. Porque, cuando fue preguntado por el nuevo Estatut, se cuidó mucho de no caer de nuevo en la tentación de descalificar el proyecto como hizo el pasado viernes, minutos después de tomar posesión como conseller. Ayer no sólo declinó comentar el texto, sino que precisó que las declaraciones que realizó hace tres días descalificando el nuevo Estatut las realizó en calidad de dirigente de ERC y no como miembro del Govern.
Y es que a pesar de su juventud y de ser considerado como uno de los representantes del ala más dura de Esquerra, el de Xavier Vendrell (Sant Joan Despí, Barcelona, 15 de octubre de 1966) ha sido un largo viaje político: del independentismo catalán más radical, próximo a los postulados de la organización terrorista Terra Lliure, disuelta en 1991, al Palau de la Generalitat como responsable de Governació i Administracions Públiques y, por tanto, de los 60.000 funcionarios con los que cuenta la Generalitat.Hasta ahora, Vendrell compatibilizaba su cargo de secretario general del conseller primer, el también republicano Josep Bargalló, con altas responsabilidades en Esquerra: secretario de organización y finanzas y director general de la fundación de Esquerra Republicana, la Josep Irla.
Una compatibilidad de cargos que le ha convertido en objetivo de una investigación impulsada por el fiscal jefe de Cataluña, José María Mena, por haber enviado a los altos cargos de su departamento una serie de cartas en las que les reclamaba que entregaran el 20% de su salario a las arcas del partido.
A pesar de ese episodio, el secretario general de Esquerra, Joan Puigcercós, impuso a Vendrell como conseller a Maragall, con la aquiescencia del presidente del partido, Josep Lluís Carod-Rovira, como condición indispensable para aceptar la remodelación del Govern que el president ejecutó el pasado jueves por la noche.
Y es que, si Bargalló es un hombre de confianza de Carod, Vendrell es la mano derecha de Puigcercós. Ambos militaron en grupos de la izquierda independentista. Puigcercós, en el Partit Socialista d'Alliberament Nacional (PSAN), y Vendrell, directamente en el movimiento que englobaba el PSAN, el Moviment de Defensa de la Terra (MDT). Sin embargo, Vendrell medió en el acuerdo entre Carod y Puigcercós en 1996 que supuso el relevo de Angel Colom en la dirección del partido.
El mismo Vendrell manifiesta en su currículo oficial del Parlament, que «militó» en el MDT entre 1985 y 1989, y en Catalunya Lliure, una escisión de la organización, de 1989 a 1991. En 1991, decidió ingresar en ERC para participar en el proceso negociado de disolución de Terra Lliure, que, ese año, decidió abandonar la lucha armada.Aún así, cuando en los meses previos a los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó detener a 300 dirigentes independentistas, Vendrell acudió voluntariamente a explicar al magistrado de las negociaciones para la disolución de la banda armada. Vendrell está considerado uno de los halcones de Esquerra Republicana.Ya cuando militaba en la izquierda radical catalana, según algunos de los que le conocieron, destacaba por su capacidad organizativa y para administrar las finanzas de sus organizaciones.

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