Los navarros tienen razones para estar intranquilos. Es verdad que todavía no hay algo concreto y que el Gobierno trata de negar que el futuro de Navarra vaya a entrar en las negociaciones de lo que se ha llamado proceso de paz, pero hay demasiados indicios y demasiadas evasivas como para que la sospecha no prenda entre quienes no quieren someterse al nacionalismo vasco. Antes de que el presidente de la Comunidad Foral diera la voz de alarma, antes de que el presi-dente del Partido Popular denunciara las «operaciones políticas de algunos», entre los navarros había cundido la desazón por su futuro. Conozco a muchos que viven desde hace tiem-po con la incómoda sospecha y se temen lo peor.
Navarra es un capricho del nacionalismo vasco que, contra el peso de la Historia y la opinión de los navarros, pretende anexionarla a lo que ha diseñado como el proyecto incontestable de Euskadi.Como una expresión de su atropello usurpador, la televisión autónoma vasca incluye Navarra en el territorio que el nacionalismo considera vasco. Vean ustedes el diseño del mapa de Euskadi en la información meteorológica de la ETB (televisión pública vasca), que añade Navarra a las tres provincias vascas y con el que hace una labor de permanente coacción y un sutil lavado de cerebro del espectador.Como avanzada armada del nacionalismo, ETA ha planteado siempre su ultimátum sobre Navarra y es de cajón que ahora tratará de imponerlo en las negociaciones que, desde su evidente prepotencia, pretende celebrar con el Gobierno.
La sospecha y el miedo de los navarros han sido acrecentados por el presidente Zapatero quien, en la entrevista de Pedro J.Ramírez, evitó comprometerse con el futuro de la Comunidad Foral y defender su autonomía. Hasta seis pre-guntas le formuló Pedro J. sobre la cuestión y de todas ellas se escabulló. Lo que se desprendió de sus palabras es que todo puede pasar. Lo mismo que se desprende de la actitud del Partido Socialista navarro, que está resituándose para cualquier eventualidad, incluida la ocupación de Navarra por el País Vasco. La historia del llamado proceso de paz empezó con la promesa gubernamental de que no habrá cesiones políticas a ETA para que renuncie al terrorismo, pero ya está planteado en la agenda el futuro de Navarra. Hubo un momento en que Zapatero aseguró que el término nación no estaría en el Esta-tuto de Cataluña y ya hemos visto lo que pasó. Ahora ni siquiera niega que Navarra vaya a ser moneda de cambio con ETA. La sospecha y el miedo de los navarros están, lamentablemente, justificados.

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