Batasuna hace los deberes y el Gobierno toma nota: "Ese es el camino" (Moraleda), de Antonio Casado en El Confidencial
Batasuna hace los deberes que le pone Moncloa porque el que algo quiere algo le cuesta. Y Batasuna quiere presentarse a las elecciones locales de 2007. Así que accede a reprobar la violencia de sus cachorros con tal de no salirse del camino hacia las urnas. “Ese es el buen camino”, según Fernando Moraleda.
Esa declaración del portavoz oficial se produjo sólo cuando los interlocutores del ‘proceso’ habían cumplido, aunque fuese a regañadientes. Por no exponer a Arnaldo Otegi –los jueces no hacen tratos-, le tocó a Joseba Permach calificar de “muy graves” los atentados de Barañáin (Navarra) y Getxo (Vizcaya) y solidarizarse con los afectados.
Oído, cocina. Apenas una hora después, Moraleda decía que el Gobierno “toma nota” y que las palabras de Permach “están en el buen camino, el que todos deseamos”. Pero ni una palabra sobre la “violencia estructural” que, según Permach –y antes Díez Usabiaga-, practica el Estado. De nuevo, el insulto a la inteligencia de quienes deseamos el fin del terrorismo en España sin dejar de apoyarnos en la doble barandilla de legalidad y moralidad.
Y de nuevo la duda de si el fin de ETA nos obliga a perder la dignidad. La duda nos asalta al comprobar la falta de respuesta oficial a la frescura con la que Permach y Díez Usabiaga vuelven a colgar de una misma percha las barbaridades de una banda terrorista y las acciones del Estado de Derecho.
“Expresiones de violencia”, dicen. O sea, que es “muy grave” lo de Barañáin y lo de Getxo, pero también deben acabar las detenciones, las fianzas, los encarcelamientos o la ilegalización de partidos que usan el terrorismo como palanca política.
En resumen, Permach califica de “estrategia represiva” la mera aplicación de la ley contra una banda terrorista y ninguna voz oficial sale al paso en defensa del Estado de Derecho. ¿Dirá el Gobierno que conviene a la causa de la paz el insulto a su inteligencia y la nuestra? Se hace cuesta arriba creer en la buena fe de quien reprueba los actos de terrorismo callejero del fin de semana y, en la misma entrega, toma por “estrategia represiva” la imposición de una fianza judicial o la detención de alguien dedicado a recaudar fondos para una banda terrorista.
Al fondo, el tacticismo de los dos principales partidos. A pesar de la conversación del sábado Zapatero-Rajoy, siguen dando un lamentable espectáculo. A los dos les domina la ansiedad. La del PSOE por poner a Zapatero a disposición de la historia como el pacificador de Euskadi. La del PP por aprovechar los contratiempos para celebrar por anticipado el gatillazo de Zapatero.
Ninguno de los dos está a la altura de lo que exige un objetivo común a todos los españoles de buena fe, voten a quien voten: la desaparición de ETA sin abdicar del respeto al Estado de Derecho y a las víctimas del terrorismo.
